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Volviendo a Stavanger desde Preikestolhytta

  

Domingo, 28/08/2011 (1)

A las siete estábamos los dos despiertos y hemos decidido que ya estaba bien. Nos hemos vestido y recogido y, antes de salir, ya estaban los otros dos compañeros de habitación haciendo lo propio.

Panorámica del lago desde la puerta del edificio principal de Preikestolhytta

Hemos llegado al edificio principal cuando la recepción estaba todavía cerrada, pero ya había dos esperando para el desayuno. Lo han abierto, el desayuno, antes que la recepción y allá hemos ido. Como ayer gran cantidad de fiambres, algo de queso, un poco de fruta, cereales y leche (pero leche con sabor, a fresa y a ciruelas). Hoy no hay yogurt y los huevos sí que parecen estar perfectamente cocidos, cosa que compruebo con el que cojo.

Cafetería de Preikestolhytta, Noruega

Mientras estamos comiendo abren la recepción y llega uno. Sara dice que ahora va ella. Antes de que se vaya el que está llega otra pareja y se pone a la cola. Será mejor que deje de comer y vaya a la recepción a esperar, no sea verdad lo de que se llena de gente. La chica de hoy no pone ninguna pega. Llama al albergue de Voss y nos reserva un par de camas en dormitorio para mañana, hoy dormiremos en Bergen.

Volvemos al desayuno. Hasta las 9.15 no sale el autobús y no hay nada más que hacer, hemos traído a Okihita y lo llevamos todo. Al final volvemos a la sala común del albergue para mirar el correo y lavarnos los dientes en el baño.

A las 9.10, puntual, llega el autobús. Bajan todos los que hoy quieren subir al Púlpito y subimos los que volvemos. A las 9.15 salimos. Con nosotros van las dos colombianas, también han conseguido dormir aquí.

Después del ferry nos encontramos en Stavanger con casi doce horas por delante antes de que salga nuestro avión a Bergen, a las 22.00. Lo primero que hacemos es dejar a Okihita en el muelle. Tienen taquillas de varios tamaños y en la más pequeña, 50 NOK el día, cabe de sobra. Lo siguiente será la oficina de turismo.

Nos dicen que no nos pueden llamar a ningún alojamiento que no sea de la zona, Sogndal no lo es, pero que nos pueden dejar el teléfono. Por cada llamada en Noruega cobran cinco coronas, por cinco minutos. Llamamos a la pensión de Sogndal y nos dicen que está llena. Vamos mal. Los hoteles que hemos visto allí son caros, muy caros, de más de 150 euros la noche.

Nos ofuscamos y empezamos a pensar en otras posibilidades. Con una guía de los fiordos que hemos encontrado tratamos de ver si hay más alojamiento. También las maneras de ir de un sitio a otro, muchas son sólo hasta mediado de agosto y sólo una diaria. Todo se complica. Por si fuera poco, fuera cae el diluvio…

No sabemos qué hacer, a esto se junta que desde ayer cuando subimos y bajamos del Preikestolen sabíamos que habíamos hecho el tonto comprando el billete de avión para Bergen tan tarde, ¡a las diez de la noche! Vamos a perder todo el día de hoy, porque en Stavanger no hay tanto que ver. Mañana veremos Bergen, cuando lo podríamos haber visto esta tarde. Es más, casi podríamos (aunque después de la paliza y teniendo en cuenta el sitio tan bonito en el que estábamos estuvo muy bien) haber subido al Púlpito, haber bajado, haber vuelto a Stavanger y haber cogido el avión de las diez para Bergen, ganando un día. Claro que eso habría supuesto no ver la ciudad, pero teniendo en cuenta que ayer vimos que había un vuelo desde Rygge hasta aquí sin pasar por Oslo… No están saliendo muy bien las cosas.

Seguimos con dudas. En las guías no vienen más sitios a un precio razonable y las de la oficina turística no nos pueden ayudar. Tampoco sabemos si se puede dormir en algún otro sitio para ir luego al glaciar o es necesario dormir en Sogndal, el autobús sale a las ocho de la mañana y no es fácil moverse por estos sitios.

Mientras estamos complicándonos la vida y haciéndonos preguntas que no podemos responder deja de llover. Convenzo a Sara para que salgamos de allí a ver la ciudad ya que estamos. Lo último es preguntar dónde hay wifi. En uno de los folletos que hemos visto hay información de alojamientos en Sogndal pero sólo pone la dirección de los hoteles. Las pensiones y hostales vienen sin dirección y no sabemos cuáles son de la ciudad y cuáles de los alrededores. Por lo visto, a poco más de cien metros está la Kultur Huset, la casa de la cultura y allí hay y gratis.

  

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