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Zlín, donde nacen los zapatos Bata

  

La República Checa tiene un imán para los turistas de todo el mundo que es su capital, Praga, pero es un imán tan potente que absorbe casi toda la energía –en forma de días de vacaciones– de sus visitantes. Por eso, la posibilidad de conocer otras regiones como la de Moravia y descubrir que, además de la ciudad de cuento de hadas, hay más turismo en la República Checa es algo que no hay que desaprovechar. Arquitectura medieval en Moravia hay mucha, pero también otras mucho más actuales: la arquitectura de entreguerras y la comunista. No voy a comparar Zlín con Praga porque pocos han siquiera oído hablar de Zlín, pero casi todos han vestido algo que ha salido de esa ciudad: una de las zonas industriales de Europa.

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Zlín, la Detroit de Moravia

Vale, es posible que llamar a una ciudad la Detroit de cualquier sitio no sea la mejor motivación para que los turistas vayan a visitarla. Con ese nombre uno espera una ciudad gris, llena de fábricas contaminantes, sin nada que visitar, incluso con cierta inseguridad… –ojo, es lo que se me viene a mí a la mente pensando en Detroit sin haberlo visitado nunca aunque Sara, que sí ha estado, me lo confirma–. Nada más lejos de lo que encuentra el turista en Zlín. Al menos respecto a la contaminación y a la inseguridad, porque fábricas sí que hay, aunque también hay muchas zonas verdes.

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La historia de los zapatos Bata

La historia de la ciudad está ligada al apellido Bata. Sí, ése mismo, el de los zapatos Bata. Ya decía antes que casi todo el mundo ha vestido algo que ha salido de esta ciudad. Fue Tomáš Baťa quien lo cambió todo a finales del siglo XIX. Su sistema de producción en cadena a imagen del de Henry Ford –en 1905 producían 2.200 pares de zapatos al día– y el uso de tela en lugar de cuero, con el consiguiente ahorro en coste y precios más bajos, convirtieron su fábrica en un emporio del calzado. El hecho de que fabricara los zapatos para los soldados durante la primera guerra mundial también ayudó un poco a su éxito. Tanto que, a mediados de la década de 1930, era el mayor productor de calzado del mundo.

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La segunda guerra mundial podría haber acabado con la empresa pero, a pesar de que todas las fábricas de Europa del Este fueron nacionalizadas tras la guerra, la familia Bata ya había abierto otras en Canadá. Allí siguen fabricando y, hoy en día, la sede central está en Lausanne, Suiza.

Bata y la arquitectura de Zlín

En la Zlín de la familia Bata la arquitectura es funcionalista. Como dijo Louis Sullivan: “la forma sigue siempre a la función”. Y las funciones en Zlín eran dos: las fábricas y las casas de los empleados. Pero Tomáš Baťa no se conformó con cajas de hormigón para colocar sus cadenas de montaje, ni con casas prefabricadas para sus empleados, llamó a alguno de los mejores arquitectos de la época para construir su ciudad, como Le Corbusier, Jan Kotěra o František Gahura.

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Desde lo alto de la torre Bata se pueden apreciar las diferencias entre la arquitectura de su época, en forma de casas unifamiliares con jardín para los empleados –las casitas de Bata–, y la que se construyó bajo el dominio soviético, con más hormigón y menos césped.

Republica Checa Zlin Arquitectura Sovietica

El rascacielos Bata

Siendo el mayor productor de zapatos a nivel mundial, no se iba a conformar con un pequeño edificio de oficinas desde el que controlar un imperio. Bata mandó construir un rascacielos, la torre Bata, que fue, en el momento de su construcción, la segunda más alta de Europa con sus 77,5 metros.

Republica Checa Zlin Rascacielos Bata

De acuerdo, el rascacielos en sí no es una maravilla comparándolo con los monstruos que crecen hoy en día en las ciudades del mundo. Pero, en su interior, hay algo único: la oficina de Jan Baťa, el hermano de Tomáš que se hizo cargo del negocio a su muerte. ¿Una oficina de jefe única en el mundo? Sí, porque está nada más y nada menos que en un ascensor. No, no un ascensor cualquiera. Uno con lavabo con agua fría y caliente, con aire acondicionado –hablamos de los años 30– y con enormes ventanales que le ofrecían vistas de toda la ciudad. Por supuesto con una mesa, un plano del mundo en la pared en el que situar sus fábricas y hasta una silla para la secretaria que también subía y bajaba con el jefe de planta en planta.

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Evidentemente se hizo a medida y, lo mejor de todo, es que todavía funciona. Es en este ascensor en el que, en las visitas al edificio, se sube hasta el mirador de la torre.

Museo del calzado de Zlín

Con estos antecedentes, estaba claro que no habría mejor lugar para un museo del calzado que el hogar de Bata. El museo del calzado de Zlín, situado en una de las fábricas originales de Bata y con piezas coleccionadas por sus propios empleados en muchos casos, no es sólo de zapatos Bata: hay zapatos de todo el mundo y de todas las épocas, incluso reproducciones de algunos prehistóricos.

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Aquí se conservan zapatos del lejano oriente, africanos, americanos… de climas cálidos y otros en los que se colocaba un ladrillo calentado al fuego en su interior para mantener los pies calientes durante los viajes. Como curiosidad también hay zapatillas de jugadores de la NBA.

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El éxito de la fábrica del calzado llevó a Tomáš Baťa, y a su familia, a diversificar construyendo desde neumáticos hasta aviones, pasando por bicicletas y maquinaria. El espíritu viajero que nos lleva a visitar ciudades como Zlín también estaba presente en la fábrica Bata que ayudó a dos de sus empleados a recorrer toda Sudamérica en un Tatra, la marca de coches checa de la época.

Más información
Página web del museo

Horarios: De martes a domingo de 10.00 a 18.00. Lunes cerrado

En Zlín se hace también turismo histórico, pero de una historia mucho más actual que en la medieval Praga. Y ahora, ¿quién no sabía que la marca de zapatos Bata era checa y que nació en Zlín?

Más información sobre Zlín en la página de turismo de República Checa.

  

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