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La primera tarta de queso, Nueva York (VIII)

Martes 30/12/2008 (1)

Al final mientras nos vestimos y nos “organizamos” hemos pensado que lo mejor será ir hoy a ver el MoMA (Museo de Arte Moderno) y toda la zona de rascacielos de alrededor. En la guía pone que abre a las 10:30 de la mañana así que antes nos da tiempo a ver alguna otra cosa. De entrada queremos ver Grand Central Terminal. La entrada al MoMA es gratuita los viernes a partir de las cuatro de la tarde, pero está incluida en el City Pass así que no esperaremos hasta entonces.

Lo primero Grand Central Terminal. De camino hemos tenido un espectáculo de baile y acrobacia en el tren a cargo de tres chavales. En el pasillo del vagón han sido capaces de hacer giros completos en el aire (hacia adelante y hacia atrás), saltos, piruetas en pareja,… una pasada. Sobre todo teniendo en cuenta que el vagón estaba casi lleno y no había mucho espacio. Espacio que controlan perfectamente.

Llegar al vestíbulo principal de la Grand Central Terminal y ver todo el mármol y el lujo hace que te sientas como en un escenario del película. Fue inaugurada en 1.913, nueve años después de la construcción de la primera línea de metro. El metro llegó a Nueva York en 1.904, quince años antes que a Madrid, donde se inauguró en 1.919. Es la estación de tren con mayor número de vías del mundo, 67, y cada día más de 500.000 pasajeros pasan por allí. El techo del vestíbulo principal se eleva 40 metros, cada una de las tres ventanas del salón tienen 23 metros de altura. En su bóveda de cañón están representados algunos signos del zodiaco. También hay una gran bandera estadounidense colgada de las columnas de uno de los laterales. En los balcones de “observación” (se llaman así según los carteles) además de turistas también hay marines vigilando.

Preguntamos por “Junior’s”, que nos lo han recomendado por su tarta de queso, y nos dicen que hay uno en la vía 37, pero que la tienda principal está en la planta de abajo, junto con los demás restaurantes. Como en la vía 37 no se nos ha perdido nada, vamos para abajo. El cheesecake está estupendo. Hemos cogido dos: uno con mermelada y trozos de fresa y otro sin nada más. Tienen una gran variedad, no sólo de distintos tipos de tartas de queso sino de muchos más postres: muffins, cookies, etc. Los dos triunfan, incluso más el sencillo para mi gusto. Eso sí, son un poco pesados y Sara se queda medio mal después de comerse parte de su parte. Mientras estábamos comiendo hemos visto gente que pasaba por un pasillo elevado detrás de las cristaleras. Intentamos llegar al pasillo pero está cerrado, hemos entrado en el steakhouse de Michael Jordan tratando de llegar. Debían ser amigos de alguien porque sólo han pasado esos dos en todo el rato que hemos estado allí.

La cantidad de fiambre que se pone en los sandwiches es impresionante.

Desde Grand Central Terminal volvemos a coger el metro para ir a Bryant Park. El mercadillo navideño ya está desmantelado. Es lo que tiene que aquí no haya Reyes, después del 25 ya sólo queda Noche Vieja y ésta es una festividad poco navideña. Obviamente no hemos visto ningún Papá Noel por la calle, ya están en su casa de Laponia esperando que llegue el próximo diciembre. Lo que sí que se mantiene es la pista de hielo, la que vimos el otro día desde el Empire State Building y que confundimos con la del Rockefeller Center. La mayor parte de los que están patinando no parecen tener mucha idea y los “Skate Guard” no paran de recoger a gente del suelo.

Ya son casi las 10:30, hora de apertura del MoMA así que cogemos otra vez el metro para llegar hasta allí. El tema metro de Nueva York también es curioso. En algunas estaciones, como la que tenemos más cerca del albergue, hay una entrada desde la calle para cada dirección, no hay manera de cambiar de sentido dentro de la estación. Además también hay bocas de metro que son exclusivas para salir. Las líneas también son particulares. En un mismo color sobre el mapa hay hasta cuatro o cinco líneas distintas. Algunas se diferencian en su horario: que funcionen todo el día, sólo

por la mañana, hasta cierta hora, etc. Otras en las estaciones en las que paran: hay algunas que paran en todas, las locales, y otras que no, las express. Además las estaciones en las que paran las express varían en función de la hora del día y del día

de la semana. Y en otros casos se diferencian en que tienen recorridos distintos a partir de cierto punto: los convoys se separan y una parte del tren sigue hacia una dirección y la otra parte hacia otra, o directamente los trenes completos van hacia uno u otro lado. Estas “sublineas” de las líneas principales pueden tener como nombre números o letras. Para mayor complicación incluso la diferencia entre unas y otras puede ser la forma geométrica que tenga el número alrededor. Vimos que la 7 puede tener un círculo o un rombo alrededor del número indicando que son líneas distintas.

Una vez arrancados aparecerá un logo de «HQ». Hay que pinchar en el triángulito que sale a la derecha del todo y seleccionar HQ, que para algo el vídeo está grabado a tope de calidad.

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Comentarios

  • Masmi
    5 febrero, 2009 a las 10:42

    Que follón lo del metro!Esa estación es una pasada, es inmensa! Bueno, es una de las cosas que me llamó la atención en USA, allí es todo grande. Y una muestra mas son los sandwiches, jajaja

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  • 5 febrero, 2009 a las 10:48

    Es un follón pero es muy útil lo de recorrer más de 20 manzanas sin parar. La ciudad es muy grande y si parar en todas las estaciones ir de un lado a otro sería tan infernal como en Madrid… a ver si toman nota de eso.Ya te digo, hay momentos en que recordaba a Rusia, que también allí andan sobrados de espacio (que no se me enfade ninguno por comparar EEUU con Rusia, eh?).La tienda que sale hacia el final del paseo por Grand Central, es el paraíso de los corredores 😉

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  • 5 febrero, 2009 a las 12:34

    A mi se me queda todo excesivamente grande, lo del metro será muy practico pero que yo me perdería a la primera, seguro, seguro..Es una pasada el viaje.

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  • 6 febrero, 2009 a las 09:12

    Nada Conxa, que no te asuste el tamaño. Te estas autoconvenciendo de que no quieres ir :-p que se te ve el plumero! jajajaY si se pierde uno en el metro, ¿cuál es el problema? Pues anda que no hay gente que se pierde en el metro de Madrid o de cualquier otro sitio, o por la calle… perderse de viaje es parte del viaje 🙂

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