Por si los palacios de Sintra no eran suficientes, la familia real portuguesa todavía tenía otra residencia en el camino desde Lisboa. Hablamos del Palacio de Queluz –Palacio Nacional de Queluz– construido en el siglo XVIII y uno de los edificios de estilo rococó más impresionantes de Portugal. No dejes que el sobrio, casi aburrido, exterior te engañe. La decoración de las salas interiores, los jardines y las fachadas a esos jardines nos dejaron con la boca abierta. Como nos dijo el guía, en el exterior estaba el pueblo y era a los invitados, a los que entraban, a los que había que epatar.

El que fuera Palacio Real de Queluz dio cobijo a los reyes de Portugal antes de que se exiliaran en Brasil con la llegada de las tropas de Napoleón. En ese momento, pensando que Francia se haría con el control del país, se eligió el Palacio de Queluz como futura residencia del emperador y se trabajó en su preparación. La cosa no salió como los franceses esperaban y, con la vuelta de la familia real, varios de sus miembros vivieron y murieron en él. El más famoso, Pedro IV, primer emperador de Brasil.
Casi tres siglos de historia –39 años solo de construcción– te esperan en el Palacio de Queluz, el “Versalles portugués” que también es Patrimonio de la Humanidad UNESCO. ¿Te vas a quedar con las ganas de visitarlo?
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No dejes de echarle un vistazo a nuestro artículo Qué ver y hacer en Lisboa en 3 días y, si quieres más palacios cerca de la capital: La visita al Palacio de Mafra y más excursiones desde Lisboa.
¿Cómo llegar al Palacio de Queluz desde Lisboa, Cascais o Sintra?
Antes de contarte más sobre el Palacio de Queluz, vamos con lo que necesitas saber para visitarlo. Lo primero, ¿dónde está? Pues en Queluz, una ciudad a 13 km de Lisboa que forma parte del municipio de Sintra. No vas a tener problemas para encontrarlo una vez estés en la ciudad, pero te decimos que tendrás que ir al Largo Palácio de Queluz.

¿Cómo llego al Palacio de Queluz desde Lisboa? Desde la estación de Rossio salen los trenes con dirección a Sintra que tienen parada en Queluz. Tardan 17 minutos y cuestan 1,75 € –gratis con la Lisboa Card–. La estación de tren de Queluz-Belas está a un kilómetro del palacio, un cuarto de hora caminando.
Para llegar al Palacio de Queluz desde Sintra, puedes usar la misma línea de tren, en sentido contrario, hasta Queluz-Belas, son 20 minutos y 2,10 €. Desde Cascais necesitarás más tiempo, un mínimo de hora y media. Tienes la opción de ir en autobús a Sintra y desde allí a Queluz, o ir en tren hasta Cruz Quebrada y, desde allí, en autobús a Queluz.
Horarios y precios del Palacio Nacional de Queluz y sus jardines
Ya sabes dónde está y cómo llegar, ahora vamos a por los horarios y precios del Palacio de Queluz.
Según la página oficial, el palacio abre todos los días de 9 h a 18 h –última entrada a las 17:30–, mientras que los jardines están abiertos de 9 h a 18:30 –última entrada también a las 17:30–. El precio de la entrada al palacio y los jardines es de 13 €. Si solo quieres visitar los jardines, hay una entrada por 6 €. Los domingos y festivos, el Palacio de Queluz tiene entrada gratuita, pero solo para residentes en Portugal.
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¡Sorpresa! Te hemos dicho los precios de la entrada, pero ahora te decimos que puedes comprar tu entrada al Palacio de Queluz y sus jardines con antelación y más barato que en taquilla.
Un poco de historia
El Palacio de Queluz que ves hoy en día se construyó entre 1748 y 1787. Las obras se llevaron a cabo en tres fases. La primera para construir una “casita” al infante don Pedro; la segunda, ya como príncipe de Brasil, incorporó un salón del trono –además de otras estancias–; y, la tercera, siendo rey de Portugal, amplió más el palacio para el príncipe heredero y los infantes.
¿Sabías que…?
Ya existía un pabellón de caza, posterior Quinta de Queluz, de la familia de Moura desde el siglo XVI. La familia apoyó a España en la Guerra de Restauración y, al perder, sus propiedades fueron confiscadas por Juan IV e incorporadas a la Casa del Infantado. Lo curioso es que la Quinta de Queluz fue devuelta a la familia en 1735 y, desde entonces, la Casa del Infantado tuvo que pagarles un alquiler por su uso. Hasta que finalmente fue comprada en 1757.
Fue residencia de la familia real portuguesa antes de su exilio en Brasil y la ocupación por las tropas francesas. Con el retorno de Brasil, en sus salas vivieron y fallecieron la reina Carlota Joaquina, la princesa María Benedicta y el rey Pedro IV, primer emperador de Brasil. Todos en el primer tercio del siglo XIX.

Casi abandonado por los sucesivos monarcas, en 1908 fue cedido al Patrimonio del Estado –hasta entonces había sido propiedad de la familia real– y, en 1910, con la proclamación de la república, se abrió al público.
En 1934, durante unas obras de restauración, ardió en gran parte. Restaurado, volvió a abrir sus puertas como museo en 1940. Desde el año 2000, el Palacio de Queluz forma parte de la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.
Qué te vas a encontrar
Ya hemos mencionado lo de “Versalles portugués”, así que ya te puedes hacer una idea de lo que te espera en el Palacio de Queluz: lujo cortesano, grandes salones, lámparas gigantescas colgadas del techo y jardines.

