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Ouh… Babbo

Es difícil escribir mal de algo. Cuando vamos a un sitio siempre recordamos las cosas buenas que hemos visto y, por algún extraño motivo, olvidamos lo que no nos gustó o lo que nos hizo pasarlo mal. Cierto es que ya he demostrado con Rusia o con Israel que no nos pasa eso. Pero hablar mal de un restaurante es algo que cuesta un poco más. Por eso no lo había hecho a pesar de un par de decepciones en las últimas salidas de descubrimiento de nuevos locales. Pensándolo mejor he decidido que tampoco hay que contar sólo las cosas buenas, que nosotros también vamos a restaurantes malos, o al menos, que no nos gustan.

El primero fue «Ouh… Babbo». Un restaurante italiano en la calle Caños del Peral, 2, cerca de la plaza de Ópera. Según lo que habíamos oído es uno de los mejores restaurantes italianos de la ciudad y fuimos a disfrutarlo. La carta no era gran cosa y ya nos hizo pensar que no era todo lo italiano que debía: tenia faltas de ortografía, además de ser un poco caro. Una de las cosas que nos gustó es que había burrata en el menú, cosa que no es fácil de encontrar por su textura casi cremosa casi líquida. En el interior sufrimos a unos camareros que, desde nuestro punto de vista, se esforzaban en hablar en italiano (tengo mis dudas de que fueran italianos) con los clientes y entre ellos, aunque alguna vez les oí hablando en perfecto castellano sin ningún acento. Las comparaciones son odiosas, pero en Pulccinella los camareros te hablan siempre en castellano, con un acento italiano tremendo (algunos lo van perdiendo, llevamos años yendo). Ellos ya saben que son italianos, no necesitan parecerlo.

La comida no estaba mal, pero, a diferencia de lo que le pareció al que estaba sentado en una mesa junto a la nuestra, no tenía el sabor de la «cocina de la autentica mamma siciliana». La burrata estaba dura, y la pasta tampoco nos pareció especial, bien cocida y poco más. Mientras, el de al lado tenía en su plato unos simples macarrones con tomate (no había nada tremendamente «italiano» en la carta) y estaba llegando al clímax.

Puede que su presencia, junto con la de sus dos compañeros de mesa, también afectara a nuestra impresión sobre el restaurante. Continuos comentarios absurdos alabando el sabor italiano de cada plato, que no era tal; sus materias primas que se notaban venían de allí, lo notarla él, porque las debían haber comprado en el mercado de al lado; queriendo saber más que nadie; incluso nos deleitó poniéndose un casco que había por allí sacado, según el camarero, de la película Gladiator,… acabaron por superar el umbral de lo divertido para casi llegar a lo molesto. Umbral que superó cuando encendió un cigarrillo en nuestra cara. En ese momento decidimos que el postre estaba de más, pedimos la cuenta y nos fuimos.

Una situación absurda en la que uno de los tres comensales se quería horrores a sí mismo; otra estaba encantada, y no hacía más que repetirlo, de poder cenar con ellos: «un lujo»; y el tercero estaba allí como podía estar en cualquier otro sitio, demostrando poco interés en las conversaciones hasta que el «amado» comenzó a hablar de sus pacientes. Un psicólogo no debería comentar sus casos en la cena, ¿no? Lo peor es que era la segunda vez que íbamos, la primera no pudimos entrar por no tener reserva.

Resumiendo, un restaurante italiano que parece que se esfuerza más por parecer italiano: los camareros hablando en italiano, la decoración, etc. que por serlo: las faltas en la carta y las materias primas (esa burrata curada). Conocemos mejores restaurantes verdaderamente italianos que, además, son más baratos. El precio era otro de sus defectos.

Con todo y con eso no hay apenas críticas negativas en internet y todo son alabanzas… debimos pillarlo en un día malo.

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Comentarios

  • Juan Pablo
    13 abril, 2009 a las 14:05

    Yo estoy seguro de que lo pillasteis en un día malo. Tenéis que volver un día y pedir PIZZA! Seguro que el cambio de menú y, probablemente, de compañía, mejorará la experiencia.

  • JAAC
    14 abril, 2009 a las 08:33

    Que no te discuto yo, Juan Pablo, que el sitio sea la caña y que sus pizzas sean espectaculares, más que nada porque todo el mundo dice lo mismo. Pero nuestra experiencia no fue muy buena… lo mismo le damos otra oportunidad, pero cuando sea de no fumadores, porque lo de que te enciendan un cigarro en la cara mientras estás comiendo nos pareció un feo detalle 🙁

  • Masmi
    14 abril, 2009 a las 10:38

    Me parece que se os han quitado las ganas de darle una nueva oportunidad 🙂
    Y mas conociendo otros buenos restaurantes italianos que no os fallan

  • JAAC
    15 abril, 2009 a las 08:32

    Ya te digo Masmi. Por un lado me molesta no haber disfrutado del sitio con los estupendo que dice todo el mundo que es… pero con todo lo que hay por ahí y todo lo nuevo que hay que probar. No sé, no sé…