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Perú (XIII), ombligo del mundo

Domingo 03/05/2009 (y 4)

Salto frente a la catedral y al lado del ombligo del mundo. Después queda poco por hacer mas que seguir dando vueltas por la ciudad. Llegamos, saliendo de la teórica muralla al mercado y a la iglesia de San Pedro. Por aquí se ven muy pocos turistas.

Cerca de la Plaza de Armas entramos en la oficina de información de turismo, tienen expuesto un cartel con las fiestas del mes de mayo y hay fiestas en Puno cuando lleguemos y las habrá en Nazca la semana que viene. Y eso que en la guía no aparecía ninguna fiesta en mayo. Dentro del mismo edificio, enfrente de la oficina de turismo está la oficina de venta de los boletos turísticos. Nos dijo Alfonso que eran necesarios para visitar el Valle Sagrado y que no estaban incluidos. Lo que no sabemos es si los tendremos que comprar nosotros primero o nos llevará él. De todas formas abren a las ocho y, después de encontrar la factura al pagar un llama de lana en una tienda, hemos visto que apuntó que nos recogía a las 8:30, podremos comprarlos al salir si es necesario. Eso sí, los boletos cuestan 130 soles por cabeza, habrá que cambiar más euros.

Volviendo de la oficina de cambio entramos en una feria de artesanía tradicional. Allí vemos el cuchillo ritual para las trepanaciones de cráneo en piedra verde. Muy bonito, 95 soles. Nos ofrecen un descuento, que después de dar una vuelta y volver es de 5 soles, lo dejan en 90. Tampoco es como tirar cohetes. Aceptan euros y el cambio lo hacen a 3.80 lo que no está mal. Se acaba viniendo con nosotros.

En el hotel nos dicen que no ha llamado, que han intentado contactar con él pero no ha habido manera, que debe estar fuera con su familia. Nos da un móvil y nos invita a intentarlo en el locutorio que hay frente al hotel. Salta el buzón de voz. Le dejamos un mensaje para que llame al hotel y les diga algo. En el hotel les decimos eso y que bajaremos en una hora y media para ver si saben algo.

Una hora y media después siguen sin tener noticias. El teléfono que nos dio como suyo no es ninguno de los dos que aparecen en la factura. El de recepción nos dice que le llamará mañana a las 5:30 de la mañana para confirmar y al decirle que tenemos otros dos teléfonos, nos comenta que serán de la oficina y que no cree que hoy los atienda nadie, pero que probemos si querermos.
Queremos y probamos. El primero lo descuelga una mujer. Tiene problemas de cobertura, se queja constantemente de que no me oye. Me dice que tenemos el autobús a las 6:30 de la mañana, para llegar a Ollantaytambo a coger el tren de las ocho y media. No. Le digo que ese no es nuestro recorrido, de hecho no me ha preguntado ni mi nombre. Pero al decirle eso me dice mi nombre y me dice que tenemos boletos en el tren de la mañana desde Ollantaytambo. Mal vamos. Lo que íbamos a hacer mañana era ver el Valle Sagrado, Pisac, Urubamba y acabar en Ollantaytambo para coger el tren a las ocho y media, pero de la tarde. Se disculpa, dice que lo apuntó mal, que no hay problema. Vendrá a buscarnos a las 8:30 de la mañana. Le pregunto si no tendrá problema para conseguir los nuevos boletos de tren y dice que no, que no, que ella se encarga. Lo que me confirma es que el boleto turístico se compra en el primer sitio que visitemos.

No demasiado convencidos y sin saber qué ni cuándo vamos a ver mañana, ni casi a qué hora vendrán a recogernos volvemos al hotel (cruzar la calle). No hay mucho que podamos hacer porque tampoco nos ha querido dar el teléfono de Alfonso, hoy es domingo y no está, ella se encargará mañana y si pasa cualquier cosa que la volvamos a llamar a ella.

Los días que íbamos a ganar y que nos iban a permitir cruzar a Bolivia o visitar el norte de Perú lo mismo son días “perdidos”, eso sí, a ver qué nos cuentan mañana, porque, de entrada, no han hecho muy bien las cosas.

Esperemos que se presente el propio Alfonso para poder aclararlo todo y que se aclare para bien. Con un buen cabreo por esta descoordinación y un poco quemado por el sol nos vamos a dormir pronto, mañana madrugaremos y prepararemos los Symbios para quedarse aquí y a Okihita para venirse a donde sea que vayamos con nosotros.

Un día tan relajado, de hecho había poco que hacer (éste era el primer motivo para “cantarle las cuarenta” a Alfonso, que nos dijo que los domingos estaba todo abierto en Cuzco y casi todo está cerrado), en el que vimos bailes y un desfile está acabando fatal. Por si fuera poco algo le pasa al disco duro de Sungin y la unidad D está poco accesible. Hay días que es mejor no parar de viajar o no levantarse, si te paras todo caduca.

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Comentarios

  • Masmi
    9 junio, 2009 a las 21:20

    Que buen salto 😀
    Una llama de lana? le habéis hecho fotos? 😀
    Menuda os lió Alfonso! Entre que el domingo estaba todo cerrado y la descoordinación del viaje!

  • JAAC
    10 junio, 2009 a las 09:09

    Gracias, gracias, la práctica 🙂

    Pues no le hemos hecho una foto, pero vamos, que está en la estantería cerca de otros pequeños recuerdos que hemos ido trayendo de todas partes y se la podemos hacer cualquier día 😉

    Lo de la descoordinación estaba empezando a ser «peligroso» pero la aventura es la aventura 😀