Déjate sorprender, como nos pasó a nosotros, por Rodez. La capital del departamento francés de Aveyron es mucho más que una ciudad administrativa. Con la catedral de Notre-Dame, las casas de comerciantes del Renacimiento, las calles del casco histórico… nos quedó claro que había mucho más que ver en Rodez de lo que imaginábamos.

Y, si te gustan los museos tanto como a nosotros, también vas a encontrarlos. Desde la antigüedad en el Museo Fenaille, con la misteriosa Dama de Saint-Sernin, hasta el arte contemporáneo de uno de sus hijos más ilustres en el Museo Soulages.
Prepárate, hay tanto que ver en Rodez que, lo mismo, acabas por dedicarle más tiempo del que tenías previsto… Te lo decimos nosotros que nos quedamos un día y medio en la ciudad y no paramos ni un minuto. Por el camino, probamos un par de restaurantes y también te recomendamos nuestro hotel. Que no se diga que no te lo ponemos fácil, si hasta te contamos dónde dejamos el coche.
1. El Museo Soulages
Confesamos que no habíamos oído hablar de Pierre Soulages antes de viajar a su ciudad natal, pero, una vez conocido, no nos cabe duda de que el Museo Soulages, Musée Soulages, está entre los imprescindibles que ver en Rodez. El edificio ya merece por sí solo la visita: diseñado por los catalanes RCR Arquitectes, se organiza en varios volúmenes revestidos de acero corten que se integran en el Jardin du Foirail y evocan tanto los colores de la piedra de Rodez como la obra de Soulages. Sí, hicimos una visita guiada…

El interior se organiza en espacios que fueron diseñados pensando en las piezas que se iban a exponer, se distinguen desde el exterior. La colección permanente se distribuye en ocho salas en orden cronológico, desde las primeras obras de Soulages hasta los famosos Outrenoir, sus pinturas negras en las que la luz nace de las texturas, capas y marcas de la propia superficie. Y, a pesar de ser negras, están muy vivas. También encontramos trabajos sobre papel, estampas y broux de noix, realizados con nogalina.
La visita termina con una sección dedicada a las vidrieras de la abadía de Conques. Soulages recibió el encargo en 1986 y trabajó hasta 1994 en la creación de un vidrio especial para sus 104 vidrieras. El museo conserva cartones preparatorios y numerosas pruebas, que no dejó de investigar durante los ocho años. Unos días después vimos el resultado en su lugar; te lo contamos en nuestro artículo sobre qué ver en Conques.
2. El Museo Fenaille y la Dama de Saint-Sernin
El otro museo que tienes que visitar en Rodez es el Museo Fenaille, en el Hôtel de Jouéry, una casa del siglo XVI. El edificio fue donado por Maurice Fenaille –de ahí el nombre–, industrial, coleccionista y mecenas de Rodin, para que la Société des lettres, sciences et arts de l’Aveyron pudiera exponer sus colecciones, que van desde la Prehistoria hasta el Renacimiento.

Las grandes estrellas son las estatuas-menhir, esculturas antropomorfas de casi 5.000 años de antigüedad. No son realmente menhires: son figuras talladas que representan a hombres y mujeres a gran escala, las primeras grandes representaciones humanas de Europa. Nos dejaron incluso detalles de su ropa, cinturones, armas y collares –las piezas de las vitrinas confirman que la talla era fidedigna–. La más famosa es la Dama de Saint-Sernin, con sus grandes ojos, nariz y adornos, pero sin boca.
Hay unas 130 estatuas-menhir y solo tres tienen boca. Ya ves que, por estadística, no es tan raro que la Dama de Saint-Sernin no tenga. Una teoría dice que no tienen porque no pueden hablar, al representar a personas muertas, ancestros. En su origen se colocaban solas junto a caminos. Con el paso del tiempo, fueron encontradas rotas por campesinos que las usaron, en chimeneas o puertas, para decorar sus casas.
Pero el museo guarda mucho más: vestigios de Segodunum, la ciudad de los Rutènes que dio nombre a los habitantes de Rodez, piezas de época romana y medieval y restos de la antigua catedral románica, además de obras de Rodin.
3. La Catedral de Rodez
La catedral de Rodez, Cathédrale Notre-Dame, es otro de los lugares que ver en Rodez. Y es especial incluso por fuera: no tiene puerta principal. Si te parece una fortaleza, es porque su fachada occidental formaba parte de las murallas de la ciudad –por eso las saeteras–. A la izquierda todavía queda un tramo de la muralla.
La iglesia románica dejó paso a una de las catedrales góticas más grandes del sur de Francia. Las obras comenzaron en el siglo XIII y se prolongaron durante más de doscientos años, con interrupciones por guerras, epidemias y falta de dinero.

