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Jiva (I)

  

Lunes, 28/02/2011 (3)

Lo primero que hemos intentado visitar ha sido el fuerte de Kukhna que es un complejo: fortaleza y residencia de los jefes de Jiva. Lo que pasa es que nuestro hotel se supone que está en la calle Pahlavon Mahmud pero en realidad no lo está. Así que nos hemos metido dentro de otro hotel que están construyendo pensando que era eso. Nos han dejado pasar para visitarlo sin problemas y eso nos ha hecho pensar que no era, porque no nos han pedido ni la entrada. La verdad es que el sitio en el que está el hotel es muy chulo y les está quedando muy bien. Fijo que lo tienen acabado para la llegada de los turistas cuando haga más calor. Bakhtiyar nos dijo ayer que en julio llegan a estar ¡a 50º! Menudo clima continental más extremo, ni punto de comparación con Madrid. Junto al hotel hay un minarete, Kalta, que a pesar de que el kan que lo mandó construir, Mohamed Amin Kan, quería hacerlo tan alto que se pudiera ver Bujará (siete horas en coche), murió antes y permanece inacabado.

Al final hemos conseguido descubrir dónde estamos y encontrar el fuerte de Kukhna. En su interior hay una mezquita de verano del siglo XIX, parecido a las cámaras de las madrazas de sólo tres paredes y techo, con azulejos azules. La vieja “Mint” convertida en un museo con billetes impresos en papel y en seda y unas cuantas monedas.

La sala del trono es parecida a la mezquita de verano, donde los kanes impartían justicia. Frente a la parte abierta de la sala del trono hay un espacio para la yurta real. Los kanes ya no eran nómadas pero les gustaba sentirse como tal. Detrás del espacio para la yurta había una señora, de las que van pidiendo la entrada, que nos muestra un balcón desde el que se ve una bonita panorámica de Jiva. Según ella incluso Turkmenistán… El asunto es que no está incluido en la entrada y hay que pagar un extra. Con el frío que hace tampoco nos llama mucho la atención ponernos a subir que allí arriba hará más viento. Además de que pagar un extra por subir a un balcón no nos motiva demasiado.

La mujer no acepta un no por respuesta y nos dice que hoy el paisaje es muy bonito, que mañana no se sabe. Al final como último recurso se engancha del brazo de Sara y tira de ella para arriba. Conmigo lo intentó pero dije que no y me soltó, a Sara no hay manera de que la suelte. La subida son 3.000 som, poco más de un euro (mercado negro) o uno y medio en el oficial. No da su brazo a torcer y nos dice que nos deja la entrada a precio de uzbeco, ellos pagan sólo mil. Es evidente que no vamos a poder “escapar” y mil son unos treinta y cinco céntimos, así que subiremos.

La vista es bonita, pero el frío también. Se ve el interior de la muralla que tiene una parte muy cuidada y restaurada y se ve otra zona bastante abandonada. El exterior de la muralla no tiene nada que se salve, lo curioso es que tienen montada allí cerca una noria.

Cuando bajamos ya no está la mujer pero hay otra a la que le ha dejado el recado y que nos pide el dinero nada más vernos.

Buscamos la cárcel pero no hay manera. Según la guía está a la entrada, pero luego nos damos cuenta de que está antes de la entrada, antes de los arcos de entrada. Al salir vemos una habitación cerrada y al acercarnos se levanta una de estas señoras y nos dice que sí, que es el Zindon, la cárcel. En la entrada que vale para toda la ciudad escriben la nacionalidad y el número de personas, en la nuestra pone Italia, en uzbeco, y un número 2. Entramos y  al leer en la entrada Italia, nos saluda en italiano buongiorno y nos dice que es una prigioni. En realidad es buona sera y prigione pero tampoco se le puede pedir un italiano de Florencia. Dentro hay unos maniquíes con cepos en las piernas y unos pocos instrumentos más de tortura: látigos, cuchillos, grilletes,… y unas imágenes de un hombre azotando a otro, junto con una foto del cuerpo policial. Todos con sus gorros (rana dijo Bakhtiyar, aunque no estamos seguros de haberle entendido bien) y sus barbas bien pobladas.

  

2 comentarios

  1. 23 marzo, 2011 en 13:51 — Responder

    creo que he leido todo lo que llevaba de retraso. Me he puesto la chaqueta mientras leia jajaj creo que me contagias el frio.

    He podido ver el video tambien…

    Bueno hoy he tenido suerte,
    Y ya echaba de menos el fuet.

  2. 24 marzo, 2011 en 10:44 — Responder

    Bueno, pues ayer fue un gran día de lectura, eh? incluso el vídeo!

    Hacía frío… pero si te has tenido que poner la chaqueta eso es que la calefacción estaba baja 😉 que no se contagia el frío por leer! jajaja

    El fuet siempre viene con nosotros, recuerda que está en la lista de viaje!

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