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Sudáfrica (XV)

Viernes, 28/08/2.009 (y 3)

Desde el aparcamiento del Cabe Point nos vamos andando a Cape of Good Hope. Son cuarenta y cinco minutos de andar como cabras entre las piedras, pero disfrutando de otras vistas igual de impresionantes. En este segundo cabo nos espera nuestra guía con la furgoneta.



Volviendo a Ciudad del Cabo pasamos frente a una de las muchas granjas de avestruces que hay por la zona (aunque el lugar por excelencia para estas granjas es Oudtshoorn). Lisa juega con una hembra, le agarra el pico y se pone muy nerviosa, mientras el macho va y viene celoso de que estemos jugando con su hembra. Están colocados por parejas en grandes extensiones.

Nos deja en la puerta de nuestro hostal, se lo pedimos porque no hemos sacado casi dinero (hemos aprovechado la caja fuerte de la habitación) y queremos darle propina. Ella no parece la dueña de la agencia para nada, aunque lo mismo nos ha engañado. En cualquier caso ha sido muy agradable y simpática y nos ha contando un montón de curiosidades, como que en una cárcel de la zona hay un restaurante al que se puede ir a comer por unos 50 rands. Es una cárcel de máxima seguridad en la que también estuvo preso Mandela. Es curioso que una vez llegado al poder no haya destruido los sitios en los que estuvo preso, es más, éste sigue funcionando, al lado de una urbanización con un campo del golf por otra parte.

Esta noche pensamos salir a cenar, Lisa nos ha recomendado Ocean Basket, para comer pescado, marisco, etc. y Mama Africa, para todo tipo de carnes del continente. Están en el centro de la ciudad. Todavía no ha bajado el sol y pensamos que podremos ir andando, está bastante cerca.

Nos decidimos por Mama Africa, pero no abre hasta las siete. Para hacer tiempo vamos a ver las casas de colores del barrio de Bo-Kaap, el barrio musulmán. La particularidad de la zona es que las casas están todas pintadas de colores muy vivos y distintos. No hay mucha gente por la calle cuando llegamos, así que hacemos unas fotos y salimos rápido a la calle principal. Todo el mundo dice que Ciudad del Cabo es segura, pero que no salgas a la calle en cuanto se haga de noche.

A todo esto la actuación todavía no ha empezado, llevan más de media hora afinando los xilófonos… Cuando ya casi estamos a punto de desistir empiezan a tocar. No es la típica música africana que esperábamos oír. La banda lleva incluso un trompeta, lo que le da un aire de jazz africano curioso. Después de un par de canciones decidimos volver al Ashanti que estamos cansados.

Vamos a estudiar la posibilidad de volver andando. Es una de las calles principales y teóricamente seguras y luego una pequeña calle (de las que no son muy seguras, Lisa ha dicho que ella no iría sola por aquí de noche). En cuanto acaba la zona de bares y restaurantes de Long Street se acaban las luces y nuestra sensación de seguridad, así que volvemos y cogemos un taxi.

Mañana toca «descubrir» el BazBus, que sale a las ocho. Esta noche será la primera vez que repitamos cama en lo que llevamos de viaje, porque, aunque en el Kruger estuvimos dos noches seguidas, nos cambiaron de hut.

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Comentarios

  • JAAC
    21 octubre, 2009 a las 10:14

    Si al final es más lanzarse y prejuicio que otra cosa. Es carne y listo… además, al final casi todo acaba sabiendo a pollo 😉

    ¿Tendrán razón los de Matrix cuando decían que el programa cuando no sabía qué sabor darle a algo siempre utilizaba el de pollo? jajajaja

  • conxa
    16 octubre, 2009 a las 09:17

    LO HE PROBADO!!! en un restaurante australiano,y la verdad me gustó. Igual que el avestruz, que tengo una granja relativamente cerca de casa.

  • JAAC
    16 octubre, 2009 a las 08:54

    Has salivado incluso sabiendo lo que es cada cosa? Ahora me dirás que siempre has tenido la ilusión de comer cocodrilo! jajaja

  • conxa
    14 octubre, 2009 a las 12:07

    creo que me quedé por aquí….

    Me has hecho salivar con la comida…

    Voy a pegarme una panzada de viaje, ya comento en el ultimo.