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Perú (VIII), Museo Inca y Qoricancha

Sábado 02/05/2009 (y 4)

En la primera sala del museo Inca, la entrada son 10 soles cada uno, nos preguntan si queremos un guía. Nuestra primera respuesta, como siempre, es decir que no. Pero luego vemos que la guía no explica mucho y que tampoco hay mucho escrito. Le preguntamos cuánto por el recorrido y nos responde que una aportación voluntaria en función de nuestra satisfacción. Pues venga, a ver cómo de voluntariosos somos.

Nuestra guía se llama Ruth y nos explica con detalle todas y cada una de las salas, respondiendo a nuestras preguntas y a las de algún que otro turista que pasa por allí. Una de las curiosidades que le preguntan es el motivo por el que desapareció un monolito de la explanada de Machu Picchu. Parece ser que corre la leyenda de que se quitó porque los reyes de España fueron a visitar la ciudad prohibida y fue necesario quitarlo para que el helicóptero pudiera aterrizar. Ruth le explica que no, que eso es una leyenda urbana. El verdadero motivo es que se destruyó cuando los trabajadores del Instituto de Cultura Andino lo retiraban para jugar al fútbol mientras hacían la limpieza de la zona. Al romperse lo enterraron allí y luego se creó la historia.

Todas las explicaciones las he ido grabando con el móvil porque todo lo que decía era muy interesante y era imposible recordarlo. Una de las cosas curiosas que nos cuenta es que el poncho que se considera típico andino no lo es. En realidad fue una invención de un caballero español que, al ver que sus ropas se pudrían, se acercó a las fábricas de mantas y se confeccionó la ropa a partir de ellas. Lo mismo con la pollera, también traída desde España y sus refajos. El gorro andino de lana que cubre las orejas es de origen portugués. Lo utilizaban los marineros para protegerse del salitre. Los indígenas al verlo le añadieron elementos decorativos y lo adoptaron como suyo.

Quedamos plenamente satisfechos y le damos 30 soles por su trabajo. Antes de salir nos preguntan una pareja de argentinos que cómo se ve el tema de la colonización/conquista de América en España. Pues como fue, un saqueo bastante considerable de un pueblo que vivía mucho mejor antes de que llegáramos y que no sólo no ganó si no que se transformó en poco menos que mano de obra esclava para los intereses de unos pocos. La pareja argentina pensaba que en España todavía creíamos que les habíamos hecho un gran favor. Ruth nos explicó que en Argentina no fue tanta la “agresión” debido a que allí casi no había gente, de manera que los colonizadores tenían que trabajar, lo que les quitaba las ganas de estar allí.

La corona promulgó leyes para proteger a los indígenas del trato abusivo a que eran sometidos por los colonizadores, leyes que nunca se respetaron a este lado del océano. Ruth nos dijo que si ni en la propia península el rey era siempre respetado, en las colonial con el poder de los virreyes era prácticamente imposible. Nos contó que este año se cumple el cuarto centenario de los Comentarios Reales del Inca Garcilaso de la Vega. Se vio en la necesidad de escribir este libro para que el rey conociera la situación de los indígenas, sentía que se lo debía a su familia por parte de madre, que era indígena. Hasta ese momento en Europa se pensaba que los habitantes eran poco menos que amorales, caníbales y peligrosos. Lo cierto es que el libro no llegó a manos del rey, pero sí que se conservó.

La segunda parada que no se puede perder un turista en Cuzco es Qoricancha, y allá que vamos. Se lo conoce como el templo del Sol, aunque el nombre significa “cercado dorado o de oro”. El nombre se debe a que había una banda de oro que recorría la parte alta de los muros. En su interior se encontraban templos dedicados a la luna, las estrellas, el trueno y, por supuesto, al Sol, lo que lo convertía en el centro religioso de la cultura Inca, su lugar más sagrado. Con la llegada de los conquistadores los muros se cubrieron con yeso y parte de sus piedras se saquearon y utilizaron para construir la iglesia de Santo Domingo. Un terremoto en 1.950 destruyó toda esta capa de yeso y los templos incas salieron a la luz. Una labor de reconstrucción del edificio para que convivieran la iglesia/convento/seminario con los templos incas, y sacados a la luz sus tesoros clásicos.

Aquí también se ofrece un guía para explicarnos lo más importante. Con lo contentos que hemos salido del museo Inca estamos bastante predispuestos. El precio en este caso es fijo y son 20 soles. Adelante. Como antes grabo toda la explicación, de nuevo muy interesante y llena de curiosidades. Entre ellas la presencia de una estatua de la virgen embarazada. Nos comenta que los propios franciscanos afirman que es una rareza histórica y que cree que en Europa no hay ninguna. Por lo menos no que nosotros hayamos visto.


La visita se prolonga por más de una hora y somos los últimos en salir. El recinto cerró sus puertas unos veinte minutos después de que llegáramos nosotros. Nuestro guía en esta ocasión era un arqueólogo que conocía perfectamente su trabajo.
Ha refrescado bastante y sólo vamos con sudadera. A pesar de estar cerca del restaurante que nos han recomendado preferimos acercarnos al hostal a ponernos algo que abrigue más y luego bajar a comer. Por el camino cambiamos otros 50 euros a 3,72.
A la llegada al hotel, el dueño nos pregunta si pagamos la habitación al guía esta mañana. Le contestamos que no, que nos dijo que la teníamos que pagar directamente allí. Nos dice que eso es, que no hay que pagarla al guía y que se la paguemos. Pensábamos pagar al salir, pero no importa, menos mal que hemos cambiado. Serán dos noches así que le damos los 100 soles. Cogemos las cazadoras y nos vamos a comer/cenar, son poco menos de las siete de la tarde, aunque desde las cinco es de noche.

