Con lo que nos gusta Francia es raro que hayamos tardado tanto en visitar su segunda ciudad. Por fin lo hemos hecho y podemos contarte nuestros lugares favoritos que ver en Marsella. La ciudad más antigua de Francia tiene muchas historias que “contar” en las callejuelas de sus barrios y vive más en el presente que nunca, con sus edificios contemporáneos, su arte urbano, sus mezclas culturales…

La fama de peligrosa le ha hecho daño, pero esperamos demostrarte que merece la pena, y mucho, viajar a Marsella. De hecho, un día en la ciudad te sabrá a poco. Si puedes dedicarle un fin de semana, te dará tiempo a descubrir muchas de sus facetas… y todavía te quedarás con ganas de más.
Aquí tienes nuestros 12 lugares que visitar en Marsella, después de una pequeña introducción “de seguridad”. También te damos consejos sobre qué visitar en la ciudad en uno, dos, tres, y hasta cuatro días. Y te colocamos todo en un mapa. ¡Que no se diga que no te lo ponemos fácil!
¿Es Marsella peligrosa?
Varias personas nos preguntaron en redes sobre la supuesta inseguridad de Marsella. Así que, antes de hablar de qué visitar en la capital de Provenza, vamos a tratar este tema. Es cierto que, en el pasado, ha tenido fama de peligrosa. Algunos barrios del centro eran conocidos por su degradación, pobreza e inseguridad. Pero, en las últimas décadas, la situación ha mejorado mucho. Es más, algunos de esos barrios en su día degradados, como Le Panier, hoy son de lo más turístico y cool de la ciudad. Nosotros nos movimos en autobús y andando por todo el centro durante tres días y en ningún momento tuvimos sensación de peligro.

Es cierto que los índices de criminalidad siguen siendo de los más altos de Europa, pero los episodios de delincuencia suelen estar limitados a barrios periféricos. Vamos, que hay algún barrio más peligroso en las afueras, como en toda gran ciudad francesa y del resto del mundo. Incluso en las recomendaciones de viaje del Ministerio de Asuntos Exteriores, que son siempre muy alarmistas, lo único que se menciona es que algunos suburbios de la ciudad son zonas de riesgo medio, pero igual que en otras ciudades francesas como París, Lyon o Toulouse.
Más allá de tener las precauciones usuales con los carteristas en una gran ciudad, creemos que se puede viajar a Marsella con tranquilidad. Aunque, claro, no olvides contratar un buen seguro de viajes –con IATI nuestros lectores tienen un 5% de descuento–.
Nuestros 12 sitios ver en Marsella
Después de hablar de la seguridad, vamos a lo que hemos venido: estos son nuestros 12 lugares que visitar en Marsella.
1. El Vieux Port y l’Ombrière de Norman Foster
¿Lo primero que ver en Marsella? El corazón de la ciudad: el Vieux Port. El Puerto Viejo de Marsella es el punto de referencia y de encuentro de marselleses y de turistas. De aquí, delante del ayuntamiento, salen los free tours que recorren su casco histórico y los que suben por la Canebière, la arteria principal de la ciudad, hacia otros barrios del centro.

Desde 2013, l’Ombrière de Norman Foster le da un toque contemporáneo. Esa cubierta con sus 120 paneles de acero inoxidable pulido suspendida –bueno, apoyada sobre pilares– a seis metros de altura forma un espejo gigante cuyos reflejos piden a gritos que juegues con ellos y les hagas fotos. Bajo l’Ombrière se celebran conciertos, espectáculos, mercados… y, cuando no hay nada, puedes buscar sombra mientras esperas para subir al barco.
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De aquí, el Quai du Port, salen los paseos en velero al atardecer, uno de los imprescindibles de Marsella.
Todas las mañanas hay mercado de pescado –aunque, cuando fuimos nosotros, había muy pocos puestos– y los martes y sábados, mercado de flores.
2. El MUCEM y el Fuerte de San Juan
Si hay un museo que tienes que visitar en Marsella es el MUCEM, el Museo de la Civilización Europea y Mediterránea. También desde 2013 –el mismo año de l’Ombrière–, es un símbolo de la capital de la Provenza. Tienes que visitarlo por sus exposiciones, la mayoría temporales, y también por los edificios que lo acogen y las vistas que se tienen desde allí. Puedes pasear por los edificios sin entrar en las salas de exposición propiamente dichas de forma gratuita.

