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Estambul (IV), Topkapi

Justo frente a la Basílica (Museo) de Santa Sofía se encuentra la Mezquita Azul, Sultanahmet Camii. Al ser un templo religioso su horario es más amplio y, siguiendo la advertencia de que todo estaría lleno de gente, decidimos que lo mejor sería acercarse primero al Palacio de Topkapi, Topkapi Sarayi, el palacio de la puerta de los cañones. Este nombre, del siglo XVIII, se debe a que se añadió una construcción con una puerta custodiada por dos cañones, que fue destruida por un incendio en 1.863.

La entrada a Santa Sofía es de 20 liras turcas, lo mismo que la entrada al Palacio de Topkapi. Una de las partes más interesantes del palacio es el harem. Para entrar en él hay que pagar una entrada extra de otras 15 liras. El caso es que entre unas cosas y otras, los 50 euros que habíamos cambiado no daban para todo, y dentro del palacio no hay casas de cambio. Antes de entrar buscamos otro sitio donde cambiar otros 50. En aquel momento el cambio rondaba 2,14-2,16 libras por euro. De cualquier forma hay que tener en cuenta que las entradas parecen ser válidas para todo el día, de manera que sería posible salir a cambiar y volver a entrar (aunque esto no lo probamos). El acceso al palacio se hace a través de la Puerta de la Acogida (Bâb-üs Selâm), construida por Solimán el Magnífico en 1.524. A partir de este punto sólo el sultán podía continuar a caballo. En ella se encontraba la residencia de la guardia y de los verdugos. Los verdugos residían de continuo en el palacio.

Mehmet II ordenó su construcción en 1.459 y fue terminado en 1.465. Su superficie total es de más de 700.000 m2 y se encuentra rodeado de una muralla bizantina. Ocupa el área de la acrópolis de la antigua Bizancio. Hasta 1.853 era el centro administrativo del imperio otomano, año en que se trasladó al Palacio de Dolmabahçe por orden del Sultán Abdulmecid.

Todas las paredes de las construcciones están cubiertas de azulejos, incluso las exteriores y las chimeneas. Otro detalle impresionante es la decoración de las puertas de madera. El conjunto consta de cinco patios (uno de ellos el de alabarderos), cocinas, tesoro y el harem (literalmente «cosa prohibida, reservada»).

El harem fue construido en tiempos de Solimán el Magnífico porque su amada Roxelana no quería seguir viviendo en el viejo Serrallo alejada de él. Es un laberinto de patios, calabozos, cuartos y celdas para los eunucos y las esclavas, y pasillos oscuros que conducen a baños y dormitorios, normalmente sin ventanas y conectados por pequeños pasadizos y escaleras.

Nada más atravesar la puerta nos dirigimos a la entrada del harem (las colas que íbamos a encontrar nos guiaban). Nos encontramos con un español que recorría la pequeña cola en busca de cambio de un billete de 10 euros para pagar la entrada al harem. Nosotros habíamos cambiado lo justo, pero no le fue muy difícil encontrar a otros que le dieran 20 liras por el billete.


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Comentarios

  • JAAC
    11 febrero, 2010 a las 15:59

    700.000 m2 🙂 que sí que hay veces que me equivoco… qué te voy a contar a ti que me lees 🙂 pero esta vez estaba bien.

    Hacían las cosas a lo grande… y alicatadas hasta el techo :-p

  • conxa
    29 enero, 2010 a las 13:01

    mi sentido de la medida deja mucho que desear pero 700.000 Km2 es mucho no???

    Todo cubierto de azulejos?? tiene que ser espectacular.