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El monte de Santa Tecla y su castro: la Galicia celta en su apogeo

En la punta de Santa Tecla, esa esquina suroccidental de Galicia que comparte la desembocadura del Miño con Portugal, se alza un pequeño monte que hospedó uno de los mayores poblados celtas del nordeste de la Península. Hablamos del monte Santa TeclaSanta Trega, en gallego– y del castro del mismo nombre. El castro de Santa Tecla es el más emblemático y visitado de Galicia y no nos extraña nada. Una citania –ciudad fortificada prerromana– relativamente bien conservada, un pequeño museo con piezas únicas y unas vistas sensacionales. ¿Qué más puede pedir un turista de bien? Nosotros, desde luego, no pedimos nada más, de hecho lo incluimos entre nuestras cosas que ver en Rías Baixas, en Pontevedra.

Santa Tecla Castro Santa Trega Salto

Te contamos un poco de la historia del castro de Santa Trega y te hablamos de nuestra experiencia en la visita. Además de darte algún dato práctico sobre cómo llegar, horarios, precios o visitas guiadas. ¡Vámonos a la Galicia celta!

El monte de Santa Tecla en Galicia: historia del castro

Es difícil imaginar un emplazamiento mejor para construir un poblado en los tiempos de los clanes celtas galaicos. ¿Que se necesitaba buena visibilidad para defenderse de otros castros, controlar el entorno y poder explotarlo de la forma más eficiente? Pues, ¿qué tal a 341 metros de altitud, a media ladera del monte Santa Trega, con vistas privilegiadas sobre la desembocadura del Miño, su valle y todo el territorio circundante? Nada mal, ¿no? Desde aquí los habitantes de la citania podían controlar tanto el tráfico marítimo y fluvial como las explotaciones mineras de los montes de la sierra de A Groba. Y defenderse de otros castros: todos rivalizaban entre sí por adjudicarse los mejores lugares para la caza, la pesca y el pastoreo y éste era muy “jugoso”.

Santa Tecla Castro Santa Trega Ladera

Si te estás preguntando desde cuándo fue ocupado el monte de Santa Tecla, las últimas investigaciones confirman que lo fue, al menos, desde el siglo IV a. C. Y llegó a ser una de las mayores “ciudades” del nordeste de la Península, con unos cinco mil habitantes antes de su abandono entre los siglos I y II d. C.

¿Que por qué se abandonó? Debido a “mis antepasados” los romanos. Sí, el Imperio Romano también llegó aquí. Con la pax romana ya no hacía falta protegerse en las laderas de las colinas y bajar a cazar, pescar, mariscar o trabajar en las minas para luego volver a subir.

Aún así, en la primera época romana, los habitantes del castro seguían manteniendo sus costumbres y sus viviendas. ¡Con pagar tributos a Roma valía! Pero, con el tiempo, fueron bajando al valle, cosa que los romanos también preferían para que sus legiones mantuvieran más fácilmente a raya a los rebeldes.

Santa Tecla Castro Santa Trega Acceso

La visita a Santa Trega

Todo esto lo aprendimos en el Museo Arqueológico de Santa Trega, casi en la cima del monte. Te aconsejamos que sea también tu primera parada, para luego visitar el castro –más abajo– con alguna noción más sobre su historia y su aspecto original. Además, te encontrarás con piezas singulares de oro, cerámica, monedas romanas y… ¡esvásticas!

¿Sabías que…?


Una de las piezas romanas más emblemáticas encontradas en el castro de Santa Trega es el “Hércules de Tecla”. Se trata de una escultura de bronce encontrada en 1861 y de la que no se ha vuelto a saber nada desde que fue robada en 1964.

El Masat, Museo Arqueológico de Santa Trega

Cuando la citania galaico-romana fue abandonada, allí siguieron sus construcciones, además de fragmentos de objetos de cerámica y todo tipo de desperdicios –en el tiempo convertidos en tesoros–. Ese mundo de campesinos, ganaderos, pescadores, comerciantes, orfebres, alfareros o herreros sigue viviendo a través de ellos. Todos esos objetos, que los arqueólogos han ido rescatando a lo largo del tiempo, se exhiben ahora en el Masat, Museo Arqueolóxico de Santa Trega.

¿Sabías que…?


El museo ocupa un edificio del famoso arquitecto gallego Antonio Palacios. En su origen, en 1934, era un restaurante. El museo se inauguró en 1953 y se trasladó allí la colección que hasta ese momento se encontraban en A Guarda.

