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Lisboa (I)

Aprovechando la oferta de EasyJet, pasamos el día 7 de marzo en Lisboa. Un viaje de ida y vuelta en el que estrenamos esta manera de viajar: coger el vuelo de vuelta el mismo día que el de ida (viajando en autobús, tren, coche,… ya lo habíamos probado, pero en avión era nuevo).

El avión salió de Barajas a eso de las 7:15 de la mañana y, gracias a la diferencia horaria con Portugal, llegó a Lisboa a las 6:55. Desde el aeropuerto hay varias líneas de autobuses que te acercan al centro de la ciudad, incluído un shutle que llega hasta la Praça del Comércio (al menos) que es el que cogimos nosotros.

A esa hora había en la plaza poco más que nosotros y las palomas y las gaviotas. Al igual que le pasó a Masmi, encontramos la plaza en obras. La estatua de José I estaba rodeada por las vallas y la vista del Tajo también estaba oculta.


El puente 25 de abril es visible desde aquí, junto con una estatua réplica del Cristo Redentor de Brasil. El nombre oficial del puente es Puente Salazar, pero tras la revolución del 25 de abril de 1974 que restauró la democracia cambió de nombre. Cuenta con casi dos kilómetros de longitud.

Desde allí decidimos acercarnos a Belém, para qué esperar más. La hora del desayuno es la más adecuada para probar los pasteles de Belém.


Tratamos de ir en el famoso tranvía 28, pero lo que primero pasó fue el autobús 28 que, si bien no hace el mismo recorrido exactamente, también llega al mismo sitio. También hay tranvías nuevos, iguales al tren ligero madrileño.


Una vez allí, al Monasterio de los Jerónimos. Tampoco hay que moverse mucho, puesto que la pastelería está en la manzana contigua a la derecha del monasterio. Obra iniciada en 1.502 y que se terminó a finales del siglo, de estilo manuelino encargado por Manuel I de Portugal para conmemorar el regreso de Vasco de Gama. Se levantó ahí porque fue en ese lugar Ermida do Restelo donde sus hombres y él pasaron la noche en oración antes de partir hacia la India.


A esa hora todavía estaba cerrado, así que nos fuimos a la Torre de Belém, que, por otra parte, nos llevó un rato llegar porque no encontrábamos por donde cruzar la carretera!

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Comentarios

  • 17 marzo, 2009 a las 10:27

    Recuerdo lo distintos que eran los bares en Coimbra. Eran de dulces. Solo una pequeña frontera y todo un mundo completamente distinto

  • conxa
    17 marzo, 2009 a las 11:33

    ayyyyy lisboa de mis amores……

  • Masmi
    17 marzo, 2009 a las 11:47

    Que suerte, estaba la mañana despejada y se veía todo el estuario, el puente y la otra orilla del Tajo.Mmmm, que ricos los pastelillos 😀Cruzar a la otra parte para ver el monumentos a los descubridores y la Torre de Belem es un rollo. Hay que dar mucha vuelta para cruzar la carretera y las vías.

  • Masmi
    17 marzo, 2009 a las 11:49

    jejeje, ya he visto las fotos de las nubes!!! 😀

  • JAAC
    17 marzo, 2009 a las 11:53

    Ya llegará Coimbra Anselmo, ése fue un viaje del año pasado y a ver cuando lo recupero…Todo en Portugal es como más dulce, pero también más triste… ese fado que se mete por todas partes.

  • JAAC
    17 marzo, 2009 a las 11:54

    Te la vuelvo a recomendar Conxa, y cuando saque tiempo para el resto de Portugal (que el año pasado lo visitamos un par de veces), tu comentario se convertirá en: Ayyy Portugal de mis amores 🙂

  • JAAC
    17 marzo, 2009 a las 11:56

    El día estuvo fantástico Masmi, un poco de fresco al lado del río por aquello de la humedad, pero muy claro.Los pasteles deliciosos, después de comer dos al salir nos compramos otros dos… y mil habríamos comprado!! jajajaHasta la torre es un tostón porque tienes que llegar al puente, pero desde el monumento hay un túnel (que encontramos de casualidad) que te deja delante del monasterio. Pura suerte, porque ya volvíamos al puente… de hecho, a punto de no visitar el monumento estuvimos por no tener luego que volver atrás.

  • JAAC
    17 marzo, 2009 a las 11:57

    Sabía que ibas a comentar algo de las nubes… pero que sepas que esas fotos son de Sara!! jajajaHe subido «demasiadas». Si contaba todo la entrada se hacía gigantesca.