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Katmandú, Boudhanath la stupa más grande del mundo

Lunes 22/03/2010 (1)

El desayuno ha cambiado. El fiambre desconocido de ayer a la plancha ha sido sustituido por salchichas, y el puré de patata con mala pinta se ha cambiado por patatas cocidas y rehogadas. La cosa ha mejorado. Además hoy sí que tomamos la tortilla, con todo la de Sara y sólo con queso la mía. Los cuencos con los extras para la tortilla son muy pequeños y casi ni se notan. Yo había cogido un par de lonchas de queso y puestas sobre la tortilla sí que le dan sabor. Hoy no hemos tomado nada dulce.

A las nueve y media justas llega Paras. Nos sorprende su puntualidad teniendo en cuenta el tráfico, pero el hecho de que venga en moto ayuda. Hay casi más motos que coches en la ciudad y se meten por cualquier parte, lo que provoca más de un momento de caos. El conductor ya estaba en el parking esperando.

La primera visita del día será la stupa más gran de del mundo, Boudhanath, señor de la sabiduría. Como algunos de los templos de ayer está rodeado de casas y no es visible desde la calle. Las casas que lo rodean están habitadas por exiliados tibetanos que llegaron aquí tras la invasión China de hace 70 años. En la actualidad siguen llegando, puesto que no es posible criticar al país desde Tíbet. Es uno de los mayores centros de peregrinación del budismo y cuando las rutas de comercio estaban abiertas los comerciantes venían a pedir protección para pasar las montañas y a agradecer el haberlo conseguido.

Ahora, una vez cerradas las rutas, se ha convertido en un centro de negocios tibetano y lugar de monasterios budistas tibetanos. Allí visitamos dos de estos monasterios. Uno que tiene una terraza desde la que se puede ver en altura y otro perteneciente al más antiguo tipo de budismo tibetano. Este último es el que ayer nos explicó que era más liberal y que permitía a sus monjes el matrimonio, así como comer carne y beber alcohol. Le preguntamos a Paras cómo son las relaciones de Nepal con China visto que aceptan a todos sus refugiados. Nos dice que son muy buenas, de hecho casi todos los proyectos del país cuentan con ayudas chinas para llevarse a cabo. A China no le molestan los refugiados pero sí que pide que no se critique su forma de actuar y que no se extienda un sentimiento anti-chino gracias a los disidentes tibetanos. Este es el motivo de que la frontera con Tíbet esté cerrada. En realidad es la frontera nepalí la que está cerrada, Paras nos dice que no hay problema para visitar Tíbet ahora mismo desde Beijing. Es el gobierno nepalí el que ha decidido cerrar la frontera en previsión de que grupos anti-China quisieran conmemorar el aniversario de un levantamiento popular sofocado con las armas. Tampoco se les puede echar nada en cara, la situación de pobreza y retraso en la que viven hace necesarias ayudas y ahí está el dicho de “no muerdas la mano que te da de comer”.

Paras nos lleva a una tienda de thangkas, una especie de cuadros tibetanos. Es un taller de refugiados tibetanos que se ganan la vida de esta manera. Los thangkas representan mandalas, diagramas o representaciones simbólicas complejas utilizadas tanto por el budismo como en el hinduismo, para difundir las enseñanzas de Buda. Paras nos deja en manos del responsable de la tienda que nos explica el proceso de creación desde la preparación de la tela, normalmente de algodón o seda, en el bastidor hasta la pintura. Los colores que utilizan son todos naturales y entendimos algo de que utilizaban piel de yak para mezclarlas. Lo cierto es que casi no le entendemos nada de lo que dice, y eso que Paras dijo que hablaba en perfecto inglés. La parte final del proceso es pintar con oro de 24 quilates. Utilizan pinceles de pelo de yak de distintos grosores. Dependiendo del tamaño del thangka pueden llegar a tardar seis meses en hacerlo.

Después de la visita al taller nos lleva a su tienda. Allí nos enseña un mandala diseñado por el propio Dalai Lama. Nos explica que lo hizo sobre arena y que después recogió toda la arena destruyéndolo para demostrar que nada es eterno. No podemos creer que fuera capaz de hacer todo lo que está en el thangka sobre la arena. Está lleno de significados: los cinco elementos del budismo se pueden observar de fuera hacia adentro. También están representados los cuatro niveles de meditación hasta llegar al nirvana, representado con una flor de loto. Si se imagina el mandala en tres dimensiones es la representación de la stupa… y todavía pueden encontrarse más símbolos. Demasiado para un puñado de arena. El caso es que el thangka cuesta 125 euros. Nada de rupias ¡125 euros! Está claro que el hecho de que lleve pintura de oro de 24 quilates hará que suba el precio, pero no es tan grande y tampoco nos llama tanto la atención. Nos muestra otros más pequeños y de peor calidad (las pinturas son peores y se borran) por 15 euros. Tampoco nos apetece llevarnos algo que sabemos ya que es malo sólo porque sea más barato, o cogemos lo bueno o no cogemos nada (que tampoco es que nos llame tanto la atención). Al final le damos cinco euros para ayudar a los niños tibetanos que se supone no pueden ganarse la vida de otra manera. De lo que no nos dimos cuenta es de pedirle el papel en el que explicaban el significado del mandala del Dalai Lama. Sólo te lo daba si lo comprabas, pero por cinco euros…

Nepal Katmandu Boudhanath

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Comentarios

  • Anonymous
    11 mayo, 2010 a las 09:37

    je je, me parto con lo del inglés…Porque si no lo entendisteis vosotros..Me imagino a mi marido y yo con nuestro inglés pobretico y mirándonos con cara de tontos…ja ja ja
    La historia de los símbolos y el nirvana y todo eso..me tengo que poner al día porque te leo y me hago unos líos…(Fdo. Alicia32)

  • JAAC
    12 mayo, 2010 a las 08:44

    Tampoco te creas que mi inglés es apoteósico. Mucho mejor el de Sara que sí que le da… pero también influye el inglés del otro 😉

    A nosotros nos dieron un curso acelerado de budismo los días siguientes 😉 Paras no era demasiado practicante y no entraba en demasiado detalle.