Resérvate tiempo, en total hablamos de nada menos que 45.000 metros cuadrados repartidos en diferentes espacios. El principal es el J4 –se encuentra en el muelle J4 del puerto–: un enorme cubo de 72 metros de lado recubierto por una “malla” de hormigón. Desde sus salas de exposición acristaladas, su terraza en la azotea y las rampas exteriores tienes una panorámica de 360 grados de la ciudad, del Mediterráneo y del Fuerte de San Juan. El fuerte, también parte del museo, está conectado con una pasarela aérea de 135 metros. Hay también un jardín colgante, bares y restaurantes.
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La entrada al MUCEM está incluida en la Marseille City Pass que, además de los museos, da acceso al transporte público de la ciudad y a los barcos al castillo de If y al resto de las islas de Frioul. Te lo contamos todo con detalle en nuestro artículo sobre la Marseille City Pass.
3. El barrio Le Panier y su arte urbano
Seguimos con imprescindibles de Marsella, su barrio más antiguo: Le Panier. La ciudad más antigua de Francia, uno de los asentamientos habitados de forma continuada más antiguos de Europa, nació aquí. Alrededor del año 600 a.C., los griegos –focenses para ser exactos, de ahí que se conozca como ciudad focense, cité phocéenne– fundaron Massalia.

Con tantos siglos de historia, la vida de Le Panier ha sido muy intensa. Tuvo mala reputación durante mucho tiempo, pero ahora es uno de los barrios más de moda, con sus talleres de artistas, boutiques de diseñadores, cafés… ¡y arte urbano! Del arte urbano en Marsella te hablamos en otro artículo. Le Panier es un museo al aire libre en toda regla.
Prepara las piernas para las cuestas y recorre cada una de sus callejuelas y plazas. Puedes empezar por la Place de Lenche –la antigua ágora griega–; probar las magdalenas de Mary Madeleine y las navettes de Les Navettes des Accoules –las galletas en forma de barco aromatizadas con flor de azahar típicas de Marsella–; pasar junto al campanario medieval de la Église des Accoules, al letrero de Marsella y a L’Hôtel Dieu; subir hasta la Place des Moulins, y acercarte al corazón del barrio, la Rue du Panier.
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No dejes de entrar en la tienda La Boule Bleue para entender la pasión por la petanca de los marselleses.
4. El Centre de la Vieille Charité y sus museos
Uno de los sitios más emblemáticos que visitar en Marsella está en Le Panier. Hablamos del Centre de la Vieille Charité. Un lugar de acogida de mendigos y pobres del siglo XVII, hoy centro multidisciplinar científico y cultural. Puedes simplemente disfrutar de su arquitectura, con esa gran capilla barroca rodeada por tres plantas de galerías, o visitar algunos de sus museos, incluidos en la Marseille City Pass.

Tienes el Museo de Artes Africanas, Oceánicas y Amerindias (M.A.A.O.A) y el Museo de Arqueología Mediterránea, con antigüedades locales, egipcias y clásicas. Cuando estuvimos nosotros, además, había una gran exposición con objetos de los diferentes museos públicos de la ciudad. Echa un ojo a lo que te espera cuando visites Marsella.
5. La Catedral de Marsella y la catedral vieja
Cómo no iba a estar entre los lugares que visitar en Marsella su catedral. La Cathédrale Sainte-Marie-Majeure, conocida como “La Major” por los marselleses, es la mayor catedral de Francia construida después de la Edad Media. Bueno, mucho después: Napoleón III puso su primera piedra en 1852 y las obras terminaron en 1893.

Marsella había crecido. Había que construir una catedral digna de la segunda ciudad de Francia, que pudiera acoger hasta 3.000 fieles. Con un estilo “exótico” –es neobizantina– que la hiciera más llamativa aún y sin escatimar en gastos: mármol blanco de Carrara, verde de Florencia, ónice de Italia y Túnez, mosaicos venecianos…
Por supuesto, había otra catedral antes. ¿Qué pasó con ella? Pues está justo al lado de la actual y es una joya del románico provenzal. La “Vieille Major” es la iglesia más antigua de la ciudad, se empezó a construir hacia el siglo IV. Con la llegada de la nueva catedral, se tapó y recortó en dos puntos. Desafortunadamente, lleva cerrada al público desde finales de los años ‘80 y no se pueden ver obras maestras como el Descendimiento de Della Robbia. Puedes hacer una visita virtual desde este enlace.
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Entre las dos catedrales hay un área de juego de petanca, el deporte provenzal por excelencia. Pásate a última hora de la tarde, siempre encontrarás a algún marsellés jugando.
6. Los restos del puerto antiguo y el Museo de Historia de Marsella
En 1967, durante las obras de construcción del centro comercial Centre Bourse, se descubrieron los restos arqueológicos del puerto antiguo, grecorromano. El puerto en sí, la calzada romana y las murallas griegas.

