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Estambul (XIV) (Mezquita del Príncipe)

Desde San Salvador en Chora (Kariye Camii) fue más fácil coger un taxi que nos volviera a acercar al centro de la ciudad. En este caso tampoco es que hiciera mucha falta porque el recorrido es mucho más sencillo, en cuanto se llega a la calle principal (Fevzi Paşa Cd) sólo hace falta seguir recto. De cualquier manera ese «seguir recto» lo hicimos en taxi, que son un par de kilómetros y medio. El guía que nos recogió el aeropuerto el primer día nos dijo que el precio de los taxis no se regateaba nunca al contar con taxímetro, pero esa misma mañana ya habíamos comprobado que, cuando no sabían donde tenían que llevarte, no dudaban en pedir el precio antes, aunque todos dejaban claro que no sabían exactamente el sitio y que te llevarían al barrio.

La siguiente visita sería la Mezquita del Príncipe (Şehzade Camii). Es otra de las mezquitas imperiales de la ciudad, la primera obra de Sinan (arquitecto imperial desde hacía cinco años) que posteriormente sería el responsable de la mezquita de Solimán (Süleymaniye Camii). Fue mandada construir por Solimán el Magnífico en 1.543, como mezquita y mausoleo en memoria de su hijo primogénito, Şehzade Mehmet, muerto de viruela a los 21 años.

Tanto el patio de la mezquita como la sala de plegarías tienen planta cuadrada y todo el interior mantiene la misma simetría

A la salida de la mezquita pudimos admirar el acueducto de Valente (Bozdoğan Kemeri, arcada del halcón gris). Une la tercera y cuarta colinas de la ciudad, los restos actuales ocupan unos 800 m del kilómetro original, una gran parte fue sacrificada en 1.912 por razones urbanísticas. Constantino comenzó su construcción pero fue retomada y finalizada por el emperador Valente en el año 378. Debido a varios terremotos tuvo que ser reparado a lo largo de los siglos, incluso Sinan trabajó en él. Cuenta con dos órdenes de arcos de medio punto superpuestos, el inferior de grandes bloques de piedra escuadrados y el superior de materiales más ligeros.

La mezquita de Solimán el Magnífico (Suleymaniye Camii) es una de las más bellas de la ciudad, teniendo en cuenta la majestuosidad de sus obras es difícil elegir. En el año 2.010 Estambul será la capital cultural europea (?) y muchos de sus monumentos estaban siendo restaurados, la misma Santa Sofía tenía una gran estructura de andamios en su interior. La mezquita de Solimán era otra de las obras en restauración pero, a diferencia de la anterior, estaba completamente cerrada, sólo se podían visitar las tumbas de Solimán y Roxelana (Suleymaniye Turbe y Roxelana Turbe).

La tumba de Solimán es de planta octogonal rematada por una cúpula y rodeada por un pórtico de columnas. Junto a los suyos reposan los restos de su hija preferida, Mihrimah, y dos de sus sucesores Solimán II y Ahmet II. Roxelana, Haseki Hürrem, era una mujer de origen ruso muy amada por Solimán que la convirtió en su esposa legítima. Su mausoleo es algo más pequeño y sencillo, recubierto (como casi todo) por azulejos de Iznik.

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