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Sudáfrica (IX)

Miércoles, 26/08/2.009 (y 2)

La ruta panorámica comienza con un paseo por un bosque plantado por las empresas papeleras y una vista de toda la zona desde un mirador. Parece cualquier cosa menos África.

Lo siguiente es el Blyde River Canyon. Es el tercer cañón más largo del mundo después del Gran Cañón del Colorado y uno de Namibia, pero a diferencia de ésos éste es verde, lleno de árboles y plantas.

El nombre del cañón se debe al del río que lo ha creado, Blyde. En Africaans significa felicidad. Cuenta la leyenda que los hombres de la zona decidieron emigrar a Mozambique y dejaron a las mujeres, los niños y los ancianos. Varios meses después las mujeres pensaron que habían muerto y que no iban a volver. Recogieron sus cosas y se marcharon creando el río de las lágrimas, que es un afluente del río de la felicidad. El motivo de la diferencia de nombres es que, finalmente, las mujeres vieron aparecer a uno de los hombres de vuelta y el río tomó el nombre de felicidad.

La vista desde arriba es impresionante, hay una especie de presa con unas aguas turquesas que parecen pintadas. En lo alto del cañón hay tres montañas redondeadas que parecen huts, las tres rondavels.

Después de esto coge velocidad hacía Joburg. Sara le pregunta por las cataratas y Dean dice que se ha olvidado, que estaba hablando y que no se ha dado cuenta. De todas formas, según él, están prácticamente secas en esta época. Entre esto y que poco después pasamos al lado del desvío a Pilgrim’s Rest (26 km) y que seguimos de frente, nos quedamos un poco de bajón. Decidimos decírselo a Dean cuando estemos solos, que para ser un tour «personalizado» no estamos haciendo las cosas que queríamos y vamos a volver demasiado pronto a Joburg.

Paramos en una estación de servicio a tres horas de la ciudad para una última visita al baño y comprar lo que queramos en la tienda. Nos acercamos a Dean, pero es imposible decirle nada con mala cara. El tipo es enorme y va con sus bermudas y su camisa de manga corta, con la gorra que parece que flota sobre su cabeza y siempre con una sonrisa. Nos pregunta por el resto de nuestro viaje y según le vamos diciendo nos hace sugerencias de sitios que ver y qué hacer. Nos pregunta si vamos a alquilar un coche, le decimos que no, que conducir por la izquierda es complicado para nosotros y nos responde que él no podría conducir en Madrid. Resulta que va a Madrid una vez al año, a FITUR (la feria del turismo) en enero. Lleva cinco años yendo, desde allí se va a otra en Holanda y después pasa por Alemania e Inglaterra. En mayo va a Estados Unidos y en octubre o noviembre a Australia. Éste sí que debe conseguir vuelos gratis con los puntos, además de que siempre irá en bussiness, porque en turista no cabrá. Está un rato contándonos que le encanta España, diciendo que no soporta el clima inglés (a pesar de que sus abuelos eran ingleses que emigraron a Sudáfrica), que en Alemania sólo se ven tres colores en la ropa de la gente: marrón, gris y negro… Pero sobre todo que le encanta Madrid y lo bien que se come aquí, aunque muy tarde para sus horarios. Uno de los países que menos le gustan es Israel, coincide con nosotros en que no es buen sitio para ir. En su etapa militar pasó tres periodos de seis meses allí.

Después de esta charla tan agradable no podemos decirle nada malo, es un crack. Todo el safari ha estado muy bien. La organización perfecta y tanto él como su hermano muy profesionales, la comida estupenda y la habitación como tenía que ser la primera noche y mejor la segunda. Tampoco nos habría gustado tanto Pilgrim’s Rest, según la guía es prácticamente un parque temático.

En la ciudad la primera que se baja es la canadiense en el aeropuerto. Le esperan 21 horas de vuelo con escala en Atlanta. Ella vive cerca de Toronto y allí va su familia a buscarla. Se ha metido entre pecho y espalda un par de vuelos de 21 horas para pasar cuatro días en el Kruger y volver. Por lo menos ella vio un león macho adulto.