No le hagas mucho caso a la fachada del “vulgo” y guarda toda tu atención y tus wow para la parte reservada a los residentes e invitados. Hoy en día, para los turistas…
El interior: ¿cómo es el palacio de Queluz por dentro?
El interior del Palacio Nacional de Queluz es un compendio de los estilos de los siglos XVIII y XIX: barroco, rococó y regencia. Tanto en las zonas de uso privado como en las de representación se han recuperado todos los detalles para conocer de primera mano la vida de la familia real portuguesa.

Todo el boato de la corte se encuentra en la sala de espera, el despacho o las distintas antecámaras. Y todo el lujo de la realeza, en las habitaciones privadas –las de la reina Carlota Joaquina y de la princesa María Benedicta–, la capilla, las salas de ocio, las salas de las damas de compañía o las que se usaban para comer y merendar.
¿Sabías que…?
No existían comedores o salas de cenar en los palacios del sur de Europa en la época. Los reyes y señores cenaban donde les apetecía y los criados se encargaban de “poner” la mesa en la sala elegida. En el siglo XIX se abrazó la costumbre del norte del continente de tener salas con mesas para comer: se empezó a “preparar” la mesa, set the table, en lugar de “ponerla”.
La sala de los embajadores
Había que impresionar a los invitados de las fiestas, pero todavía más si cabe a los embajadores de otros países que rendían visita a los reyes de Portugal en el Palacio de Queluz. Para ellos estaba reservada la imponente sala de los embajadores. De las salas más grandes y más decoradas del palacio. Aquí es donde estaban los tronos de los reyes, en un lado, y los tronos de los infantes príncipes de Brasil, al otro –para que aprendieran el noble arte de gobernar–.

Cuando dejes de alucinar con los tronos, la luminosidad, los dorados de las paredes y el damero del suelo, levanta la cabeza. En el techo descubrimos un trampantojo en el que la familia real nos mira desde arriba.
La sala de los embajadores ardió en el fuego de 1934 y hoy en día está totalmente reconstruida como estaba en su origen.
La sala de las mangas, la de música y la “redonda”
Vas a pasar por todas, pero destacamos tres salas más.
Empezamos por la de mangas… también conocida como corredor de los azulejos. Sí, también hay azulejos decorando el Palacio de Queluz.

Seguimos con la sala de música con sus ventanas al jardín, su enorme araña de techo, sus espejos en las puertas, sus tallas de madera y su decoración de estuco. Además, aquí los príncipes y princesas actuaban en obras de teatro e interpretaban pequeños conciertos.

Acabamos con la sala “redonda”. Cuando superes el hecho de que en esa cama murió el rey Pedro IV, fíjate en la forma de la sala. Aunque no lo parezca, por las columnas y la cúpula, es tan cuadrada como todas las demás.
La entrada principal
Que no haya una fachada exterior imponente no significa que no haya una gran entrada al Palacio de Queluz. Lo que pasa es que está en la fachada que da al jardín. Los invitados entraban con sus coches de caballos al interior del palacio y era por el jardín por donde accedían al edificio. En función de lo que fueran a hacer, al comedor o a la sala de embajadores.

Aquí hay una carroza de Pedro III que nos recordó al Museo de Carruajes de Lisboa.
Los jardines
No se puede ser el “Versalles portugués” sin unos jardines… y no faltan en el Palacio de Queluz.
El más cercano al edificio del palacio es el jardín de Malta –por los caballeros templarios–. Inicialmente iba a ser una lámina de agua en la que se reflejaría el palacio, pero luego se decidió que sería jardín. Bajo él sigue estando un enorme reservorio de agua que abastecía al palacio.

En los jardines propiamente dichos, encontramos un canal, en este caso decorado con azulejos, con una compuerta que podía cerrarse para que subiera el nivel y representar pequeñas batallas navales o hacer concursos de pesca. Un laberinto, una jaula para pájaros exóticos, un invernadero, una cascada romántica… no le falta un detalle a los jardines y vas a necesitar un rato más para visitarlos con calma.

Y, por supuesto, fuentes. ¿Cómo se iba a comparar con los jardines de Versalles sin fuentes monumentales? Pues eso, de Caín y Abel, de Neptuno, del Dragón… incluso hay un recorrido por los jardines y las fuentes, y una app para no perderte ningún detalle.
El hotel Pousada Palácio de Queluz
La antigua despensa, cochera y la zona ocupada por la guardia real son hoy la Pousada Palácio de Queluz, en el edificio de la torre del reloj. No dormirás como el rey de Portugal, pero no dejará de ser un capricho. Las pousadas portuguesas son un estilo a los paradores españoles.
No es el único hotel de Queluz, aunque, normalmente, el palacio se visita como excursión desde la capital, con lo que puede ser mejor idea buscar hotel en Lisboa.

Ahora te toca a ti decidir si es el “Versalles portugués” o si el Palacio de Queluz se merece ser él mismo, sin necesidad de compararse con nadie.
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