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Camino del aeropuerto de Stavanger

Domingo, 28/08/2011 (3)

Cuando ya no quedaba nada que pasear por Stavanger, volvimos a la Kultur Huset, la casa de la cultura, para comprobar en Sungin si los del glaciar nos respondían. Seguían sin hacerlo. Era domingo y lo más seguro es que no respondieran hasta el día siguiente.

Visto lo visto nos vamos al albergue para recoger a los Symbios y a coger el Flybussen al aeropuerto. Nuestro avión a Bergen no sale hasta las diez de la noche, pero no hay mucho más que hacer. Mejor no apurar hasta el último autobús y que pinche.

El nivel de vida noruego es mucho más alto que el nuestro. Ya nos habíamos dado cuenta pero cada vez que pensamos en coger el autobús es una confirmación. El billete urbano cuesta 26 NOK, en el momento del viaje más de 3,30 euros. Lo que no sabíamos, y descubrimos en el autobús, es que los billetes tienen una duración de una hora y media. Durante una hora y media se pueden coger cuantos se quieran con el mismo billete. Hasta ahora no habíamos cogido nunca autobuses en tan poco tiempo, pero hoy sí que lo íbamos a hacer y menos mal que nos hemos dado cuenta. Todo ha sido porque he visto que una señora enseñaba un papel al conductor en lugar de comprar el billete.

A las seis y cinco hemos llegado otra vez al muelle Fiskepiren, de donde sale el Flybussen. El autobús de las seis está perdido y toca esperar hasta las seis y veinte. Como está lloviendo nos quedamos dentro del edificio y salimos a y cuarto. La puntualidad de la que han hecho gala los noruegos, incluso en los barcos, desaparece con este autobús.

No llega.

Sigue sin llegar.

Lo que decíamos, si hubiéramos apurado, para no hacer nada, hasta el último momento antes de ir al aeropuerto todavía habíamos perdido el vuelo. El de las 18.20 se ha esfumado, menos mal que el de las 18.40 sí que llega.

Volamos con una low cost, Norwegian.no, pero la facturación es como la de SAS. Todo es automático, en el quiosco te dan tus tarjetas de embarque, es un simple papel impreso, y después sacan las etiquetas para las mochilas. Las tratan como equipaje especial y las meten, en el mismo mostrador de facturación, dentro de bandejas. Antes de facturar hemos sacado la navaja y el dentífrico de Okihita, para poder seguir llevándolos y que no se los queden en el control.

Con lo «bien» que creíamos que lo habíamos hecho al llegar al control nos damos cuenta de que no. Hemos dejado el bote de AfterSun en Okihita y no lo podemos llevar. Por suerte el gel de ducha es pequeño y no hay problema. Tampoco hemos cogido el cargador de Sungin que está en las últimas, al Preikestolen no llevamos el cargador y le queda poco vida. Siguiendo en la línea de hacer las cosas mal tampoco pongo a cargar el móvil y eso que este aeropuerto es el paraíso de la tecnología: está lleno de enchufes por todas partes, y tarjetas con una hora gratis de internet, wifi.

Es lo único que tiene. Hay un par de tiendas y una zona con sofás, donde nos echamos una siesta. Tampoco hay muchos vuelos. El nuestro es el último y sale más que puntual, a las 21.55 ha acabado el embarque y a las 22.01 estamos despegando.

Otro detalle que nos confirma que estamos en Noruega. Al llegar tan pronto al aeropuerto cogimos los asientos de la salida de emergencia para poder estirar un poco las piernas. Norwegian.no será una low cost pero es noruega y los noruegos son altos. Se nota, cualquier asiento tiene casi más separación que la salida de emergencia de los que vuelan en España, y estos dan para tumbarse a dormir en el suelo.

A los diez minutos de despegar el capitán nos ha dicho que iba a empezar la maniobra de aproximación al aeropuerto de Bergen. La duración del vuelo es de 25 minutos. Y así ha sido, a las 22.26 estábamos tocando tierra. Yo creo que ha sido el vuelo más corto de mi vida.

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Comentarios

  • 9 abril, 2012 a las 14:59

    Guauu qué precio tienen los buses! Pero si el billete vale para hora y media, no está tampoco tan mal. Y qué bien lo del espacio entre asientos!! Todo lo contrario de las aerolíneas asiáticas!! jejeje como allí son pequeñitos! jejeje
    Saludos

    • 9 abril, 2012 a las 15:31

      Si sólo fueran los autobuses… todo es caro, pero caro para nosotros, para ellos es casi más barato, en proporción, de lo que nos cuesta en España 🙁
      No nos digas eso que vamos a probar una china en breve!! en Bután había bastante espacio entre los asientos, esperemos que ahora sea igual 😮