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El Palacio de Santoña en Madrid: lujo decimonónico

En el barrio de las letras de Madrid se esconde a plena luz del día el Palacio de Santoña, uno de los palacios decimonónicos más lujosos de la capital. De hecho, el que se dice que era el más lujoso de la época, tras el Palacio Real, claro, y uno de los mejor conservados hoy en día. Aunque la portada barroca da pistas, no llega a prepararte para la visita a esas salas rebosantes de una decoración alarde de la gran fortuna amasada en Cuba por los duques de Santoña. No, los duques no repararon en gastos. Mezclaron decoración neoclásica, neobarroca, inspirada en arte oriental… Una fusión de estilos muy al gusto del Madrid cortesano borbónico de la época. Hecha para impresionar y hay que decir que ¡objetivo cumplido!

Palacio Santona Escalera Gala Leones

Te llevamos de la mano de sala en sala del Palacio de Santoña. Pero, primero, recorremos su historia, salpicada de grandes personajes y unas cuantas curiosidades.

El Palacio de Santoña: un poco de historia

Como buen palacio, el Palacio de Santoña ha pasado por varias manos nobles a lo largo de los siglos. En esta parcela, en el siglo XVI, ya había una casa señorial que podría haber sido obra de Juan Gómez de Mora –el arquitecto de la Plaza Mayor y de la Casa de la Villa–. Su primer residente célebre fue, al parecer, Muley Xeque, el llamado Príncipe Negro, un príncipe saadí –del actual Marruecos–, destronado por su familia, convertido al cristianismo y bautizado como Felipe de África teniendo de padrino al mismísimo Felipe II. Llegó a convertirse en grande de España y comendador de la orden de Santiago. En el plano de Teixeira –1656– se ve claramente ese palacio, con su torre con chapitel, en la esquina de la calle de las Huertas con la calle del Príncipe.

En 1731 pasó a manos de Juan Francisco de Goyeneche, quien encargó la reforma al arquitecto barroco Pedro de Ribera. El Palacio Goyeneche conservó la estructura anterior, aunque el arquitecto modificó las fachadas y añadió esa gran joya que ha llegado hasta nuestros días que es la portada barroca de granito de la calle del Príncipe. A finales del siglo XVIII hubo otra reforma más, que afectó al interior y en la que se eliminó la torre angular.

Palacio Santona Fachada Calle Principe

¿Sabías que…?


Juan Francisco de Goyeneche era sobrino y principal apoderado de Juan de Goyeneche y Gastón, el fundador de la villa madrileña de Nuevo Baztán, así llamada en relación con su población de origen: Baztán, en Navarra. El “otro” Palacio Goyeneche, el de Juan, es hoy sede de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Los duques de Santoña y Canalejas

La gran reforma del interior del palacio, la que le dio el aspecto que sigue teniendo hoy, fue la de 1874. Cuando lo compró Juan Manuel de Manzanedo y González, un banquero que había hecho su fortuna en Cuba. El primer marqués de Manzanedo que, un año después, en 1875, también sería primer duque de Santoña. Bueno, lo compró él, pero la propietaria era su esposa, María del Carmen Hernández Espinosa de los Monteros. ¡Fue un regalo de pedida para ella! Nada mal el regalo…

¿Sabías que…?


Mariquita Hernández, que así se conocía a la duquesa de Santoña, fue la fundadora y principal promotora del Hospital Infantil Niño Jesús de Madrid y la creadora, en 1879, de la Lotería del Niño, para sufragar parte de los gastos del hospital.

Los duques, la duquesa en especial, son los “responsables” de esa reforma y redecoración que transformó la casa señorial en el fastuoso palacio decimonónico que es hoy en día. El nuevo portal abierto en la calle de las Huertas, la escenográfica escalera imperial de mármol y los suntuosos salones nobles, cada uno con su estilo propio, son de su época. De hecho, no harás más que ver los escudos de Manzanedo y Santoña por todos lados.

Palacio Santona Escudos

Cuando la duquesa quedó viuda, una hija del duque llegó de Cuba reclamando la herencia de su padre. Tras años de pleitos, Hernández se quedó en la ruina: de hecho, se la llegó a apodar “duquesa mendiga”. El palacio pasó a manos de su abogado en esos pleitos –que lo compró a muy buen precio, ¡un cuarto de su valor!–. Ese abogado era José de Canalejas. Sí, el presidente del gobierno de España, que salió de aquí el día de su asesinato.

La Cámara de Comercio de Madrid

En 1933, la Cámara de Comercio, Industria y Servicios compra el edificio a los herederos de Canalejas. El impulsor de la adquisición fue el presidente de la cámara por aquel entonces: Casimiro Mahou García. Sí, el de la cerveza, el nieto de Casimiro Mahou Bierhans, el fundador de la empresa, aunque en su época fuera todavía de colores al temple y al óleo. Chueca Goitia fue el encargado de la reforma en esa época. La última gran reforma del edificio, aunque después hubo alguna más. Hoy sigue en manos de la Cámara de Madrid.

Lo que esconde el interior del Palacio de Santoña

Ya hemos dicho que, más allá de la portada de granito de la calle del Príncipe de Pedro de Ribera –o de la réplica en arenisca de la entrada principal de hoy, la de calle de las Huertas 13–, el Palacio de Santoña es un muestrario de la opulencia aristocrática del siglo XIX. Pues, dicho y hecho, vamos a ver qué encontramos.

¿Sabías que…?


Fíjate, antes de entrar, en las puertas de madera de la entrada de la calle de las Huertas: son las originales de la calle del Príncipe diseñadas por Ribera que se trasladaron aquí.

