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Perú (XL), cementerio de Chauchilla

Miércoles 13/05/2009 (2)

Recogemos las mochilas y nos vamos con ellas al hotel de lado. Nuestro guía con su «movilidad» ya está esperándonos. Le sorprende vernos aparecer con todo el equipo. Nos pregunta si queremos sólo el cementerio y luego ir a la terminal de autobuses, que a qué hora tenemos el transfer. No, queremos hacer el tour completo y no tenemos todavía billete de autobús así que no sabemos a qué hora será. Lo que sí que le pedimos es que la excursión acabe en la terminal en lugar de en el hotel. No hay problema. Es más, nos ayudará a conseguir nuestros pasajes, de hecho llama desde el coche a Cruz del Sur para reservar un par de pasajes para Paracas en el bus de las cuatro y media. Nuestra primera intención era ir a Pisco. Según la guía es la base perfecta para las excursiones a la reserva natural de Paracas. Lo que no pone en la guía (lo que demuestra que es un poco vieja, a pesar de que pone que está impresa en 2.009) es que hubo un terremoto en 2.007 que dejó Pisco casi destruido por completo y que sigue estando en mal estado. Esto nos lo cuenta el guía según nos lleva a Chauchilla y nos dice que es mejor que vayamos directamente a Paracas, que aquello está en mejor estado y que el bus para en la plaza con un montón de hoteles y hostales de muchas categorías alrededor. Por eso vamos a Paracas.

El principio del trayecto se va en explicar el paro de ayer. Nos cuenta que hace años debido a la pobreza del país el gobierno de Alan García promulgó una ley que permitía a cualquiera ir a la montaña y convertirse en minero sin necesidad de registrarse ni de pagar impuestos. El hecho es que las ganancias de este tipo de minería son mínimas pero a falta de otro ingreso mucha gente se dedica a eso. Las medidas de seguridad son inexistentes y la mayor parte del trabajo se hace de forma manual. Luego nos llevará a uno de los talleres a los que estos mineros llevan su carga. Ahora, el gobierno del mismo Alan García, está promulgando una ley que obliga a estos mineros a registrarse como trabajadores y a pagar impuestos. El problema es que si pagan los mismos impuestos que el resto de trabajadores no ganarán nada para comer, y esto es lo que les ha levantado. El gobierno pretende que las montañas se vacíen haciendo que ir por libre a picar no sea en absoluto rentable para poder vender las montañas a grandes compañías privadas. Al menos eso es lo que sucede según el guía. Éste también opina que Fujimori ha sido el mejor presidente del país y no acaba de entender los cargos que se le imputan. Confía en que en 2.011, las próximas elecciones, salga elegida Keiko, la hija de Fujimori.

Pasamos frente a una plantación de cactus. Sus frutos, la tuna, es lo que en España se conoce como higo chumbo. Como en Lanzarote, además del fruto también se utilizan para cosméticos, aloe vera, y como alimento para la cochinilla, un colorante natural que se utiliza desde en comidas hasta en pintalabios. Hemos cogido ya la panamericana, una carretera que según nos dice el guía comienza en Alaska y acaba en Usuaia, Tierra de Fuego, cruzando por completo de norte a sur el continente americano. Unos dos meses de viaje calcula.

Chauchilla es un sitio sobrecogedor, una extensión enorme de tumbas pre-incaicas saqueadas. Se pueden ver restos de huesos y de cerámica por todas partes. No hay ninguna necesidad de excavar, los restos están sobre la arena. El motivo de esto es que la zona de Nazca es una de las más secas del mundo y sus habitantes se dedican principalmente la agricultura. Durante las décadas de 1.920 a 1.940 hubo grandes periodos de sequía. No había qué comer y los pobladores cuando oían que un arqueólogo había encontrado una pieza iban a la zona a buscar más. Si hay una, debe haber cientos. El resultado final es que no quedan tumbas intactas y no se sabe casi nada de la cultura Nazca por este motivo. Al igual que en el caso de los mestizos con los tesoros de oro y plata, los agricultores no conocían el valor de las piezas que vendían. Esto provocó el enriquecimiento de los intermediarios. El consuelo del guía es que, al menos, esas piezas están casi todas seguras en museos de medio mundo.

Hay que pagar una entrada de cinco soles para visitar las doce tumbas. El guía nos comenta que se trata de una exposición de objetos reales. Como nos ha dicho antes no encontraron ninguna intacta pero lo que se ha hecho es colocar las mejores piezas en el lugar en el que deberían haber estado. Esto lo saben porque sí se han encontrado otras tumbas en otras zonas sin saquear completamente.

Se conocen como momias de Chauchilla pero en realidad no hay proceso de momificación alguno. Los cuerpos eran enterrados en habitaciones de entre medio metro y un metro de profundidad en posición fetal y dentro de un fardo funerario de hasta catorce capas. Una de las capas era algodón que absorbía la grasa del cuerpo cuando iba saliendo. El resultado final es más una «desecación” del cuerpo que una momificación, no había extracción de órganos ni llenado posterior como en la cultura egipcia.

