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Viaje a Bucarest: mis primeras impresiones

  

Mi viaje a Bucarest no fue exactamente por turismo. Me invitaron, junto a unos treinta blogueros internacionales, a la segunda edición de la Romanian Digital Travel Conference, una convención sobre turismo digital que tenía lugar justamente en la capital rumana, en el hotel Intercontinental. A raíz de la conferencia, los organizadores nos invitaron también a conocer la ciudad bajo el lema #enjoyBucharest. Lo hicimos en parte con ellos y en parte por nuestra cuenta. Era mi primera vez en Bucarest, así que aquí os dejo mis primeras impresiones y las razones por las que creo que hay que viajar a Bucarest.

Bucarest Campos Eliseos

Buscar la identidad de Bucarest

Cuesta encontrar la identidad de Bucarest, una ciudad que impresiona pero no como lo hacía en sus tiempos dorados, cuando todavía se la llamaba la París del Este. Entre esa ciudad y la de hoy ha habido dos terremotos: uno real y muy fuerte, en 1977, y otro político e igualmente potente, el de la dictadura de Nicolae Ceaușescu, acabada hace relativamente poco, en 1989. Fue entonces cuando Bucarest saltó a las crónicas internacionales con sus episodios violentos transmitidos en directo en todo el mundo.

Bucarest Iglesia Edificios

La mayoría de edificios históricos de la bella “París del Este” se rindieron ante estos dos sismos. Así que hoy Bucarest impresiona pero por otra razón: porque desconcierta un poco. Estilos arquitectónicos diferentes, inmensos edificios de la época comunista al lado de pequeñas iglesias ortodoxas –más o menos nuevas o reconstruidas–; edificios que parecen abandonados desde hace décadas frente a otros nuevos o perfectamente reformados; tranquilos parques urbanos donde bailan danzas tradicionales, vestidos con sus trajes regionales, al lado de enormes avenidas donde los atascos están a la orden del día; callejuelas que acaban en enormes plazas; caros coches alemanes al lado de los Dacia y de los trolebuses soviéticos; jóvenes hipsters al lado de monjes ortodoxos con sus anacrónicos atuendos… Si una democracia relativamente reciente significa trabajos en curso y contrastes, en Bucarest desde luego no falta ninguno de estos dos ingredientes.

Bucarest Edificios

¿La ciudad es bella y armoniosa? No lo diría, de hecho es gris y un poco dejada. Pero justamente estos contrastes, el hecho de que puedas viajar en el espacio y en el tiempo en cada esquina hace que sea sorprendente y, por ende, atractiva. Hay que atreverse a buscar su identidad.

Bucarest Edificio Contrastes

Sumergirse en la vida nocturna de Bucarest

Yo no soy muy de fiestas, ¡qué le vamos a hacer! Pero cuando vas con un grupo de cuarenta blogueros de viajes, en su mayoría veinte y treintañeros, en algo tienes que ceder. Hay una cosa en la que todos estaban de acuerdo: la fiesta de Bucarest era “amazing. No sé cómo de conscientes estaban porque lo decían entre un chupito y otro en la Shoteria, un bar recién abierto al que nos invitaron desde la organización, pero tenía pinta de que se lo creían. Por cierto Radu, el dueño del bar, es un personaje, ¡tenéis que conocerle!

Vida Nocturna Bucarest

Foto de Radu, “robándole” la cámara al fotógrafo de #enjoyBucharest Alin Popescu

En Europa creo que es difícil encontrar sitios tan animados como el centro de Bucarest –claro que España pone el listón muy alto– y desde luego aquí hay otra cosa que ayuda: los precios. Han subido mucho en los últimos años –según JAAC que, claro, fue hace mucho tiempo– pero nada que ver con los de Europa occidental. Además, Bucarest es una ciudad muy segura –más que Madrid por ejemplo–, lo que también ayuda a que se salga tranquilos por la noche.

El espíritu fiestero de los los locales, los precios y la seguridad son una combinación irresistible, así que todas las noches las calles del casco antiguo de Bucarest y sus locales se llenan. Incluso los poco fiesteros como yo no pueden quedarse indiferentes.

Conocer a los rumanos

Los rumanos son posiblemente una de las poblaciones sobre las que más prejuicios existen en España y, en general, en toda Europa occidental. En parte porque se asocian con los gitanos, una pequeña parte de la población que, todo hay que decirlo, también es discriminada en Rumanía. No voy a hablar de estos prejuicios porque todos los conocemos, pero sí que hablaré de la amabilidad de los rumanos. Lo de hablar de amabilidad suena un poco a tópico, incluso banal, y está claro que todo depende de la persona. Pero también hay una importante influencia cultural en el carácter de la gente, especialmente evidente, por lo menos, en el primer contacto. Hay países en los que la gente suele ser fría de primeras: en Rusia, por ejemplo, tuvimos esa sensación. En Rumanía no me ha pasado nunca. De hecho creo que es el primer sitio en el que sólo una persona de todas las que quise fotografiar me dijo que no. ¡Y el “sonríe” ni había que decirlo!

Bucarest Senoras

¿Será que lo de tener un idioma romance no es lo único “latino” que tienen?

Cogerla como base para explorar el resto del país

Yo sólo he tenido ocasión de visitar los castillos de Bran, el de Peleş –¡además nevados!– y Braşov en una visita relámpago de un día, y aún así he tenido un flechazo, pero JAAC que visitó el resto del país, quedó enamorado. Eso sí, fue hace muchos años en su primer viaje con sus amigos… ¿recuerdo romántico o realidad?

Bucarest Cercanias Castillo Bran

Bucarest está intentando quitarse ese fardo de ser una etapa obligatoria de la que alejarse rápidamente para llegar a partes más sugestiva del país, ¿lo conseguirá?

  

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