Los siguientes en bajar somos nosotros. Dean nos confirma que nuestra compañía para ver los tiburones es buena, ya veremos si es verdad, y que Ciudad del Cabo no es peligrosa, que podemos andar sin preocuparnos por la calle. La última parada será en la casa del marido de la española, que está aquí desplazado por un proyecto. Al final somos todos informáticos o telecos trabajando de informáticos por el mundo. El hijo de Dean también es informático y se va a trabajar a Redmon, a Microsoft. Por el camino Dean nos ha contado que debido a la alta criminalidad de los años 90 en el centro de la ciudad, las empresas y la gente se fueron del centro hacia otros barrios (concretamente a uno al norte). Desde ese momento el centro de la ciudad se convirtió en un barrio fantasma que fue ocupado por la gente pobre y sin trabajo. Incluso nos dice que se planeó convertir la torre VodaCom en una cárcel, y está en el mismo centro. Teóricamente hay un plan para revitalizar la zona construyendo un nuevo Manhattan, pero según él, la gente quiere tener casas grandes con jardín y no un apartamento en una torre alta. El tiempo lo dirá.

En el Brown Sugar al final sí que tienen sitio para nosotros. Hay un montón de niños dando vueltas por el albergue, pero hasta mañana no llegan todos, así que hoy hay sitio. De hecho, tenemos donde elegir: dos con baño compartido (las dos del otro día) y una con baño dentro que tiene todo el techo y una pared de cristal. No necesitamos tanta luz, lo que queremos es dormir que mañana a las siete tenemos que irnos al aeropuerto, así que nos quedamos con la del otro día.

Una vez reservado el transfer al aeropuerto preguntamos si podremos desayunar antes. El desayuno empieza a las siete, vamos, que a las siete sacan las cosas del armario para que cada uno se haga lo que quiera. Nos dicen que no hay problema, que cuando acaben de hacer la cena bajemos y nos darán para que nos lo hagamos nosotros mañana (pan de molde y huevos). Son generosos y nos dan media docena de huevos esta vez, y ya sabemos cuál es el fuego que funciona.

Los niños no hacen más que subir y bajar las escaleras corriendo y gritando todo el tiempo. Escaleras que están pegadas a nuestra habitación. Conociéndonos no pensamos que eso suponga un problema, pero lo iremos viendo. Para dormir ocho horas habrá que empezar a las diez, teniendo en cuenta que nos hemos despertado a las cinco será fácil.

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Comentarios

  • JAAC
    6 octubre, 2009 a las 12:21

    No nos podemos quejar Conxa. De todas formas todos los viajes van bien, sobre todo cuando se piensa en ellos después de vivirlos 😉 se acuerda uno sólo de las cosas nuevas y de las malas se acuerda uno con cariño y con menos mal rollo del que se vivió en el momento.

    La historia del río es de lo más curiosa, son esas cosas las que hacen que merezca la pena llevar un guía en los viajes. En Tanzania Bryson era un crack!

  • JAAC
    6 octubre, 2009 a las 12:19

    Pues sí Alicia, no conocía Horseshoe Bend pero sí que es cierto que se parece. De todas formas, sin irse tan lejos 😉 las Hoces del Duratón tienen el mismo aspecto, te lo recomiendo como viaje.

  • conxa
    1 octubre, 2009 a las 12:42

    Que bien esta yendo este viaje, a pesar del leon macho,y las cataratas….

    La historia del rio, muy curiosa.
    Es fantastica la vista del rio. Y bueno esta vez los guias han salido bien, bueno en tanzania tampoco estuvo nada mal.

    Me está gustando mucho leerlo.

  • Alicia32
    1 octubre, 2009 a las 09:50

    Qé paisajes!!muy chulas éstas fotos, la del río me recuerda al Horseshoe Bend en EEUU.