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Nosotros nos quedamos en casa

Nada de alarmismos innecesarios y de prensa sensacionalista. OK, pero tampoco vamos a taparnos los ojos. Pasó lo mismo en mi país, Italia, todos eran optimistas y pensaban que el coronavirus era como una gripe. Yo misma lo pensaba hasta hace una semana. Pero ahora la sanidad está desbordada en las regiones más afectadas de Italia. En los hospitales más saturados, se está empezando a decidir a quién dar prioridad en las UCIs según su probabilidad de supervivencia, por criterios de edad y salud, algo que no es descabellado que pase en breve en todo el país. Mi padre se quedaría fuera. ¿Todo esto ha pasado porque es una enfermedad superletal y vamos a morir todos?

No, ha pasado porque las primeras recomendaciones que dieron las autoridades se pasaron por alto. La gente seguía en la calle haciendo vida normal y el virus se ha seguido propagando. Sí, el contagio del COVID-19 o SARS-CoV-2 es muy fácil. Y, aunque el porcentaje de mortalidad no sea tan alto –hay casos en que hablar de porcentajes no deja de ser ridículo si se trata de tu muerte o la de tus seres queridos–, sí que hay un porcentaje alto de personas que necesitan cuidados intensivos. Si enfermamos todos a la vez, no habrá sitio para todos. Es pura matemática. Son realmente desconsoladores los llamamientos de los médicos italianos suplicando a la gente quedarse en casa, tras días de incesante trabajo. Viendo a gente mayor morir sola o a gente joven en cuidados intensivos con pulmonías de una gravedad nunca vista. Sí, porque los jóvenes, aunque mueren en menor porcentaje, también pasan por las UCIs.

No voy a entrar en ningún detalle técnico, porque, aunque sea hija de biólogos, yo no tengo ninguna formación y ninguna autoridad para hablar de ello. Lo que sí voy a decir es qué he decidido hacer yo, qué hemos decidido hacer nosotros, para poner nuestro granito de arena para que esto no se propague y que Madrid no sea la nueva Milán. También hemos actualizado nuestro artículo sobre los viajes y el coronavirus. Aquí va nuestro manifiesto. Es lo que nosotros haremos. No sabemos si es lo correcto. No sabemos si es exagerado. Podrá cambiar en cualquier momento. Pero algo hay hacer. Como mínimo, lo que digan las autoridades.

Yo me quedo en casa

La única forma de parar el virus es evitando lo más posible los contactos con otra gente. Así que nos unimos a la campaña italiana #iorestoacasa (yo me quedo en casa). ¿Eso significa que vamos a estar todo el día encerrados en casa? No. Por ahora, evitaremos los lugares con aglomeraciones y saldremos a dar nuestros paseos como de costumbre. Pero no saludaremos a nadie con besos, abrazos ni estrechando la mano. Y nos quedaremos a un metro de distancia de otras personas. De momento, podremos seguir tomando nuestros helados, que en las heladerías en invierno solo estamos nosotros, mira qué bien. Pero esta tarde íbamos a ir a un concierto de conmemoración por el 250º aniversario de la muerte de Beethoven y no iremos, aunque nos apeteciera mucho.

Io Resto A Casa-Yo Me Quedo En Casa

También evitaremos eventos organizados por oficinas de turismo en los que a veces participamos, presentaciones de libros de viajes, tertulias de viaje, exposiciones que creemos que puedan ser masivas… Y todo tipo de transportes públicos, si no es necesario al 100%. Lo de lavarse las manos y toser en pañuelos desechables o en el interior del codo ya lo tenemos asumido.

ACTUALIZACIÓN AL 13 DE MARZO: ahora la situación es más complicada, así que no hay helados posibles. Solo salimos a hacer la compra, por separado. El hashtag #YoMeQuedoEnCasa lleva ya días en las redes.

Yo no viajo

¿Y los viajes? Cancelados o pospuestos. En marzo y abril, por lo menos, no vamos a salir de viaje. Teníamos pensado ir al pueblo de JAAC a ver a su familia. Tampoco. La mayoría son mayores. Intentaremos evitar el contacto con gente mayor, incluidos los padres de JAAC, para no contribuir a que se puedan contagiar, ya que son los que más riesgo tienen de sufrir complicaciones.

No se trata de no enfermar tú, ni de que te vayas a morir. Se trata de, primero, no estar cerrado en espacios como el del avión, del tren o del autobús y, segundo, de no propagar el virus a otros lugares. De no ocupar camas que necesitarán ahí o de no contribuir a que gente con la que estés en contacto necesite esa cama. ¿Qué necesidad tienen de que llegues tú con tu coronavirus los habitantes de un país en el que todavía no hay casos o están controlados? Eso es más solidaridad que poner mensajes de condolencias en el muro de Facebook.