No te quedes en la “muralla” y entra por uno de los laterales. En sus 107 metros de largo te esperan las sillerías del siglo XV, el órgano y el retablo de la Mise au tombeau. Exagerado es decir poco: la cantidad de detalles del retablo de piedra policromada casi ensombrece el resto de la catedral.
¿Sabías que…?
Para disculparse por sus pecados –fue enviado a prisión por blasfemia y juegos de azar–, pero también para demostrar que era rico, Gaillard Roux ofreció la Mise au tombeau en 1523. Las letras GR, sus iniciales, aparecen por todas partes. Se dice que su cara es la de una de las esfinges…
Espera, que hay más. La fachada del trascoro o jubé del siglo XV fue trasladada piedra a piedra al brazo sur del transepto en 1872. Solo las de Albi y Rodez se conservaron tras el Concilio de Trento. Y vas a pasar un rato mirando las vidrieras contemporáneas de Stéphane Belzère, con sus colores intensos, formas orgánicas, animales, figuras humanas y referencias a la creación, los santos o los sacramentos.

También puedes subir los 400 escalones del campanario. Desde sus 87 metros tendrás toda Rodez a tus pies.
4. El antiguo Palacio Episcopal y la muralla de Rodez
Al lado de la catedral está el Palacio Episcopal de Rodez –el obispo no tenía que andar mucho para ir al trabajo–. Como la catedral, también formaba parte del sistema defensivo de la ciudad. Los obispos modificaron a lo largo de los siglos parte de las antiguas murallas hasta convertirlas en residencia episcopal.
En su interior está la Torre Corbières, del siglo XV, una de las tres torres de la muralla que se conservan en la ciudad. Durante la Revolución francesa, se usó como prisión.

El palacio es propiedad del departamento de Aveyron y está siendo rehabilitado. Cuando terminen las obras, previstas para 2028, se podrá acceder por primera vez a los grandes salones, al jardín, a la terraza y a la Torre Corbières.
5. La Maison de Benoît
No nos movemos mucho con el siguiente lugar que ver en Rodez. Muy cerca de la catedral, en pleno casco histórico, está la Maison de Benoît. Una antigua casa señorial de estilo gótico flamígero construida en el siglo XVI para el canónigo Jean Pouget. El tamaño se explica porque se unieron cinco viviendas contiguas.

No podrás entrar, es un edificio de apartamentos. Así que, como nosotros, te quedarás con las ganas de ver la escalera de caracol en la torre. Lo que sí podrás hacer es acceder a su patio interior por un pasadizo abovedado y alucinar con las gárgolas y las ventanas con molduras.
Rincón Salta Conmigo
No te puedes ir de la ciudad sin probar un par de dulces tradicionales de Aveyron: la fouace y los échaudés. Puede hacerlo en la Boulangerie de la Cathédrale, a menos de un minuto andando de la Maison de Benoit.
6. La Rue du Touat y el antiguo mazel
Pasea sin prisas por la Rue du Touat. Entre edificios medievales y del Renacimiento, puedes parar en la pastelería La Pyramide de Montagne y probar la mandarelle, el dulce típico de Rodez, con forma de rosetón.
Nosotros fuimos hasta allí por el antiguo mazel, uno de los pocos mercados cubiertos medievales dedicado a los carniceros que ha llegado a nuestros días. En Rodez hubo dos, uno en el Bourg, desaparecido, y este en la Cité. El nombre, mazel, procede del occitano medieval masel, relacionado con el latín macellum, mercado o carnicería.

En su interior, hoy cerrado, una galería cubierta se abría en arcos que daban acceso a los puestos de los vendedores.
¿Sabías que…?
La palabra touat se refiere a un sumidero o alcantarillado. Junto al mazel, en la Edad Media estaba el matadero que tenía un sumidero para deshacerse del agua, la sangre y los desechos. Ese sumidero estaba en la Rue du Touat.
En la fachada de la Rue du Touat fíjate en la hornacina con la estatua de San Esteban. Una copia de la original, desaparecida al tiempo que la antigua capilla que había junto al mazel.
7. La Place du Bourg y el mercado de Rodez
En la Edad Media, la ciudad estaba separada en dos zonas: el Bourg, controlado por el conde de Rodez y dedicado al comercio, y la Cité, territorio de obispos y religiosos al norte del pueblo. Y no se llevaban bien, cada uno tenía su propia administración y hasta su propia muralla. Vamos, que lo de que cada uno tenía su mazel, era peccata minuta.