El museo es pequeño, pero tiene piezas muy interesante y está todo muy bien explicado. Por si fuera poco, el personal está dispuesto a contarte todo lo que necesites saber. Nosotros escuchamos la explicación a un grupo de estudiantes y luego hicimos alguna pregunta más.

Santa Tecla Museo Arqueológico Santa Trega Esvasticas

Hay piezas tanto celtas como romanas. De éstas últimas hay, por ejemplo, ánforas con las que traían el vino en embarcaciones que llegaban desde el mar y luego recorrían el Miño para llegar a los diferentes castros. O molinos también “importados” por los romanos.

También hay una colección de monedas romanas de plata, cobre y bronce de los siglos I a.C hasta el IV d.C. Incluso un denario de plata del siglo II a.C., cuando todavía Roma no había ocupado el nordeste peninsular. Está claro que las relaciones comerciales con el Mediterráneo fueron anteriores. De hecho, ya en el siglo IV a.C. pasaba por aquí la ruta del comercio púnico que desde Gadir –Cádiz– recorría el Atlántico en busca de pieles, estaño o esclavos.

Las esvásticas, los remates de torques y el cabezón do Trega

Unas de las piezas más importantes del museo son las esvásticas celtas. Se encontraron unas cuarenta en el castro: es una de las colecciones más completas y variadas que existen. ¿Que qué son y para qué servían? Son motivos ornamentales esculpidos en bloques cilíndricos de piedra empotrados en las jambas y dinteles de las puertas en el exterior de las casas. Según muchos investigadores, representaban los astros –sobre todo, el Sol y la Luna–, deidades que propiciaban las cosechas. Eran símbolos de protección y de buen augurio. Las esvásticas están decoradas con aspas en diferentes sentidos, espirales, eslabones entrelazados…

Santa Tecla Museo Arqueológico Santa Trega Remate Torques

Aunque las pieza más valiosas y singulares del museo, y las únicas de oro, son dos remates de torques. El torques era un collar que la élite guerrera celta utilizaba como adorno junto a pendientes, pulseras y otras joyas. De forma circular, pero sin llegar a cerrarse, decoraban sus dos “puntas” sendas esferas, los remates. En particular uno de los dos remates que se conservan en el museo tiene una decoración delicadísima: espirales entrelazadas, un cordón, un granulado de oro y una esvástica en el extremo. ¡Vaya trabajo de orfebrería más fino!

Santa Tecla Museo Arqueológico Santa Trega Cabezon

También está el “cabezón do Trega”, encontrado en las excavaciones de 2015-2016. Se trata de una cabeza antropomorfa labrada en piedra en la que se pueden distinguir la nariz, las orejas y los ojos. En la parte trasera tiene también otro relieve que podría indicar un casco o el cabello. Parece que se trataba de una cabeza de guerrero colocada en el exterior de la muralla como protección de los habitantes hacia los enemigos. Ésa es una de las teorías…

La visita al castro de Santa Tecla

Con toda esta información, ya era hora de bajar al castro propiamente dicho. Unas 20 hectáreas de superficie protegidas por un recinto amurallado de piedra de mampostería. Por lo que queda de una de sus dos puertas, la puerta norte, entramos y nos encontramos con la base, también de piedra, de diferentes edificios, la mayoría circulares. Almacenes, talleres, graneros y, por supuesto, viviendas. Para que te hagas una idea de cómo eran las casas en las que vivían los celtas galaicos, tienes la reproducción de una justo en la entrada. Podrás ver cómo eran su vestíbulo, el horno, el hogar… y poco más.

Santa Tecla Castro Santa Trega Reproduccion

¿Sabías que…?


Las casas en su origen estaban enlucidas y pintadas con colores como el rojo, el azul o el blanco. Además de estar decoradas con esvásticas como las que puedes ver en el museo. Para la cubierta se utilizaban materiales vegetales y, más tarde, tejas romanas.

Podrás pasear entre los restos de esos edificios y darte cuenta de cómo estaban organizados: en grupos formados por diferentes viviendas y almacenes que compartían un patio común. Caminarás por las calles que separaban los barrios y, si te fijas, podrás ver los restos de los canales y aljibes usados para almacenar el agua. Si tienes mucha imaginación, podrás “ver” el castro como se lo encontraron los romanos hace más de 2.000 años. Al lado de la puerta sur, te encontrarás con el “cuncheiro”, donde se acumulaban los desperdicios.