Además de hombres y mujeres también hay bebes. El guía se lamenta de la falta de apoyo económico y las pocas ganas de las instituciones de invertir en nuevas excavaciones, al dar por sentado que todas las tumbas están saqueadas no ven interesante gastar dinero. Nos explica que no se han hecho análisis de ADN para descubrir el motivo de sus muertes, ni si había parentesco entre los cuerpos, ni nada. Lo más que se ha conseguido es construir un muro que evita que la arena entre en las tumbas, el viento sopla constantemente y por la tarde lleva arena al interior, y un techado de paja para la lluvia. Por suerte llueve muy poco en la zona y el tejado es suficiente.

Los incas copiaron la técnica de enterramiento, así como la costumbre de colocar a los muertos en posición fetal como preparación a la nueva vida. También copiaron el sistema de canales de agua y acueductos fabricados por los Nazca, cultura que se desarrolló entre 300 a. C y 600 d. C. Eso sí que eran avances para la época, que en el periodo inca no eran tan novedosos. El guía se siente más pre-inca que inca. Los incas lo único que hicieron fue «inventar” una manera de controlar un enorme imperio. Eran más burócratas y políticos que inventores. Las terrazas y andenes de cultivo ya estaban en la cultura Nazca así como los canales de agua. De cualquier forma esto dice mucho en favor de ellos. A pesar de que no avanzaron la cultura fueron lo suficientemente inteligentes como para aprovechar lo que ya sabían las culturas que iban absorbiendo, no como los conquistadores españoles que solamente buscaban las riquezas y no dudaron en destruir lo que se pusiera por delante para conseguirlas.

En una de las tumbas vemos una pareja, nos confirma que son hombre y mujer. Ambos tienen unos cabellos de casi dos metros de longitud lo que, según el guía, demuestra que eran nobles o ricos. Con ese cabello era imposible que se dedicaran a la agricultura. Otras culturas recurrían a las deformaciones craneales para demostrar el estatus de la gente. Todo parece indicar que los Nazca utilizaban el pelo, aunque como casi todo lo relativo a los Nazca es una conjetura.

Es sorprendente ver las calaveras al aire, calaveras con más de mil años de antigüedad que se ponen cada vez más y más blancas por el sol. Pero más sorprendente aún es poder coger una clavícula de esa época entre los dedos o restos de cerámica que están en el suelo sin ninguna protección.

Desde aquí nos lleva a un taller de cerámica que hace las piezas con la misma técnica que hace mil años. El abuelo del actual maestro encontró en sus tierras todos los útiles de un artesano nazca e investigó hasta que consiguió conocer la técnica que usaban. Ahora es el único taller de Perú que lo hace y que se dedica a la restauración de las piezas que se encuentran. Nos dan una explicación. No conocían ni el torno ni la rueda de manera que todo el proceso era manual, girando la pieza con la mano. La arcilla se mezclaba con arena para darle porosidad y una vez finalizada la forma se dejaba secar durante un par de horas. Después de procedía a pintarla con un pincel de pelo de bebé. Hoy en día siguen haciéndolo, no sabemos si comprarán el pelo de bebé o lo recogerán directamente de las peluquerías, pero nos confirmó que se sigue usando ese material. Como la arcilla es porosa por efecto de la arena, la pintura es absorbida rápidamente. Lo siguiente son 16 horas en un horno de leña. La pieza se coloca en el fondo de un agujero, se cubre con tejas y con unos cuarenta kilos de carbón que se prende. Para mantener la temperatura se añade carbón cada dos horas. Una vez cocida la pieza es casi irrompible. En este momento, para darle el brillo se utiliza una piedra redondeada y la grasa de la piel. Se pasa la piedra por la cara y posteriormente se frota contra la pieza. Este último paso le da el brillo y deja la cerámica suave.

Como en todos los talleres hay una tienda y a ella nos lleva. Lo cierto es que las piezas son realmente bonitas y todas únicas, hechas a mano. Finalmente compramos una, por suerte se puede pagar con tarjeta.

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Comentarios

  • Alicia32
    21 julio, 2009 a las 08:30

    La verdad es que es una pena que esté eso al aire y que no inviertan por lo menos en proteger lo que ya han encontrado…La cerámica muy bonita.

  • JAAC
    21 julio, 2009 a las 08:38

    Nosotros lo vemos desde la perspectiva del «primer mundo», en el que las obras se paran cuando se encuentran restos arqueológicos con 200 o 300 años de antigüedad, pero en estos países invertir en historia es la menor de las prioridades. Cosa comprensible cuando ves los poblados que se levantan en las afueras de las ciudades… :-S Es cuestión de prioridades… aunque tampoco tengo claro que lo usen todo como deben.

    La cerámica una pasada… pero llegó rota a casa!! jajaja, menos mal que era super-resistente gracias al proceso antiguo de fabricación :-p

  • Alicia32
    21 julio, 2009 a las 09:08

    Ohh, qué pena!!