Palacio Santona Puerta Original

La escalera de gala

Tras pasar por el patio del siglo XVII, se llega a esa magnífica escalera imperial, la escalera de gala de mármol de Carrara diseñada por el escultor italiano Carlo Nicoli –el de la estatua de Cervantes en la plaza homónima de Alcalá de Henares–. Antes de subirla, echa un vistazo al acceso de carruajes de la entrada de la calle del Príncipe, con los escudos de Manzanedo y Santoña y representaciones de los cuatro continentes.

Palacio Santona Escalera Gala

A medida que vayas subiendo las escaleras, no sabrás en qué fijarte: en los grandes leones que la custodian, en los frescos del techo representando a España y sus colonias de la época –Cuba, Puerto Rico y Filipinas–, en los candelabros, en la escultura del Ángel Vigilante, en los medallones de artistas de las seis artes –no falta Cervantes, por supuesto–, en las telas, el granito y mármol que cubren las paredes… Eso sí, en la parte alta de la sala no hay piedra, sino estuco imitándola –hasta hay unas figuras pintadas en él, si te fijas–. Había dinero, ¡pero tampoco había que pasarse!

Palacio Santona Escalera Gala Techo

En el vestíbulo te darán la bienvenida el primer suelo original de mármol y un retrato del duque realizado por Madrazo que, en su momento, estaba acompañado por otro de la duquesa que hoy es parte de la colección del Museo del Prado.

Palacio Santona Vestibulo Madrazo Duque

De sala en sala

Tras el vestíbulo empieza “el show”. Sala tras sala para que te vayas sintiendo un poco más abrumado. Primero llega el Salón Renacentista, una pequeña sala donde están representados algunos de los grandes del Renacimiento italiano como Miguel Ángel y Rafael. Las joyas de la sala: los platos incrustados en la pared de cerámica de Capodimonte, una de las fábricas de porcelana más importantes de la época de los duques. En el centro, el mueble es una de las dos piezas originales de mobiliario del palacio.

Palacio Santona Salon Renacentista Detalle

La siguiente es la Sala Rotonda, seguramente la más peculiar del palacio. Su forma ovalada se debe a que ocupa el espacio de esa torre que había originalmente. Era el antiguo boudoir, donde Mariquita Hernández se reunía con sus amigas. En las grandes vitrinas que dan acceso a ella la duquesa exponía sus joyas. Sí, humildemente… Malas no tenían que ser si hasta se las prestó a la primera mujer de Alfonso XII, María de las Mercedes de Orleans, cuando se casó.

Palacio Santona Sala Rotonda

¿Sabías que…?


La Sala Rotonda tiene muy buena acústica. Se dice que Canalejas realizaba ahí reuniones políticas y subía a la planta de arriba desde donde, gracias a los conductos de aire, podía escuchar qué decían en su ausencia.

Seguimos con otros tres salones. El Salón Oriental, decorado con motivos chinos y japoneses y con una maravillosa chimenea esculpida también por Nicoli. El Salón Turco, el antiguo salón de fumadores del duque, inspirado en los motivos decorativos de la Alhambra de Granada, con otra pequeña chimenea neomozárabe de cerámica. Y el Comedor de Gala o Salón de Caza, el antiguo comedor del palacio, con su suelo de madera original, sus telas con escenas de caza y pesca y sus curiosas frutas de cerámica decorando el techo.

Palacio Santona Salon Oriental

El salón de baile: el barroco más barroco

Finalmente, tras pasar la galería con los retratos de los presidentes de la Cámara de Comercio, se llega al Salón de Actos, antiguo salón de baile del palacio. Probablemente la sala más ostentosa de todas, aunque es difícil elegir. Aquí el neobarroco de la época llega a su cima. Techos de nueve metros de altura, suelo de mármol de Carrara y enormes espejos que hacen que la sala parezca aún más grande.

Palacio Santona Salon Baile

¿Sabías que…?


Parece que los marcos de madera tallados en París para los espejos se trajeron en burro desde la capital francesa –habrían tardado tres semanas–. Como el burro era poco elegante, también se dice que se alquiló un ferrocarril para llevarlos.

Cuando levantes la cabeza, te encontrarás con los frescos del techo, representando a las regiones de España y la “humilde” ascensión al cielo acompañada de ángeles y de una alegoría de España del marquesado de Manzanedo y del ducado de Santoña. Vamos, que lo de ponerse por las nubes no es nada. Ellos, en el cielo.

Palacio Santona Salon Baile Techo

Junto al Salón de Actos, está el Salón Luis XV, una estancia pequeña pero de las más ricas en decoración, de pan de oro a maderas doradas pasando por sedas. Aquí se conserva la otra pieza original de mobiliario del palacio: una enorme lámpara de araña de la Granja de más de 5.000 cristales que originalmente estaba, junto a otra gemela, en el salón de baile.

Las visitas al Palacio de los duques de Santoña

Como sede de la Cámara de Comercio, Industria y Servicios de Madrid, el Palacio de Santoña no está abierto al público y sus salas se alquilan y se utilizan casi exclusivamente para eventos privados. Eso sí, formando grupos grandes, normalmente para instituciones, sí se pueden visitar, aquí tienes la información.

Es posible tener acceso a él de forma más fácil durante eventos especiales como Bienvenidos a Palacio o Decoracción.

Palacio Santona Comedor Gala Salon Caza

Si quieres viajar al lujo de la corte borbónica del siglo XIX, tienes que visitar el Palacio de Santoña.

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