Io Resto A Casa

Yo intentaré no caer en la histeria

Aunque la situación sea preocupante, intentaremos –y en esto JAAC es mucho mejor que yo– no caer en la histeria colectiva. No, no hay que asaltar supermercados ni farmacias. Hay que tenerle respeto pero no miedo al virus.

Yo paso de mis derechos, la salud primero

El 8 de marzo hubo manifestaciones masivas en toda España mientras la mitad de Italia ya estaba aislada y un día antes de que en Madrid cerraran las escuelas y se pospusieran intervenciones quirúrgicas. ¿Tiene sentido? El maratón de Barcelona se cancela y la gente se queja. ¿Tiene sentido? Irán, país también desbordado por la epidemia, obliga a los europeos de algunos países, entre ellos España, a pasar cuarentena antes de entrar y la gente se queja porque quería viajar. “Total, aquí también hay virus, si me pasa algo ahí, también puede pasarme aquí”. Nadie piensa que pueda ser él o ella quien esté llevando consigo el virus y que sean otros los que lo sufran. ¿Tiene sentido?

En Italia ha habido gente que se escapó de la primera zona roja para irse a esquiar en la montaña. Estaban infectados. Y, para más inri, al llegar a su destino vacacional no llamaron al número habilitado para ello como se ha dicho una y otra vez que hay que hacer. Fueron a urgencias. Pues urgencias cerradas y más gente contagiada. ¿Tiene sentido?

La gente habla de sus derechos. Derechos a manifestarse, a entretenerse, a hacer deporte, a irse de vacaciones. Pues yo paso de mis derechos. Hay un bien superior: la salud colectiva.

Yo pongo mi negocio en un segundo plano

Nosotros somos autónomos. Los dos. Pagamos nuestra cuota de autónomos todos los meses. Y nuestros ingresos dependen de que viajemos y de que la gente viaje. Pero no vamos a viajar y vamos a decirle a la gente que no viaje. En realidad, lo hacemos egoístamente también. Ahora el negocio está fatal, pero queremos que esto pase lo antes posible y que la gente pueda volver a viajar. Para ello, de nuevo, lo mejor es contribuir a que no se propague el virus.

Yo no propagaré bulos

Ni dietas alcalinas ni pis de niños ni cocaína ni niños muertos. Ni que esto es como la gripe. Ya hablamos de los bulos detectados por la OMS en nuestro artículo sobre el coronavirus y los viajes. Las únicas formas de combatir al virus son las que enumeran la OMS y las fuentes oficiales.

Yo no meteré la política en esto

No estamos de acuerdo con que se permitieran las manifestaciones del 8M en España. Así de claro. Pero no nos importa el color del gobierno. No vamos a meter la política en esto. En Italia ya hay independentistas en el norte que están “aprovechando el tirón” para ir a su guerra. Dejemos los colores, las ideologías y los movimientos fuera de esto, no tienen nada que ver.

Yo mostraré mi respeto al personal sanitario

Mis padres trabajaron toda su vida en hospitales. Mi madre, viróloga, murió ahí, en la UCI, por una bacteria, ironías de la vida, en tres días. Sé qué significa trabajar en un hospital. Aunque no puedo imaginarme –a pesar de los muchos videos y textos de médicos y personal sanitario italianos que he escuchado y leído en estos días– por lo que están pasando ahora.

Si tengo que entrar en contacto con alguno de ellos intentaré mostrarles mi respeto. Esto es complicado, porque cuando estás ahí la tensión y el miedo suelen ganar. Yo en esa UCI tuve mi único ataque de pánico. Y yo pude ir a ver a mi madre: los familiares de los pacientes con coronavirus en la UCI no pueden acercarse.

Yo seguiré escribiendo de viajes, animando a que la gente piense en su próximo viaje (después de la crisis) y ayudándoles a prepararlo

Aunque tenga que pedirle perdón aquí públicamente a JAAC porque mi eficiencia en el trabajo del blog no haya sido de las mejores en estos días, nuestro blog sigue vivo. Seguimos escribiendo de viajes. Seguimos animando a la gente a que piense en su próximo viaje –sea cuando sea el momento en que lo viva–, en nuevos destinos que visitar y descubriendo lugares que no conozca. De ninguna manera seguir hablando y publicando de viajes significa invitar a la gente a que se vaya ahora.