Hoy, el yacimiento del puerto antiguo –anteriormente Jardin des vestiges– está abierto al público y es gratuito. Desde el yacimiento o desde el centro comercial, además, se accede al Museo de Historia de Marsella, donde nos pasamos un buen rato admirando los restos arqueológicos encontrados –incluyendo una de las mayores “flotas” de barcos antiguos del mundo– y empapándonos de la historia del mismo puerto y de la ciudad.
7. La abadía de San Víctor y su cripta
La iglesia fortificada de la abadía de San Víctor es otra visita obligada en Marsella, uno de los edificios con más historia de la ciudad. La abadía fue fundada en el siglo V en el lugar en el que, según la tradición, se conservaban las reliquias del mártir San Víctor. Hablamos de una necrópolis paleocristiana fuera de la Marsella de la época, en el lugar de una antigua cantera. Los restos de esa basílica del siglo V, de la necrópolis y de la cantera reciben el nombre de “criptas de San Víctor”. Hay hasta siete niveles de sarcófagos y otros enterramientos paleocristianos de los siglos III al V.

La entrada a la cripta es de pago –unos simbólicos 2 euros–, pero el acceso a la iglesia es gratuito. No te pierdas el altar y los sarcófagos paleocristianos ni las reliquias de San Víctor.
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Muy cerca de la abadía de San Víctor está uno de los comercios más antiguos de Marsella: Le Four des Navettes, una panadería-pastelería familiar abierta en 1781. Cada año, en las fiestas de la Candelaria del 2 de febrero, el arzobispo bendice sus navettes durante la procesión de la Virgen Negra que acaba en la iglesia de San Víctor.
8. La Ciudadela de Marsella y el mirador del Palais du Pharo
En la zona de la abadía de San Víctor está otro de los sitios clásicos que ver en Marsella: el Fuerte de San Nicolás o Ciudadela de Marsella. Este fuerte, levantado en el siglo XVII para proteger el Vieux Port –también fue cárcel–, sigue siendo utilizado por el ejército francés. Pero, desde 2021, también tiene zonas abiertas al público, como el jardín y el bar. Cuando fuimos nosotros no pudimos visitarlo porque los horarios eran muy reducidos, solo abrían los fines de semana, pero ahora son más amplios. La restauración es reciente y se van abriendo más áreas. También hay visitas guiadas, tienes la información en la web de la Citadelle de Marseille.

Cerca del fuerte está el Palais du Pharo, residencia imperial levantada en el siglo XIX por Napoleón III –aunque nunca se alojó aquí– y regalada por Eugenia de Montijo a la ciudad a la muerte de su esposo. No se puede acceder al palacio, pero sí a sus jardines. Desde el mirador que hay junto a ellos, donde se alza el Monumento a los héroes y víctimas del mar, disfrutamos de una de las mejores vistas panorámicas de Marsella, con el Vieux Port y el Fuerte de San Juan.
9. Notre-Dame de la Garde y sus vistas
Cualquier lista de lugares que visitar en Marsella tiene que incluir la basílica de Notre-Dame de la Garde, uno de los símbolos de la capital provenzal y el monumento más visitado de la ciudad. No es casualidad que el relevo de la antorcha olímpica de las Olimpiadas de París 2024 empezara aquí, tras su llegada desde Grecia por mar. Y es que no has estado en Marsella si no pasas a presentarle tus respetos a la Bonne Mère –buena madre–, como se conoce a la Virgen de la Garde. La protectora de marineros, pescadores y de todos los marselleses domina la iglesia con una enorme estatua –11,20 metros– que mira hacia el mar.

