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Paseando por Jaipur, el Palacio Real

Miércoles, 23/06/2011 (2)

Comenzamos la visita por Jaipur. La capital de Rajastán, conocida como la ciudad rosa, por el color rosa salmón de muchos de sus edificios. En realidad sólo es el casco antiguo, mandado construir por Jai Singh II, su fundador en 1728 , el que tiene los edificios de este color que, en Rajastán, equivale al color de la suerte. Fue en 1876 cuando, a raíz de una visita del príncipe de Gales, se pintaron los edificios de ese color. Forma, junto con Delhi y Agra, el «Triángulo de Oro», el recorrido que millones de turistas realizan cada año en su visita a India.

Jai (Victoria) Singh II, del clan rajputa de los kachhwahas, recibió una muy buena educación porque los astrólogos le vaticinaron una vida llena de grandes acciones. Una de estas grandes acciones fue la construcción de Jaipur. La capital estaba a unos 11 kilómetros, en Amber, pero la falta de agua provocó su desplazamiento. La nueva capital se construyó, por primera vez en el norte de la India, de forma planificada. Su trazado era simétrico y quedó formada por nueve mohallas (rectángulos) de diversa extensión. Rodeada por una muralla almenada con diez puertas, no era sólo estético. El nombre de la capital se debe a su fundador, Jai Singh, Jaipur.

En 1949 se convirtió en capital de Rajastán y, desde entonces, su población ha pasado de 300.000 habitantes a más de tres millones. Esto ha provocado un crecimiento desmesurado que ha acabado con la simetría y ha traído problemas como la contaminación y un tráfico caótico.

Habiendo sido capital del reino, cuenta con un impresionante Palacio de la ciudad. La primera parada de nuestra visita, ya con el safari reservado.

Se encuentra en pleno centro de la ciudad, la ciudad ha crecido de una forma radial a los largo de los años. El muro exterior fue construido por Jai Singh II y en su interior se pueden encontrar edificios de hasta comienzos del siglo XX.

El primer edificio que nos encontramos al entrar es el Mubarak Mahal, después de atravesar Virendra Pol, la puerta Virendra. Parece una cosa sencilla, pero esta puerta forma parte del callejero de la ciudad y coches, motos y tuctucs compiten por atravesarla con los peatones, las vacas ponen poco interés en la lucha, por suerte. Construido a finales del siglo XIX era el recibidor de los visitantes distinguidos, ahora de todos los que pagan la entrada al complejo. Se trata de un edificio de dos plantas que mezcla varios estilos, con gran cantidad de arcos y terrazas.

Buscando algo de frescor, y porque ahora es un museo, entramos al edificio, sólo la planta de abajo. Según la guía encontraríamos una colección de trajes de los marajás, con bordados de oro. El que más nos llamaría la atención, cosa que realmente sucedió, sería el de Madho Singh I. Este marajá medía dos metros de alto y 1,2 metros de ancho, con un peso de 250 kg. Así que el vestido, con su forro de algodón amarillo suelto, mide casi dos metros de largo, casi tres y medio alrededor de la cintura y siete metros alrededor del dobladillo. La verdad es que es impresionante ver tanta tela junta en una vitrina formando un vestido. Tenía tal cantidad de mujeres que cada una tocaba a poco más de dos kilos de marajá, 108 esposas. Hay muchos más trajes todos con el lujo propio de los marajás.

Después, atravesamos la Rajendra Pol. La puerta, de 1931, está decorada con dos magníficas esculturas de elefantes con flores de loto en sus bocas, la paredes tienen incrustaciones de piedras preciosas y semipreciosas. No se andaban con chiquitas cuando se ponían a decorar con lujo. Sirve de entrada al siguiente patio, Sarvatobhadra. Como todos los palacios, éste es una sucesión de patios y de edificios.

 

En el centro del patio se alza el Diwan-i-Khas, la sala de audiencias privadas donde los marajás debatían con sus ministros. El edificio es del color «oficial» de la ciudad. Como nota curiosa se pueden ver dos enormes recipientes de plata. Mandados construir por Madho Singh II para llevar agua del Gangés. La quería para poder bañarse durante su visita a Inglaterra, en 1902, con motivo de la coronación de Eduardo VII. Miden 1,6 metros de alto y tienen una capacidad de 4.000 litros cada una. La materia prima es el motivo por el que están en el libro Guinness de los Records. Están hechas con monedas de libras esterlinas fundidas, con una peso 345 kilos. Son los objetos provenientes de libras esterlinas más grandes del mundo.

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Comentarios

  • 24 diciembre, 2012 a las 03:31

    Un post muy interesante y bien detallado; vi este palacio hace un tiempo me encantó pero no me acordaba la historia.

    • 26 diciembre, 2012 a las 20:42

      Es que es imposible recordarlo todo 🙂 por eso principalmente escribimos los blogs, no? para recordarlo, primero nosotros y luego todo el que lo quiera leer 🙂