El restaurante “El Chambo” no está lejos, aunque sí un poco escondido. Lo suficiente como para que seamos los únicos turistas entre un montón de lugareños. Lo más típico de la zona es el cuy al horno y el choclo con queso (mazorca de maíz). Pues uno de cada, tampoco hay que emocionarse que, a pesar de que el mal de altura no ha hecho su aparición, no hay que tentar a la suerte.

El maíz me llama casi tan poco la atención como el de España, aunque el queso está muy bueno, amargo, casi salado. Después trae el cuy. Medio cuy al horno. No tenemos muy claro que animal es el cuy, pero por el aspecto que tiene en el plato da la impresión de que es bastante parecido a una rata, con sus uñas afiladas y todo. Lo que habría que decirle es que se comiera el acompañamiento y volviera al plato cuando tuviera algo más de carne. Lo cierto es que me da bastante mal rollo es bicho y no me lanzo con muy buena voluntad sobre él. Ese puede ser el motivo por el que tampoco me acabe de gustar mucho, está salado y tal vez demasiado especiado. El caso es que no me atrae. Sara hace de tripas corazón y además le gusta, así que da buena cuenta de él.

Fuera del restaurante, no hay postres, compro una especie de milhojas de dulce de leche y chocolate en un pastelería para compensar. Desde allí nos dirigimos a la iglesia de San Blas, muy cerca del hostal. Durante estos días se celebra en Cuzco la fiesta de las cruces. Se sacan de la iglesias y se adoran en la calle, con fiestas, bailes, etc. hasta las tantas de la mañana. Debe ser pronto porque aquí no hay prácticamente nadie. Al preguntar en la recepción nos dice que sí, que es pronto, que empieza como a las nueve y que dura hasta las tres o las cuatro de la mañana.
Subimos a lavarnos los dientes y a esperar para bajar a la fiesta. Tampoco mucho que si mañana queremos ir a la misa de las seis habrá que madrugar.

La fiesta no es tal. Oímos música por la calle, pero frente a las cruces no hay más que unos pocos rezando. Debe ser que cada uno organiza su fiesta privada y acuden sus amigos y conocido. Estarán hasta la hora que sea, pero da la impresión de que si no sabes dónde ir no hay nada que hacer. Esto y el madrugón de mañana nos devuelven pronto al hostal.

Mañana despertador a las 5:30, misa a las seis, visita a la catedral y vuelta a desayunar y lo mismo dormir un poco más.

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Comentarios

  • JAAC
    1 junio, 2009 a las 10:09

    Hola Oliver, muchas gracias por tu visita.

    Cierto es. El diario lo escribí en su momento, al salir del restaurante por la noche y llegar al hotel y no sabíamos qué era en ese momento. Después nos enteramos de que era una cobaya (también lo busqué en la wikipedia 😉 ) y hasta llegamos a ver uno vivo 🙂

  • 1 junio, 2009 a las 10:06

    Hola, primero que nada te felicito por el blog, después decirte que el cuy es lo que aquí decimos una cobaya, o al menos eso pone en la Wikipedia. Un saludo!

    http://es.wikipedia.org/wiki/Cavia_porcellus

  • conxa
    5 junio, 2009 a las 18:16

    Pues hasta a mí, me hubiera dado algo de reparo, seguramente si no sacara al plato la pata con las garras, daría menos impresión.

    Que bien que la guia fuera tan amena eh??

  • Masmi
    6 junio, 2009 a las 15:14

    Que bueno lo del monolito.
    Y curioso lo del origen de la ropa que pensamos que es genuina peruana. Lo que si que es peruano, aunque parezca mentira, el el cajón que se toca en el flamenco, que parece que sea de aquí de toda la vida.
    Una virgen embarazada??? Yo no recuerdo haber visto nunca ninguna.
    Pues yo también me habría comido el bichito, jejeje

  • JAAC
    8 junio, 2009 a las 15:18

    No era para menos Conxa. No era lo que se dice muy atrayente la verdad. Nos contaron después que no nos lo habían preparado como se debía, que de otra forma nos habría gustado más… tampoco nos motivó tanto como para repetir hasta cogerle el gusto.

    Fue un acierto decirle que sí a la guía. Es de los pocos sitios en los que nos hemos decidido a hacer recorridos guiados y estuvo muy bien.

  • JAAC
    8 junio, 2009 a las 15:24

    Bueno, bueno… Masmi, más que «bueno» lo que es una demostración de que les cuesta un montón dejar de culparnos :-O De hecho había pinturas que representaban el camino del calvario con Jesús cargando la cruz en las que no había soldados romanos, eran ¡soldados españoles de la época de Pizarro!

    Mirando en la wikipedia sí que aparece que el poncho y el resto son de origen andino. Ya se sabe que en estos casos cada uno tiene una opinión y que lo que hay que hacer es decidirse por una. Con todos los guías que fuimos cogiendo lo descubrimos: unos decían una cosa y otros, hablando de lo mismo, daban una explicación totalmente distinta…

    Y sí, el cajón es peruano.

    La primera vez que lo vimos nosotros también: una imagen de la virgen embarazada!

    Había que probarlo, además era lo típico.