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Katmandú, preparando Bután y cenando

  

Lunes 22/03/2010 (y 6)

A las cinco y media bajamos a recepción. Diez minutos después nos llama el de recepción preguntando por nuestro número de habitación. Tenemos una llamada. Es Prachanda que está en un atasco (increíble) y que llegará más tarde. Ha llamado antes pero no había nadie en la habitación, estábamos ya abajo esperándole.

Subimos y empiezo con el diario. A las seis y veinte nos llaman para decirnos que ya ha llegado.

Lo ha traído todo y todo está perfecto. Ha conseguido encajar el programa para que podamos ver el festival de Paro (Bután) y, aunque estamos una noche más en Bután, no perdemos nada de lo demás porque el mismo día que volvemos en avión salimos para Pokhara. También nos trae los billetes de avión para mañana. Nuestro avión a Paro saldrá a las 9:45 y mandará un coche a recogernos a las siete de la mañana. También nos da nuestros visados para el país. Ya pagados. Cuando lleguemos sólo tenemos que entregar el papel y nos pondrán el sello en el pasaporte. Una vez realizado este trámite y tras recoger a los Symbios alguien de la agencia hermana de Bután (los que organizan esa parte de nuestro viaje) estará esperándonos con nuestros nombres.

Le preguntamos por los otros billetes de avión y nos dice que nos los dará cuando volvamos. De paso nos pide a nosotros dos fotos para el permiso de trek en Mustang. No nos había dicho que hicieran falta y no hemos traído (y eso que hemos tenido que hacernos hace nada para el pasaporte y para el visado de Nepal). Sara le dice que podemos hacernos unas fotos en el momento y mandárselas por correo, porque él comenta que puede intentar escanear las de los pasaportes pero dan poca calidad. Le parece bien, pero el problema es que no tenemos internet para mandarlas. Le preguntamos si tienen una llave USB y nos dice que en la oficina, pero que no tiene ninguna ahora. Se acerca a recepción y aquí le dejan una. Subo a por Niki y a por Sungin. Nos hacemos las fotos y al conectar el USB no para de saltar el antivirus. De cualquier manera se las copio.

Tenemos que esperar a que le confirmen que no vamos a necesitar fotos tampoco para el trámite del visado en Bután La llamada es buena para nosotros, no hacen falta fotos. Prachanda aprovecha para comentar que cobrará el resto cuando volvamos, pasaremos por su oficina y haremos el pago. La verdad es que se lo está trabajando mucho y hace las cosas muy bien. Podríamos pagarle ya, pero tampoco se trata de andar cambiando de opinión constantemente. Para que no parezca que desconfiamos me invento que la tarjeta de crédito tiene límite y que por eso lo tenemos que hacer en dos partes. De manera que la segunda parte ya cuente para el próximo mes. Él nos dice que no hay problema, aunque se está saltando las reglas de la agencia (sus reglas) que son cobrar por adelantado. Según está saliendo todo hasta ahora casi nos da cargo de conciencia no pagarle ahora mismo.

Antes de salir al restaurante que decidimos ayer nos damos una ducha. Los lunes la luz no conecta hasta las doce de la noche, así que lavarse el pelo sin poder secárselo no es una opción para Sara.

Como ayer vimos que había wifi gratis en el restaurante Jatra nos llevamos a Sungin. Llegamos a eso de las ocho, ayer nos dijeron que la cocina cerraba a las nueve y media y el restaurante entero a las diez. Sólo hay un plato tibetano comida newari. Está en versión vegetariana y no vegetariana. El problema es que según la carta es para un mínimo de cuatro personas. Se lo decimos al camarero y nos dice que va a preguntar a la cocina si pueden hacerlo sólo para dos. Nos responde que sí, pero que es un plato lento y que llevará entre 45 minutos y una hora. Nos parece demasiado tiempo y pensamos en ir a otro restaurante cercano también recomendado en la guía. Cuando estamos fuera nos lo pensamos mejor y volvemos a entrar. Esperar una hora si hay internet no será tan largo.

Sí que hay internet y con la clave que nos da conectamos a Sungin. Leemos el correo y mandamos el informe de estado a nuestras familias. Además aprovechamos para contarles todo el programa, que acabamos de cerrar con Prachanda, para que sepan un poco qué vamos a hacer. La verdad es que nunca saben qué vamos a hacer, ni en qué país vamos a estar (de hecho no lo solemos saber ni nosotros antes del día), pero como esta vez es un viaje organizado…

Cuando llega la comida empiezan a traer platos y platos. Un plato principal con arroz cocido, patatas cocidas con unas especias picantes (que vaya si pican) y verduras. Un cuenco con una sopa de lentejas, que después de las patatas también parece que pica. Otro plato con verdura cruda, una salsa y unas láminas de algo que parecen crepes muy finas. Y por último una fuente con cuatro trozos de pollo con curry.

Después de las patatas todo parece picante, pero bueno. Cuando ya nos hemos comido el pollo cojo parte de su salsa y la echo sobre el arroz que quedaba (que habíamos usado para apagar la lengua del picor). Un gran error, porque en la parte de abajo de la salsa hay chili verde picante que hace que las patatas sean un juego de niños insípido. Soy capaz de echar más fuego por la boca que un dragón. No hay ningún postre que nos llame especialmente la atención son todos occidentales, pero mi necesidad de relajar la lengua hace que el helado de vainilla sea una bendición.

Nepal Katmandu Restaurante Jatra

Metemos todas las cosas en los Symbios en preparación del vuelo de mañana y ponemos el despertador a las seis menos cuarto para poder desayunar tranquilamente. El desayuno empieza a las seis.

  

2 comentarios

  1. Anonymous
    18 mayo, 2010 en 09:12 — Responder

    Normalmente cuando hablas de guías o agencias se te lee como que no te fías ni de Dios, como que ninguno llega a tus expectativas..Pero al leer tu opinión sobre Prachanda está claro que se tuvo que portar muy bien y tuvo que hacer las cosas muy bien. Así da gusto viajar ¿no?
    Y lo del picante…ja ja ja.Por cierto, la guía que llevábais era la de Lonely? (Fdo. Alicia32)

  2. 18 mayo, 2010 en 09:50 — Responder

    Jajajajaja, pues espera a ver la siguiente vez que le vimos :-p La función no acaba hasta que no baja el telón! jajaja

    No, después de Jordania siempre Anaya Viva. Lo que tienen de mejor (que también tienen su parte de peor) es que están hechas por españoles y es más cercano a lo que buscamos nosotros. Al menos a nosotros no nos interesa saber dónde está el mejor bar irlandés de toda Roma, o donde hacer parapente en Aman…

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