Galicia Pontevedra Rias Baixas Castro Santa Trega

Ah, ¡no te pierdas las maravillosas vistas! No dejes de acercarte a la muralla.

Está de más decirlo, pero nunca se sabe: ¡no te subas a los muros! Además de ser peligroso, estarás deteriorando edificios con milenios de historia.

Santa Tecla Castro Santa Trega Ojo Pez

El viacrucis y los miradores

Antes incluso de llegar al museo –y mucho antes que al castro–, nos encontramos con una sorpresa justo al lado del aparcamiento. Hablamos del gran viacrucis de principios del siglo XX del escultor valenciano Vicent Mengual. Y es que no teníamos ni idea de la importancia para el catolicismo del monte de Santa Tecla, nosotros íbamos a ver un castro celta al fin y al cabo…

Santa Tecla Trega Viacrucis

En el siglo XII se construyó una ermita dedicada a Santa Tecla –de ahí el nombre–. Durante los años de la Peste Negra, los fieles de la comarca pidieron su mediación a la santa. En 1355, tras varios días de ayuno y penitencia, la lluvia alivió su sufrimiento. Los fieles, agradecidos, peregrinaron hasta el santuario. Desde entonces han seguido haciéndolo anualmente: la procesión del Voto se sigue celebrando el último sábado del mes de agosto siguiendo el viacrucis.

Santa Tecla Trega Ermita

La ermita del siglo XII se reformó y amplió en los siglos XVI y XVII. Ahí sigue, en la cima del monte. Delante de ella hay un cruceiro del siglo XVI dedicado a San Francisco.

Galicia Pontevedra Rias Baixas Castro Santa Trega Desembocadura Miño

Además de los monumentos, aquí se viene a admirar un espectáculo de la naturaleza. Las magníficas vistas hacia la desembocadura del Miño, el Atlántico y Portugal a un lado –desde el Pico do Facho– y al otro el casco urbano de A Guarda y el valle del Rosal –desde el Pico de San Francisco–. Detrás de la ermita y del aparcamiento de autocares están las mejores vistas, pero hay diferentes miradores.

Información práctica para la visita: precios y horarios

El acceso al área arqueológica de Santa Tecla es gratuito. Eso sí, si vas en coche, como lo hicimos nosotros, tendrás que pagar. La simbólica tasa de acceso al monte Santa Trega es 1 € por persona –0,50 € para menores de 14 años–. El acceso al museo también es gratuito. En la página oficial de turismo de A Guarda tienes sus horarios, varían casi cada mes.

Santa Tecla Castro Santa Trega Entrada

Santa Trega y A Guarda: cómo llegar (desde Vigo, Baiona, Pontevedra, etc.)

Para llegar al castro de Santa Trega, primero hay que llegar al centro de A Guarda. Desde ahí, hay una carretera que sube hasta la cima del monte Santa Tecla, en Google Maps está bien indicada, se llega fácilmente con sus indicaciones.

Si llegas a A Guarda en transporte público o te apetece caminar, hay una ruta para subir hasta la cima del monte Santa Tecla –andando no hay que pagar tasa de acceso–. En Wikiloc puedes consultarla. Es el sendero PR-G 122 de dificultad media que tiene diferentes variantes.

Visita guiadas por el monte Santa Tecla y tours desde Vigo, Pontevedra o Santiago

El Padroado Municipal Monte Santa Trega A Guarda –el patronato de turismo– organiza visitas guiadas gratuitas por el recinto del castro. No es necesaria reserva, solo presentarse en el punto de encuentro en el horario de inicio. La duración y el horario varían según la época del año –cuando fuimos nosotros, en temporada baja, no había–, así que pregunta en el museo en cuanto llegues. Las visitas de 2,5 € de las que se habla en su página web oficial –que se pueden organizar en otros horarios– son solo para grupos de un mínimo de 10 personas. También hay audioguías gratuitas que puedes oír en Youtube aquí.

Santa Tecla Vista A Guarda

Otra opción, es contratar un tour desde Vigo, Pontevedra o Santiago de Compostela. Estos tours, además del castro de Santa Trega, incluyen otras maravillas del Bajo Miño como la catedral de Tui, Valença do Minho en Portugal o el monasterio de Oia. Aquí tienes más información del tour desde Vigo, aquí del que sale de Pontevedra y aquí del que sale de Santiago.

Santa Tecla Castro Santa Trega Detalle

Llegues como llegues, te costará irte. Tanto si te gusta la naturaleza, como si prefieres la historia o la arqueología, el castro de Santa Trega te va a enganchar.

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