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Perú (XXXIX), las líneas de Nazca

Miércoles 13/05/2009 (1)

Nos despertamos con tiempo para tomar el desayuno a las 7:15 como nos habían recomendado, pero luego, recogiendo la habitación (que parece que nos fuéramos a quedar a vivir aquí) se nos hace un poco tarde.

Nada más acabar de desayunar nos hemos acercado a recepción a confirmar la hora de nuestro vuelo porque ayer no quedó claro del todo, dijeron que de diez a diez y media pero que lo confirmaban hoy. Nos dicen que a las nueve. Pues mejor, le comentamos que ayer nos dijo que a las diez, pero que si es antes mejor.

Como iba a ser a las diez hoy íbamos a tener tiempo de descargar las fotos y de ver el vídeo, también del National Geographic sobre las líneas. Al adelantarlo una hora sólo hay tiempo de descargar las fotos y preparar los Symbios. De todas formas dudo mucho que sea a las nueve, ya será a la hora que dijeron ayer.

A las nueve volvemos a preguntar y nos dicen que va a ser a las diez, que hay retrasos por el cierre de ayer. De acuerdo, era la hora prevista. Intentamos pagar la habitación. No sabemos lo que haremos luego pero mejor pagar y si luego nos quedamos pagar otra vez. El caso es que nos dicen que no se puede pagar con tarjeta. Ayer nos dijeron que sí. Resulta que se puede pagar con tarjeta el vuelo que es en dólares, pero no la habitación y la cena, que es en soles. La línea del TPV para pagar en soles no funciona. Nos dice que es que no está pagada y la han cortado. Alucinante. De todas formas nos propone esperar para pagar luego a ver si lo arregla. Mucho lo dudamos.

La excursión que habíamos quedado ayer en hacer al cementerio de Chauchilla va a ser que no. Nos dice que tiene un grupo a las once y otro por la tarde que son 10 dólares. Es lo que nos ofreció ayer pero también nos dijo que por 14 podíamos ir solos cuando aterrizara nuestro avión. Resulta que ya no es posible. Pase que los aviones tengan retrasos por lo de ayer y lo que quieras, pero la excursión va aparte y ayer se podía.

Como empezamos a desconfiar de todo decidimos pagar el vuelo más tarde, cuando esté seguro y salimos a ver si podemos contratar la excursión en el hotel de al lado. No hay problema, además del cementerio se muestra el proceso de extracción del oro y fabricación de cerámica Nazca, aunque el precio es más elevado, 20 dólares por cabeza yendo dos. Vemos que el cementerio está a 24 km así que un taxi tampoco va a ser muy barato, ayer nos cobraba 10 soles por menos de cinco minutos así que. Lo contratamos. Tampoco se puede pagar aquí con tarjeta, soles o dólares. Ayer nos explicaron que los vuelos los cobran en dólares porque las piezas de los aviones y el combustible lo compran en Estados Unidos en dólares. Pero las excursiones no entendemos que sean también en dólares, sobre todo cuando el euro es más fuerte. El caso es que le pagamos en metálico, cambiando el dólar a tres soles. El cambio oficial según google es 2,99 pero es aceptable. La hemos contratado a las 12:30 para que tengamos tiempo de volar.

Volvemos al hotel. Son las nueve y media. Nos acercamos a ver el vídeo. Ya está puesto, una pareja lo está viendo en inglés. La de teorías que se inventan a falta de pruebas y la de documentales que se pueden hacer a base de teorías. Acaba justo a las diez menos cinco, de manera que en lugar de ponerlo en español para verlo desde el principio vamos a recepción a ver qué tal va lo nuestro.

Lo nuestro se pospone hasta las once. Esto empieza a pasar de castaño oscuro. De nuevo comienza una bronca por los horarios peruanos. Nos dicen que hay retrasos por el cierre de ayer y nosotros les decimos que no tiene sentido. Hoy tenían que saber de sobra cuántos de los que tenían que haber volado ayer han podido esperar y volarán hoy y las reservas antiguas también eran conocidas. Tienen un grave problema de organización en Perú y sobre todo con los horarios. Ellos nos dicen que sólo transmiten lo que les cuentan desde la compañía que nos acerquemos a la terminal y que será lo mismo. Les decimos que si sabían que las cosas iban a ser así nos lo tenían que haber dicho desde el principio que tenemos otras excursiones que hacer y que hay que cumplir el horario.

Lo cierto es que nos ponemos un poco bordes y criticamos la falta de planificación que nos están demostrando en Perú. La de recepción se cansa y nos dice que pensemos lo que queramos, pero el caso es que mientras tanto llama a la de AeroCóndor para que nos saque de allí cuanto antes y nos dice que en un cuarto de hora vendrán a por nosotros. Ayer nos dijeron que entre las diez y las diez y media y al final va a ser a las diez y media. No da tiempo de que paguemos para cuando llega la movilidad (¿por qué se empeñan en no llamarlo coche?) así que nos dicen que lo paguemos directamente en el aeródromo.