La primera capilla se levantó en el siglo XIII. El edificio de hoy, construido en el siglo XIX en varios niveles de estilo neorrománico-neobizantino, no nos pareció tan interesante. Eso sí, los exvotos que vimos en el interior nos confirmaron la devoción que hay por la Virgen. La basílica también es lugar de peregrinación y el 15 de agosto hay procesión.
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Si quieres conocer más sobre la historia de la iglesia y su entorno, no te pierdas el free tour por los alrededores de Notre-Dame de la Garde, acaba en el mirador del Palais du Pharo.
¿Lo mejor? Las vistas de la ciudad. La basílica está construida sobre la colina de La Garde, a 154 metros de altura, y desde allí hay vistas de 360º de Marsella.
Puedes llegar en el autobús 60 o con el tren turístico, ambos incluidos en el Marseille City Pass.
10. Los barrios de Noailles y Cours Julien
No se vayan todavía, que quedan más cosas que hacer en Marsella. Una de nuestras favoritas es pasear por dos de los barrios con más historia, más coloridos y más multiculturales de la ciudad: Noailles y Cours Julien.
En Noailles se celebra uno de los mercados más conocidos de la ciudad: el Marché des Capucins o Marché de Noailles. Lo encontrarás todas las mañanas, menos los domingos, de 8 h a 13 h, con fruta, verdura, especias y productos exóticos.

Cours Julien es conocido por sus grafitis, te hablamos de ellos con detalle en nuestro artículo sobre el arte urbano en Marsella.
Pero lo que más nos gustó de los dos barrios fueron sus comercios con historia.

En Cours Julien nos enamoramos de la Savonnerie Marseillaise de la Licorne, una fábrica y tienda –aquí está la fábrica, pero hay otras tiendas en la ciudad– del famoso jabón de Marsella. Tiene más de un siglo de antigüedad y ha estado siempre en manos de la misma familia. Los jabones se siguen fabricando artesanalmente.

En Noailles vamos a mencionar dos. Uno es la Pharmacie-Herboristerie du Père Blaize, de 1815, con algunos de sus muebles originales. Y otro, el más impresionante de todos, es la Maison Empereur, de 1827. Esta ferretería, una de las más antiguas de Francia, es toda una institución en Marsella. Está en manos de la sexta generación de la misma familia y venden más de 30.000 referencias entre artículos de ferretería en general, droguería, menaje de cocina, cuchillos… y mucho más. La tienda es un verdadero laberinto decorado con piezas antiguas de lo más curiosas ¡y tiene hasta café y museo!
11. El castillo de If
¿Qué te parece visitar un castillo en medio del mar? Vale, no está “flotando”, está en una isla, pero la ocupa casi toda así que da un poco esa impresión… Cuando llegamos, fue lo primero que nos llamó la atención desde el aire. Hablamos del Castillo de If, otro de los monumentos más visitados de Marsella. Un castillo en una isla frente a la ciudad levantado para defenderla en el siglo XV y reforzado a principios del XIX por el omnipresente Vauban.

Eso sí, el castillo de If es más famoso por su otra función: la de prisión. Una prisión en la que fueron encarcelados varios personajes históricos franceses. Aunque el más famoso, al menos fuera de Francia, es uno ficticio: Edmundo Dantés. Sí, el protagonista de El conde de Montecristo de Alejandro Dumas. Otro personaje que se supone que pasó por sus mazmorras es el hombre de la máscara de hierro…
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La travesía hasta el castillo de If es muy corta y hay mucha frecuencia, aquí puedes consultar los horarios desde el Vieux Port. Los barcos están incluidos en la Marseille City Pass así como la entrada al castillo. Si no tienes la tarjeta, puedes comprar la entrada aquí. El puerto de If cierra si hace viento, lo avisan en la misma web de los barcos.
12. El archipiélago de Frioul y las calanques
Las afueras y los alrededores de Marsella son famosos por sus calanques. ¿Qué son las calanques? Son formaciones geológicas de roca caliza un tanto peculiares: calas que forman hendiduras estrechas en la costa. El Macizo de Calanques es un terreno accidentado con varias calanques de diferentes tamaños que se extiende desde Marsella hasta Cassis a lo largo de unos 20 km.
Además de en la costa en tierra firme, también hay calanques en diferentes islas y todas forman parte del Parc national des calanques. En total, hay casi una cuarentena de calanques en el parque, en este mapa puedes verlas todas.

