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Camino de Doha

Viernes, 19/03/2.010 (1)

Comienza la aventura sin saber exactamente a estas alturas qué vamos a ver y menos aún qué día. Toda la organización que estaba preparada para el viaje desde mediados de febrero se fue al traste con el cierre de la frontera entre Nepal y Tíbet. No tenemos muy claro si han sido los chinos o los propios nepalíes los que han cerrado para evitar problemas con el gigante asiático. En realidad, Nepal es también maoísta así que no querrán enemistarse con su “líder” espiritual.

La mañana empezó pronto. A las seis sonó el despertador. El vuelo sale a las 10:40, pero hay que acabar de preparar las mochilas, con la comida, y ducharse. Además, después de lo de Perú, que había una cola en el mostrador de facturación que daba la vuelta a la terminal, es mejor llegar con tiempo. Tampoco sabemos cuántas restricciones de seguridad nos pondrán para llegar a Qatar, cuando fuimos a NY también había que ir mucho tiempo.

A las nueve menos cuarto estamos en el aeropuerto. Al final casi se nos hace tarde (para llegar con dos horas de antelación). El metro estaba lleno de críos que volvían de fiesta y la fiesta para algunos terminaba tirando del freno de emergencia al salir del vagón.

La facturación es muy rápida. Hay siete mostradores y en todos hay auxiliares trabajando. Recogeremos a los symbios directamente en Katmandú. Nosotros haremos una escala de once horas en Doha, desde las siete y media de la tarde hasta las seis y media de la mañana siguiente que salga el vuelo a Nepal. Todavía no sabemos qué haremos en esas horas, ni si se podrá salir del aeropuerto y ver un poco la ciudad.

El avión sale con una puntualidad suiza. De hecho cuando entramos ya está el rótulo de última llamada en la puerta y eso que falta casi una hora para el despegue. Es un avión de los grandes, con tres filas de asientos (2,4,2) y nosotros estamos en la fila central pero en un pasillo. Parece que no va a ir completo porque las de delante han hablado con una azafata que les ha dicho que lo mismo quedan sitios libres más atrás y se pueden cambiar. Al final el avión prácticamente se llena, aunque el asiento al lado de Sara se queda vacío y se convierte en nuestro “ropero”.

La separación entre asientos es bastante buena y la diversión está ofrecida por pantallas individuales con películas de estreno, clásicas, de niños… de todo. Además de juegos, televisión,… y una pantalla que te indica constantemente la dirección en la que está la Meca para que puedas mirar allí al rezar. La comida está preparada siguiendo las costumbres islámicas, así que nada de cerdo. Se puede elegir entre pollo y pescado. Elegimos pollo, que el pescado es para la cena de los domingos.

El vuelo no se hace especialmente largo gracias a un par de películas ( nos castigamos viendo Luna nueva y después Todo va bien Sara y casi entera El Secreto de sus ojos, yo). Además de casi un par de horas de sueño de cada uno. Una de las azafatas, lisboeta que habla español, nos dice que sí que podremos salir (comprando un visado) pero que casi todo estará ya cerrado. De hecho, muchas cosas cierran a las dos de la tarde! Nos recomienda visitar el Souq (el zoco de Doha) y Al Corniche, con las vistas del centro de negocios. Nos advierte de que tengamos cuidado con los besos y los abrazos porque Qatar es un país islámico conservador y puedes llegar a acabar en la cárcel. Eso sí, en las discotecas todo está permitido. No lo veremos.

Son las siete y media cuando aterrizamos y es completamente de noche. La diferencia horaria con España es de dos horas, nuestros relojes marcan las cinco y media. Aunque nuestros estómagos ya están acostumbrados a la hora local, nos dieron la comida en el avión a las doce de la mañana, las dos en el destino. A pesar de la hora y de que el Sol se puso hace mucho tiempo la temperatura ronda los 30 grados. La otra advertencia de la azafata queda confirmada en cuanto montamos en el autobús que nos llevará a la terminal, aquí el aire acondicionado está muy fuerte en todas partes. Nos tenemos que poner la sudadera al montar en el autobús y bajamos del avión sudando en cuanto pasamos por la puerta.

Después de buscar las “Quiet Rooms” que es donde en teoría pasaremos la noche, y descubrir que no son más que salas de espera con tumbonas, pero sin nada más, decidimos salir a dar una vuelta por la ciudad. Gracias a la ayuda del personal de tierra del aeropuerto (que esto está lleno) nos informamos del precio del visado y del coste de nuestra excursión. Necesitamos saberlo para decidir cuanto dinero sacar o cambiar para pagar a los taxistas. Nos dice que con 10 euros tendremos de sobra si no queremos cenar o tomar una copa. No hay problema, no bebemos y lo de la cena está incluido en el billete. Cuando volvamos nos darán un vale para una cena en el aeropuerto.

Salir de aquí cuesta 28 dólares por cabeza. El taxi al Souq nos ha dicho que no más de 15 riyals (su moneda). Un euro son casi cinco ryals, así que con los 50 que nos dan por nuestros euros tendremos de sobra. También nos ha dicho que cojamos el taxi fuera del aeropuerto. Desde la salida se ve una mezquita y detrás de ella está una de las calles principales, lo mejor es cogerlo directamente allí para evitar el suplemento. Es más, nos ha dicho que también pasan autobuses que por 3 ryals nos llevarán al centro también.

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Comentarios

  • Anonymous
    28 abril, 2010 a las 10:09

    HOLA jaac, soy Alicia32…cuánto tiempo!!acabo de ver que ya has empezado con tu viaje a Nepal por lo que me engancho!!!ub para Sara y para tí

  • 28 abril, 2010 a las 22:07

    Nepal es un maravilloso país que espero os guste. Contadnos cosas y si os apetece pasaros por mi blog.
    http:\www.trekkingyaventura.blogspot.com
    JAM

  • JAAC
    29 abril, 2010 a las 08:52

    Hola Alicia!
    Pues sí que hacía tiempo… nos ha costado volver a encontrar un destino que te llamara la atención, eh? 😉

  • JAAC
    29 abril, 2010 a las 08:54

    Nos gustó mucho JAM, ya irás leyendo (espero que te guste) lo que fuimos viviendo y aprendiendo 🙂

  • conxa
    21 mayo, 2010 a las 11:35

    vale, ya estoy preparada para salir del aeropuerto yo tambien.

  • JAAC
    24 mayo, 2010 a las 09:00

    Espero que hayas descansado bien en la «quiet room» :-p Conxa, jajajaja