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Flea Markets, Nueva York (XVIII)

Sábado 03/01/2009 (1)

Está claro que la calefacción funciona. Ayer dejé abierto el radiador y a media noche me he despertado sudando y lo he tenido que cerrar. La habitación era una sauna. Al principio no sabíamos cómo podía estar caliente la habitación si el radiador estaba siempre apagado. Después de la ducha vimos que era el agua caliente. El 31 nos dimos cuenta de que tampoco hacía tanto calor cuando fuera los termómetros marcaban 10º bajo cero y abrimos el radiador, que también funciona. Cada cierto tiempo suelta el vapor por un lateral, preparado para eso aunque suena casi como una tetera, pero al final también nos hemos acostumbrado y nos hemos dormido sin problemas.

Hoy toca recorrer los distritos bohemios de Manhattan. Para empezar los mercadillos callejeros. Annex / Hell’s Kitchen Flea Market, según su web el flea market más famoso de la ciudad. Está en West 39th st, entre la novena y la décima avenida. Cuando llegamos vemos que no hay más que cinco o seis puestos y que no parece tener mucho movimiento. Las fechas, el frío (que vuelve a hacer mucho) o la crisis parece que les ha afectado.

El siguiente mercadillo está en un parking. Es el Garage Flea Market, en West 25th st, entre la sexta y la séptima avenida. Éste es mucho más curioso y está más animado. Puede que fuera el tema frío porque aquí, a pesar de que tampoco hay ningún tipo de calefacción, se está mejor con las paredes y el techo. Hay un montón de puestos muy curiosos. Hay varios con fotografías antiguas, pero uno en particular las tiene catalogadas por temas dentro de álbumes. También hay revistas y comics, teléfonos, candados y llaves, chapas, carteles, … es un mercadillo de antigüedades. La planta de abajo del parking también es mercadillo y venden más cosas. Sara ha encontrado un broche que le ha gustado y, a pesar de que según la guía se podía regatear un poco, ha pagado los 5 $ que le pedían por él.


Otro mercado para continuar. Éste de comida, el Chelsea Market (75 de la novena avenida). El edificio es una pasada desde el exterior y el interior no desmerece en absoluto. Es la antigua Fábrica Nacional de Galletas Nabisco (NAtional BIscuit COmpany), los creadores de las Oreo. De hecho aquí se cocieron las primeras a principios del siglo XX. El complejo se comenzó a construir en 1.890 y no se acabó hasta mediados de los años treinta. Poco después en los años cuarenta fue abandonado, aunque quedó en perfecto estado. Fue renovado en 1.998 por Vandeberg Architects para transformarlo en el mercado que es hoy, conservando los ascensores de fábrica y los grandes espacios. Como anécdota decir que Nabisco nos han acompañado en todos nuestros viajes, puesto que fue Josiah Bent Bakery (que luego acabó formando parte de Nabisco) la que en 1.801 acuñó el término “cracker”. Además de mercados de fruta, verdura, pescado y todo tipo de comida, hay un montón de pastelerías que recuerdan el origen del edificio. En una de ellas, Elenis, compramos un muffin y un bola de coco cubierta de chocolate.

Cerca de aquí está Pastis, 9 de la novena. A pesar de que son un montón de números de diferencia hay que decir que en Nueva York la numeración es un poco caótica, faltan muchos números en las calles y las distancias se acortan. Pastis, un bistró francés, está en la lista de los diez mejores restaurantes para tomar un brunch de la web oficial de la ciudad de Nueva York. Pensábamos que sería más difícil conseguir sitio, pero nos sientan enseguida. En este viaje estamos comiendo un montón y para no perder las costumbre aquí caen unos huevos a la benedictina (escalfados) sobre una especie de lacón y una tostada, triple planta, y unos huevos fritos sobre una rebanada de pan también frito acompañados por judías pintas y tomate. Casi nada. Riquísimo. No dejan hacer fotos al restaurante, tarde… Está entre Chelsea (donde dormimos) y Greenwich Village.

Nuestro recorrido bohemio entra en el Village a través de Beecker st. En esta calle está la pastelería con las magdalenas glaseadas más famosas de la ciudad, Magnolia. Todavía tenemos el brunch en la boca y descartamos seguir comiendo, además de que hay cola para entrar y comprar. Históricamente el barrio siempre ha sido de clase alta (desde el siglo XVII acogía a colonos ingleses ricos), separado incluso del resto de la ciudad. Pero durante el siglo XIX los ricos los fueron abandonando, cambiándolo por la quinta avenida. Aprovechando esa situación los escritores llegaron a él a finales del XIX y principios del XX. Las calles están llenas de tiendas de ropa y de restaurantes, todos muy bonitos y decorados con muy buen gusto. La ciudad cambia con cada barrio y aquí no hay casas altas, son de dos plantas con la escalera a la calle, recordando las casas inglesas en las que se inspiraron sus primeros habitantes.

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Comentarios

  • 23 febrero, 2009 a las 10:10

    jODER..QUE BUENO.Pinta increíble la del plato de huevo frito….por un momento pensaba que lo de abajo era chili picante (el cual me encanta). ¿el helado es helado frito?…porque eso parecía.un saludo

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  • Masmi
    23 febrero, 2009 a las 11:27

    Mira, esta es una faceta de NY que yo desconocía.El mercado en la fabrica de Nabisco me ha parecido chulísimo!

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  • 23 febrero, 2009 a las 12:53

    leerte a estas horas es casi un acto suicida!!!!Estoy salivando como una gorrina mientrs miro las fotos!!!!Este día si que lo hubiera disfrutado, de mercaditos y tal…me gustan.

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  • 24 febrero, 2009 a las 09:53

    Anselmo tú deberías estar leyendo ahora el viaje a Oriente Próximo para no salivar tanto… para una vez que le damos al diente a conciencia 🙂Lo de abajo eran judías pintas, que también eran la caña, ligeritas. No hubo postre, si no recuerdo mal…

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  • 24 febrero, 2009 a las 09:55

    Hay bastantes mercadillos callejeros en la ciudad, Masmi. El mercado era espectacular, mantenía toda la imagen de una fábrica de principios de siglo pero cambiado a tiendas, con sus ascensores, muy original.

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  • 24 febrero, 2009 a las 09:57

    No si… tanto tiempo con lo de que no había restaurantes en Oriente y ahora que si acto suicida!! jajaja, si es que nunca estamos contentos :-pHabía muchas cosas raras y sorprendentes por los mercadillos, y no sólo la mercancía, los vendedores también!!

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