Las islas más cercanas a Marsella son las del archipiélago de Frioul, accesibles con el barco que va a la isla de If. Además de la propia If y del islote Tiboulen, están Pomègues, más salvaje y deshabitada, y Ratonneau, con más servicios. A nosotros nos gustó más Pomègues y te aconsejamos hacer todo el camino hasta el Fort de Cavaux. En Ratonneau no te pierdas las vista del castillo de If con Marsella al fondo de camino a la calanque de Saint-Estève y antes de llegar a la Batterie du Cap de Croix, te indicamos los miradores en el mapa. En el camino, verás varias calanques. Resérvate unas tres horas entre el recorrido en barco y los paseos por las islas. Si te quieres bañar, necesitarás más tiempo.
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Si quieres conocer otras calanques, puedes hacerlo con un tour panorámico a Aix-en-Provence y Cassis con paseo en barco; con un tour en kayak o en bicicleta eléctrica; o con senderismo guiado a calanques de Saint-Jean de Dieu y Sugiton, a la de Sormiou, o a las de Col des Chèvres y Callelongue.
Otros lugares que ver en Marsella
Cuando estuvimos en Marsella, también hicimos otras visitas. Con tiempo limitado, no te las aconsejamos, a no ser que tengas especial interés en alguna de ellas.

- La Cité Radieuse de Le Corbusier, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Está un poco alejada del centro y solo se pueden visitar los pasillos de un par de plantas y la azotea. Para fans de Le Corbusier y de su arquitectura. Los fines de semana en verano hay tours guiados en inglés y francés para visitar también unos apartamentos.
- El Palacio de Longchamp y su parque. Un enorme monumento decimonónico para conmemorar la llegada de las aguas del canal de la Durance a Marsella. Acoge varios museos, entre ellos el de Bellas Artes, y detrás hay un gran parque. También está un poco alejado del centro.
- La Corniche Kennedy. Gran paseo marítimo de casi tres kilómetros que, desde el Palace du Pharo, llega hasta las playas del Prado. Con playas como la plage des Catalans y vistas al mar y a las islas –desde el Monumento a los caídos del Ejército de Oriente y tierras lejanas– o al barrio de Endoume –desde el Port du Vallon des Auffes–. Hay un carril bici y un domingo al mes se cierra al tráfico.
- Los Docks de la Joliette. Algunos de los edificios contemporáneos que no puedes perderte son la CMA CGM Tower, la Tour La Marseillaise, La Porte Bleue, los edificios de los archivos departamentales y biblioteca de Bouches-du-Rhône, Le Silo, el Frac Sud y el centro comercial Les Docks Village.
- El MauMA, Museo de Arte Urbano de Marsella. Varias obras de arte urbano en barrios periféricos de las que hemos hablado en nuestro artículo sobre el arte urbano en Marsella.
Mapa con los lugares que visitar en Marsella
Aquí tienes el mapa con todos los lugares que ver en Marsella. Google Maps te dirá cómo llegar en transporte público, si lo necesitas. El centro se recorre fácilmente a pie.
Qué ver en Marsella en 1 día y hasta 4 días
Si solo tienes un día en Marsella, porque tienes una escala de crucero o porque estás de paso, te aconsejamos un paseo por Le Panier, la catedral, el MAUMA –sin entrar a las exposiciones, pero sí cruzando la pasarela– y el Vieux Port. Si tienes tiempo, sube hasta Notre-Dame de la Garde para admirar las vistas.

En dos días en Marsella podrás hacer todo lo anterior y, además, visitar el castillo de If, pasear por los barrios de Noailles y Cours Julien, visitar la abadía de San Víctor y admirar las vistas desde el Palais du Pharo.
Con tres días en Marsella puedes añadir las islas de Pomègues y Ratonneau en el archipiélago de Frioul, la arquitectura contemporánea de los Docks de la Joliette y algún museo –las exposiciones del MUCEM, algunos de los museos del Centre de la Vieille Charité o el Museo de Historia de Marsella–.

Con cuatro días en Marsella puedes elegir entre explorar más a fondo el Parc national des calanques o la ciudad. Si eliges la ciudad, da un paseo por la Corniche Kenney y el barrio de Endoume, acércate al Palacio de Longchamp y, si quieres, visita la Cité Radieuse de Le Corbusier.
Dónde dormir en Marsella
Si buscas dónde dormir en Marsella, la mejor zona es la del Vieux Port, más que nada porque allí está la mayoría de restaurantes, así que es más cómodo para la cena. Además, pasear por la noche por el Vieux Port es muy agradable. A nosotros nos aconsejaron el Hôtel Carré Vieux Port justamente por eso. Cuando estuvimos en la ciudad había un concierto de Springsteen y estaba todo lleno.

Dormimos un poco alejados de la zona, en el Best Western la Joliette: moderno, con un buen desayuno y bien conectado con el Vieux Port en autobús. Por supuesto hay muchísimos hoteles en Marsella. Búscalos con tiempo porque hay muchos eventos en la ciudad.
Ya ves que no te vas a aburrir en la capital de la Provenza.
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