Con nosotros viene otra pareja que también va a volar. Ellas llevan su sobre vuelo pagado. Nosotros lo pagamos en el mostrador y allí son cinco dólares menos, 50 por cabeza. Rellenamos la hoja de pasajeros, también piden el peso en ésta, y nos dicen que en diez minutos nos llamarán para embarcar que nos sentemos. Casi no nos da tiempo ni a sentarnos y ya está a nuestro lados para decirnos que embarcamos. Las normas de seguridad para la avioneta son las mismas que para los aviones, pero como no hay arco de metales no hay problema, llevo la navaja suiza en Okihita. Con nosotros volarán una pareja que parece de Cuba o similar y una americana. Ella, al ir sola ocupará el lugar del copiloto. Nosotros dos nos sentamos en los asientos de atrás y la otra pareja en los de en medio. Esperamos un poco a que nos den ruta y pista y allá vamos.

La experiencia no es mala, pero es algo molesta para mi estómago. No me entran ganas de vomitar ni mareos, pero sí tengo un mal cuerpo general agravado con litros y litros de sudor que se me meten en los ojos. Por suerte eso no me impide disfrutar de las líneas y fotografiarlas. Primero visitamos la ballena, en ese momento el piloto se da cuenta de que no le oímos nada por los cascos así que empieza a dar más vueltas alrededor de las figuras para que las veamos seguro. Lo bueno es que nos ha tocado la altura más baja. Para sobrevolar las líneas de Nazca hay tres niveles: 104 metros de altura, 256 y 408.

Vemos la ballena, de 63 metros de longitud; los trapecios y triángulos; el astronauta (que parece un extraterrestre más que otra cosa), de 32 metros y que está hecho de manera diferente, está sobre una ladera oscura y por eso está más grabado en la roca que el resto; el mono, de 110 metros y una enorme espiral como cola; el perro, de 51 metros; el cóndor, uno de los más grandes con 136 metros; la araña, una de las más claras, de 46 metros; el colibrí, 96 metros; el alcatraz, el mayor de todos con 300 metros; el papagayo, el segundo más grande con 200 metros. En ese momento cruzamos la Panamericana del Sur y nos encontramos con el árbol (70 metros) y las manos (45 metros). Desde ahí vuelta al aeropuerto siguiendo la carretera.

Con eso de que los cascos no funcionaban el piloto ha dado muchas vueltas y hecho muchas maniobras para estar seguro de que las veíamos. Demasiadas para mi gusto, si no he perdido un par de litros de líquido sudando poco le ha debido faltar. Sara, sin embargo, lo ha llevado perfectamente, incluso con su estómago delicado. Eso sí, tenía localizada en todo momento la bolsa para vomitar.

A las once y cinco aterrizamos. En el mostrador de AeroCóndor llaman a la movilidad para recogernos y el mismo que nos trajo nos devuelve al hotel. Al final todo ha ido bien, es más, si la tarjeta sigue sin funcionar pagaremos con los soles que tenemos, aunque nos quedaremos con poco más de 50 y será necesario cambiar luego.

La recepción está llena de norteamericanos. Su guía está tratando de organizarlos para el vuelo y mareando a la de recepción. Al principio iban a ser nueve, pero dos se han echado atrás en el último momento. La de recepción llama al contacto en el aeródromo para decir que son sólo siete, que dos no van. Mientras está cobrando llegan otros dos del grupo y se animan a volar. La guía se lo dice a la de recepción, que vuelve a llamar para decir que serán nueve otra vez. Nada más colgar llega otro para preguntar si puede ir todavía. Pues serán diez, vuelve a llamar y se lo dice. Además el problema de cobrar la excursión, ellos pagan con dólares con lo que el asunto del cambio está solucionado, pero tienen billetes viejos que la chica de recepción no está segura de que le acepten en la casa de cambio. Recibe una llamada desde el aeródromo para decirle que mande sólo a seis, que los otros cuatro tendrán que esperar. Deciden ir todos juntos y esperar allí.

Cuando se van por fin todos le pido disculpas por lo de antes. Si los turistas son así de informales bastante hacen ellos con tratar de cuadrarlo todo lo más posible. No estoy muy seguro de que acepte mi sinceridad, pero lo decía completamente en serio. En Europa no habría problemas con los horarios, pero nadie se podría apuntar en el último minuto, si no hiciste tu reserva con tiempo no vuelas y punto. La tarjeta sigue sin funcionar. Como habíamos decidido pagamos con los soles que nos quedan y listo.

Faltan todavía tres cuartos de hora para la excursión al cementerio de Chauchilla. Nos vamos a la piscina a tomar un poco más el sol.

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Comentarios

  • Alicia32
    20 julio, 2009 a las 09:17

    Creo que no funciona bien lo de los comentarios jaac…
    Te decía que qué crees que es mejor, si irme con euros y cambiar allí directamente en soles o llevarme de España Dólares e ir cambiando allí a soles…¿qué sale más a cuenta?
    ¿y que es eso de la linea TPV?

  • JAAC
    20 julio, 2009 a las 09:24

    Lo de los comentarios no sé qué decirte… supongo que habrá habido un problemilla puntual, o eso espero…

    Cierto es que en muchos sitios puedes, y debes, pagar con dólares, pero en casi todas partes te dejan pagar con soles (e incluso euros cambiándote). Si cambias a dólares y luego a soles estás pagando dos comisiones, no sé si te merece la pena. Por ejemplo para coger aviones internos tienes que pagar una tasa en soles o en dólares y te recomiendan pagarla en dólares… nosotros cambiamos euros a dólares el último día para esa tasa. También te cambian de moneda extranjera a moneda extranjera.

    El TPV es lo que se usa para pagar con tarjeta en los comercios, el aparato por el que pasan la tarjeta y que se conecta por teléfono al banco para cobrarte.