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Curitiba: la capital ecológica de Brasil

  

Después de disfrutar de la belleza y de la fuerza de la naturaleza en Iguazú, en nuestro viaje por Latinoamérica llegó el momento de visitar las grandes ciudades brasileñas. La primera fue Curitiba, capital del estado de Paraná y la mayor de las ciudades del sur del país, un pequeño aperitivo de las metrópolis brasileñas que visitaríamos más adelante: São Paulo y Rio de Janeiro. Curitiba, denominada “capital ecológica” de Brasil, es conocida en todo el país por la abundancia de sus zonas verdes  –hay más de 50 m2 de áreas verdes por habitante, más del triple de lo que recomiendo la ONU– y la eficiencia de su transporte público, utilizado por más del 70% de su población. Aquí hemos seleccionado nuestros tres imprescindibles de la capital de Paraná.

Curitiba Jardín Botánico Salto

El jardín botánico

Como no podía ser de otra forma en la capital ecológica del país, algunos de sus puntos turísticos más interesantes son espacios verdes y entre ellos destaca el jardín botánico. Con sus 178.000 m² de extensión, tiene sitio para todo: desde caminos entre las plantas nativas hasta espacios para exposiciones, biblioteca, auditorio… Pero la entrada gratuita lo convierte en un parque más donde la gente de Curitiba va a correr, a dar un paseo o simplemente a tumbarse a tomar el sol, así les vimos nosotros que nos pasamos por allí un domingo. Los dos puntos más interesantes del parque son la estufa, el invernadero de acero y cristal en estilo art noveau que se ha convertido en el símbolo de la ciudad, y el original jardín de las sensaciones, un camino de 200m en el que puedes ir con los ojos vendados para percibir las plantas con los demás sentidos: tocar sus texturas, oler sus fragancias, escuchar el chasquido de las hojas movidas por el viento… una forma diferente de vivir la naturaleza.

Curitiba Jardín Botánico Flores

El Parque Tanguá

En el extremo norte de la ciudad, este parque es inmenso: tiene nada menos que 235.000 m² de extensión. Ocupa el lugar de una antigua cantera en desuso y cumple una función de preservación de la cuenca norte del río Barigüi. Tiene desde dos lagos artificiales hasta un túnel –que se puede visitar en barco o a pie–, pistas de jogging, bares, restaurantes… No teníamos mucho tiempo y lo vimos sólo desde el mirador que se encuentra en su punto más alto y la verdad es que impresiona, merece la pena pasarse por allí.

Curitiba Parque Tanguá Mirador

Bastante cerca, además, se encuentra la Ópera de Arame, Ópera de alambre, un espectacular teatro construido con tubos de acero y placas de policarbonato. Nosotros nos pasamos un lunes y estaba cerrado, por lo que no pudimos verlo mucho pero lo poco que vimos nos pareció realmente espectacular. Hay que ir en transporte público porque está un poco alejado del centro: para llegar al Parque Tanguá hay que tomar el autobús en la calle que se encuentra al norte de la Praça Tiradentes y que indica “Nilo Pecanha”.

Curitiba Opera Arame

El Museo Oscar Niemeyer

Inaugurado en 2002 como Museu Novo, el año siguiente se renombró en honor a su arquitecto, probablemente más importante del país. Fue la primera de las muchas obras de Niemayer que veríamos a lo largo de Brasil… Es una de las mayores áreas de exposición de Brasil pero sobre todo impresiona su estructura externa con la forma de un gran ojo apoyado en una torre de 21 metros de altura.

Curitiba Museu Óscar Niemeyer

Y además…

Merece la pena darse una vuelta por el centro –por el parque Passeio Público, con su zoológico de aves, y alrededor de la Praça Tiradentes, con sus iglesias y edificios coloniales– y probar la cocina local, mezcla de las influencias de las inmigraciones europeas: desde polacos hasta italianos pasando por alemanes: ¡uno de los bares más famosos es el Bar do Alemão donde comer salchichas!

Curitiba Centro Iglesia

Lo mejor: la gente, los brasileños

Curitiba fue la primera ciudad en la que probamos el couchsurfing en Brasil, una forma de conocer mejor su gente. Nos encantó. Tuvimos la suerte de ser hospedados por dos de los embajadores de couchsurfing de la ciudad: Helder y Alexandre. Fuimos a una fiesta de couchsurfing, en la que probamos las famosas linguiças –unas salchichas típicas de ahí–, nos sugirieron ir a la feria del domingo en el centro de la ciudad y compartimos grandes anécdotas viajeras. Experiencias inolvidables preludio de lo que iríamos descubriendo en el resto del viaje: Brasil es un país excepcional con miles de cosas que ver, pero no sería lo mismo sin su fantástica gente.

Curitiba Noche Paisaje Luna Llena

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1 comentario

  1. […] hasta Curitiba, la capital ecológica de Brasil de la mano de los autores de Salta […]

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