También tenían dos mercados. El de la Place du Bourg, no puede ser más explicativo, todavía se celebra los miércoles y los sábados. No dejes de probar el gateau a la broche o los farçous aveyronnais. El de la plaza de la catedral, en la Cité, se organiza los sábados.
Aunque no vayas esos días, acércate a la Place du Bourg para ver la renacentista Maison de l’Annonciation. La demostración de la riqueza de los comerciantes del Bourg a mediados del siglo XVI. El nombre se debe al bajorrelieve en la base de la torreta de esquina que representa la Anunciación.
8. La Maison d’Armagnac
En la plaza del Olmet encontramos otra de las fachadas imprescindibles que ver en Rodez: la de la Maison d’Armagnac. Construida en la década de 1530, está considerada el mejor ejemplo de arquitectura civil renacentista de Rodez.
Como la Maison de l’Annonciation, es prueba de la riqueza de los comerciantes de la ciudad en su siglo de oro, con sus medallones y ventanas. El cristal era otro símbolo de poder económico: más ventanas, más riqueza.

¿Y por qué se llama Maison d’Armagnac? Los personajes de los medallones se tomaron, en el siglo XIX, por miembros de la familia de los condes de Rodez –la hija del último conde se casó con el conde de Armagnac–. ¡Error! Era la casa de una familia de comerciantes, no de nobles. Busca entre los cabezas de la parte inferior hasta encontrar las gafas de hace 500 años.
9. La iglesia de San Amancio de Rodez
Acabamos el listado de lugares que visitar en Rodez con la iglesia de San Amancio. Construida sobre el lugar donde fue enterrado Saint-Amans, primer obispo de Rodez, fallecido hacia el año 440. La primera iglesia románica, del siglo XII, estaba tan deteriorada que fue demolida y reconstruida en el siglo XVIII, con materiales originales.

La mezcla de estilos nos dejó locos: fachada barroca de arenisca rosada e interior de aspecto neorrománico, pensado para remarcar la antigüedad de la iglesia frente a la catedral gótica. No te pierdas los tapices del coro del siglo XVI con milagros de San Amancio.
Durante siglos, su tumba y sus reliquias convirtieron la Église Saint-Amans en lugar de peregrinación. En noviembre de 2015 se localizaron tres urnas relicario del siglo V con restos atribuidos al santo y a otros religiosos en el interior de la iglesia.
Mapa con los lugares que ver en Rodez
Como siempre, aquí tienes nuestro mapa con los lugares que visitar en Rodez para que tengas claro cómo organizar tu recorrido por la capital de Aveyron. También te marcamos los restaurantes y el hotel que te recomendamos y un aparcamiento céntrico.
Dónde comer: restaurantes recomendados
En nuestro paso por la ciudad, probamos un par de restaurantes en Rodez.

En el Jardin du Foirail, al lado del Museo Soulages, está Le Colibri con su terraza. Es el lugar perfecto para probar comida típica de Aveyron con algún toque internacional. Nosotros comimos trucha ahumada y tataki de ternera de entrantes, ternera de Aveyron y salchicha de Aveyron con aligot –una especie de puré de patata con queso tomme– y coulant y moelleux a la naranja de postre. Abundante, muy rico y bastante rápido..

El otro restaurante de Rodez en el que comimos fue Touósto, en la Place du Bourg. La carta es mucho más creativa. Dentro de las opciones del menú del día, elegimos judías verdes con espuma de tocino y crujiente de jamón y avellana y calabacín al curry con aceite de vainilla de entrantes; filete de ave con quinoa y cebada perlada y abadejo con blinis de avena de plato principal, y acabamos con petit suisse con miel y cacao y espuma de café con teja de cacao. Lo dicho, una cocina mucho más moderna y creativa.
Dónde dormir en Rodez
A la hora de dormir en Rodez, nosotros lo hicimos en el Hôtel Mercure Rodez Cathédrale. Un cuatro estrellas muy bien ubicado –frente a la catedral y a 300 metros del Museo Soulages–, con una fachada y una entrada en mosaico art déco, la del antiguo Grand Hotel Broussy. Habitaciones grandes y modernas, con muchos enchufes y una cama muy cómoda, además de un buen desayuno con especialidades locales como la fouace para empezar el día con energía.

Por supuesto, hay muchos más hoteles en Rodez.
Dónde aparcar
Ya te avisamos, aparcar gratis en la calle en Rodez es misión imposible. Es más, incluso encontrar un hueco en las zonas de aparcamiento regulado tampoco es fácil. Nosotros, siguiendo el consejo de la recepcionista del hotel, dejamos el coche en el Parking Foch, te lo marcamos en el mapa.

¿Te ha quedado claro que la capital de Aveyron es mucho más que una ciudad administrativa? Seguro que Rodez te ha sorprendido.
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