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Bujará (II)

  

Miércoles, 02/03/2011 (2)

El minarete más alto de la ciudad se encuentra en la mezquita Kalon. Construido en 1127 era, en ese momento, el edificio más alto de toda Asia Central, 47 metros de alto y 10 de profundidad. Kalon significa grande en tajiko (idioma de Tayikistán). La leyenda cuenta que Arslam Kan mató a un imán después de una pelea. Esa noche se le presentó en sueños y le dijo “tú me has matado; ahora oblígame colocando mi cabeza donde ninguno la pueda pisar”. Así que el kan construyó una torre encima de su tumba. En esta mezquita hay que pagar entrada (1.500 cada uno) y para subir al minarete también (4.500). Pagamos por visitar la mezquita, hasta ahora casi hemos visto sólo madrazas, pero lo del minarete no nos llama tanto la atención. En la mezquita caben 10.000 personas y se reabrió como tal en 1991 porque durante la época soviética se utilizaba como almacén.



La única mezquita que se usa como centro de culto es la de Nir-i-Arab. Tan de culto es que se pasan un poco y no te dejan visitarla. En Siria, Jordania y Estambul estuvimos en muchas mezquitas durante los rezos y nadie decía nada. Eso sí, en Israel no te dejaban ni acercarte tampoco.

En Bujará también hay un fuerte. Caminando hacia allí hemos encontrado a otro turista occidental que va sólo. Ya somos tres turistas occidentales en esta ciudad, en general cinco turistas contando a los japoneses de esta mañana.

Según la guía el fuerte está prácticamente en ruinas y sólo se conserva parte de la muralla. Esto nos recuerda mucho, otra vez, a la ciudadela de Saladino en Alepo que por fuera muy bien, pero por dentro no tenía nada. La guía lo corrobora y el precio de la entrada es exagerado para ver piedras caídas.

Todavía nos quedaba una mezquita más que ver desde fuera, por las obras, con otro lago-fuente delante, Bolo-Hauz. El sitio oficial de culto del emir, de 1718.

Buscando el mausoleo de Chasma-Ayv volvemos a encontrarnos con el occidental solitario. El camino para llegar hasta aquí ya no es asfalto, ni obras, es un camino de tierra lleno de baches. El mausoleo está construido sobre una fuente y dentro tiene un museo del agua donde puedes beber de la fuente original. Cualquiera se fía. Justo enfrente hay un monumento moderno de ladrillo y cristal al imán Ismail Al-Bukhari.

Otro mausoleo más, el de Ismail Samani. El monumento musulmán más viejo de la ciudad. Construido por el mismo Ismail en 905.

Camino de otras dos madrazas, esta ciudad está llena de madrazas y mausoleos, encontramos la Avenida de la Memoria con la estatua de la “Madre que Llora” y los nombres de los muertos en la Segunda Guerra Mundial del país. Más de un millón de uzbecos.

Las dos madrazas están, una cerrada y la otra más cerrada. Según la guía una debería tener tiendas de recuerdos, pero tampoco se lo vamos a echar en cara. Ya estamos un poco cansados de la arquitectura madraza con su patio central y sus salas.

  

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