Yo respetaré toda restricción que pidan las autoridades

Podremos pecar de excesiva cautela, lo que no vamos a hacer es no respetar una decisión que se haya tomado sobre cualquier tipo de restricción, aunque “no nos venga bien”. ¿Quiénes somos nosotros para discutir sobre las medidas que se toman entre gente que sabe –mínimo más que nosotros– para paliar la situación? Si Madrid se declara zona roja, no nos intentaremos fugar como muchos hicieron en Milán, por ejemplo.

Yo no haré demagogia

Sí, el hambre en el mundo, las otras epidemias que hay en diferentes países, las guerras, los asesinatos machistas, la crisis de los inmigrantes o el cambio climático son todos temas que deberían preocuparnos y a los que no les estamos haciendo suficiente caso. Por supuesto que no hay que ignorarlos, pero, ¿cuántos de los que ahora sacan todo eso hacen algo para evitarlo?

Cada día nuestros políticos nos acostumbran, como si fueran niños, al “y tú más”. Y nosotros, como si también fuéramos niños, hemos decidido hacerlo nuestro en lo que menos falta hace: las verdaderas crisis. ¿Acaso como el hambre mata a mucha más gente cada día que el coronavirus es mejor dejar que la enfermedad campe a sus anchas? ¿Parece coherente en este momento señalar que los gobiernos del mundo no destinan suficiente dinero para el cambio climático y que “despilfarran” dinero para parar una enfermedad con una tasa de mortalidad por debajo del 5%?

Y si mañana Amancio Ortega, Ana Botín o Perico de los Palotes dona dinero a la Sanidad para que tenga más medios para luchar contra la enfermedad, lo agradeceré sin buscar la polémica innecesaria.

Tampoco diré eso de «esto solo pasa en España» o «como siempre, en Españistán». No, lo mismo ha pasado en Italia y estará pasando en más sitios: la gestión de las crisis es siempre complicada y siempre hay gente que pasa de los demás, solo hay que intentar convencerles.

Yo me equivocaré, me contradiré y no me importará admitirlo

Todo lo que hemos decidido hacer puede que esté mal. Que no sea suficiente. Que sea exagerado. Cada día decidiremos y no miraremos atrás. Pero tampoco nos importará admitir que nos equivocamos.

Yo preferiré exagerar que quedarme corta

Eso sí, entre exagerar y quedarme corta, prefiero exagerar. No le hago daño a nadie quedándome más tiempo en casa. ¿La economía? Está sufriendo y seguirá sufriendo mucho –nuestro negocio y nuestros ahorros en bolsa también–. Pero, si esto para antes, a medio plazo seguramente sufra menos.

Y ya está. O no. O quién sabe.

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Comentarios

  • 11 marzo, 2020 a las 22:33

    Cuánta razón tienes!!! yo en casita también!

    • 17 marzo, 2020 a las 09:41

      Hola, Ester. Eso, ¡todos en casita esperando que esta pesadilla pase pronto!

  • 11 marzo, 2020 a las 23:59

    Hola Saltarines
    Les escribo desde Argentina
    Mi alma esta en Italia…
    Pospusimos nuestro viaje próximo… para septiembre…
    Les agradezco la sinceridad con que escriben y los datos que aportan, en alguien hay que confiar y creer y uds dan confianza.
    Seguiré atentamente sus noticias
    Y cuenten con mis oraciones fervientes, para que este mal pase y pronto…hay que ser más bueno y más atento a las autoridades.
    Les abrazo… ah no, sin abrazo!!!

    Vediamo….
    Su

    • 17 marzo, 2020 a las 09:45

      ¡Hola, Susana y bienvenida al blog! Muchísimas gracias por tus palabras y por tu apoyo. Mi país de residencia, España, ya está casi como Italia… Esperamos que esta pesadilla pase pronto y que en septiembre se vuelva a poder viajar. ¡Un abrazo virtual de los que no contagian!

  • 12 marzo, 2020 a las 11:43

    100% de acuerdo con lo que comentáis. Ya veremos cuándo pasa esto, y cuáles son los efectos sobre las personas (lo primero) y la economía.

    Creo que dar un aire sensato a todo lo que está ocurriendo es lo mejor, y vosotros lo habéis hecho con este artículo, gracias!!

    Saludos!

    • 17 marzo, 2020 a las 09:49

      ¡Hola, Raúl y bienvenido al blog! Eso, a ver cuándo pasa y con qué precio para las personas y la economía… Nosotros solo podemos hacer una cosa: quedarnos en casa y esperar seguir con salud. ¡Muchísimas gracias por tu apoyo y tu mensaje! Ya nos habría gustado haber sido «alarmistas» por nada…