{"id":1393,"date":"2011-03-14T09:38:00","date_gmt":"2011-03-14T08:38:00","guid":{"rendered":"http:\/\/sltcnmg.wordpress.com\/2011\/03\/14\/lo-dificil-que-es-volar"},"modified":"2012-08-03T13:23:53","modified_gmt":"2012-08-03T11:23:53","slug":"lo-dificil-que-es-volar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/saltaconmigo.com\/blog\/2011\/03\/lo-dificil-que-es-volar\/","title":{"rendered":"Lo dif\u00edcil que es volar"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: medium;\"><strong>Domingo 27\/02\/2011 (1)<\/strong><\/span><\/p>\n<p>A las cinco menos cuarto ha venido Mirzo a decirnos que ya estaba la \u00ab<em>machine<\/em>\u00bb en la puerta. Hab\u00edamos quedado en que sal\u00edamos a las cinco y por eso nos despertaba quince minutos antes, pero alguien no se enter\u00f3 bien y ya est\u00e1 aqu\u00ed con el coche. Por suerte nosotros hab\u00edamos puesto el despertador a las cinco menos veinte para que no nos pillara con la lega\u00f1a puesta.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed no se cierran las puertas. Nuestra habitaci\u00f3n da al patio y tiene un juego de llaves en la cerradura. Cuando fuimos ayer a verles a su cocina cerramos y las cogimos pero luego nos dijeron que no hac\u00eda falta. Somos los \u00fanicos que hay en la casa y la puerta a la calle est\u00e1 siempre cerrada.<\/p>\n<p>En un momento ya estamos en la puerta poni\u00e9ndonos las botas y notando un fr\u00edo terrible que se mete por los huesos. No es que la habitaci\u00f3n estuviera muy caliente, aunque hay calefacci\u00f3n, pero es que lo que hay fuera hace dif\u00edcil que cualquier estufa haga algo. La capa de nieve congelada que hay en el patio tiene unos cinco cent\u00edmetros de grosor y vete a saber cu\u00e1ntos d\u00edas. Ayer Mirzo nos dijo que suele hacer un poco m\u00e1s de calor a estas alturas del a\u00f1o, qu\u00e9 suerte hemos tenido&#8230;<\/p>\n<p>Mirzo no viene con nosotros y nos deja en el coche con otro. El \u00e9xito del Daewoo-Chevrolet Matiz en Taskent es tremendo, m\u00e1s de la mitad de los coches son ese modelo, y en el que vamos al aeropuerto (como en el que vinimos ayer) no es una excepci\u00f3n. La terminal de vuelos dom\u00e9sticos no es la misma que la de ayer, pero tampoco lo tiene muy claro nuestro conductor que nos deja en un edificio al lado del aeropuerto, que no tiene entrada. Vamos andando (y congel\u00e1ndonos) al edificio principal y en la entrada unos polic\u00edas nos indican que la entrada a los vuelos dom\u00e9sticos es a la izquierda. Cruzamos una barrera, nos miran los pasaportes y tenemos que andar otro trecho hasta la terminal. La idea de llevar las mallas y la camiseta t\u00e9rmica en Okihita para pon\u00e9rnoslas en Urgench (Urganch o \u0423\u0440\u0433\u0430\u043d\u0447 en uzbeco y ruso respectivamente) en lugar de llevarlas en el avi\u00f3n parec\u00eda buena, pero con todo lo que estamos andando tenemos las piernas y las manos insensibles ya.<\/p>\n<p>Llegamos al mostrador de facturaci\u00f3n al mismo tiempo que el auxiliar, que est\u00e1 poniendo el cartel de Urgench justo encima. Lo de las pantallas con el nombre del destino todav\u00eda no ha llegado. Facturamos y pasamos el control de pasaportes. El control se pasa seg\u00fan llega la hora de tu vuelo, s\u00f3lo se puede cruzar cuando tu vuelo es el siguiente.<\/p>\n<p>No s\u00e9 si es que no les parece muy normal un ordenador tan peque\u00f1o o si sent\u00edan curiosidad pero me hacen abrir y encender a Sungin para convencerse de que es un ordenador. Ya que est\u00e1 encendido aprovecho para actualizar nuestro diario de viaje.<\/p>\n<p>Ayer Mirzo nos cont\u00f3 lo importante que fue Tamerl\u00e1n. Lo cierto es que en Europa se le conoce poco, y eso que su imperio se extendi\u00f3 desde Siria hasta Nepal y desde Kazajist\u00e1n hasta el mar Ar\u00e1bigo. Entre 1382 y 1405 sus grandes ej\u00e9rcitos atravesaron desde Delhi a Mosc\u00fa, desde la cordillera Tian Shan del Asia Central hasta los montes Tauro de Anatolia. Los actuales Ir\u00e1n, Kuwait, Afganist\u00e1n, Pakist\u00e1n, Turkmenist\u00e1n, Uzbekist\u00e1n, Tayikist\u00e1n, Azerbaiy\u00e1n, Georgia y Armenia al completo y parte de Turqu\u00eda, Siria, Irak, Kirguizist\u00e1n, Kazajist\u00e1n, India, China y Rusia formaron parte del Imperio Tim\u00farida. Fund\u00f3 una dinast\u00eda que se mantuvo en el poder durante 150 a\u00f1os en la zona, para pasar posteriormente a la India donde uno de sus descendientes directos, Sha Jahan, mand\u00f3 construir el famoso Taj Mahal.<\/p>\n<p>Guerrero incansable, se cree que vivi\u00f3 unos 70 a\u00f1os (su fecha de nacimiento no es del todo conocida), muri\u00f3 de una neumon\u00eda en 1405 mientras se preparaba para su gran campa\u00f1a: la conquista de China. Tan conocido fue durante su vida en todo el mundo que el rey Enrique III de Castilla envi\u00f3 una embajada en 1403 formada por Ruy Gonz\u00e1lez de Clavijo, camarero real; Alfonso P\u00e1ez de Santamar\u00eda, monje dominico maestro en teolog\u00eda; y G\u00f3mez de Salazar, su guarda. De la pluma del primero (aunque no se conoce con certeza la autor\u00eda) nos ha llegado el relato del viaje y de la estancia en la corte de Tamerl\u00e1n.<\/p>\n<p>Quince minutos antes de la hora de salida abren la puerta (entrando un fr\u00edo terrible) y nos metemos en un autob\u00fas que nos lleva a nuestro avi\u00f3n de h\u00e9lices. Con lo que peque\u00f1o que es el avi\u00f3n hay m\u00e1s pasajeros que en el de ayer. Eso s\u00ed la gente no le hace ni caso al asiento que pone en el billete y cada uno se sienta donde quiere. Nosotros encontramos sitio en la salida de emergencia que es el m\u00e1s amplio. La azafata reduce al m\u00ednimo los avisos de seguridad y s\u00f3lo nos cuenta que hay un par de salidas de emergencia sobre las alas y que nos enteremos de donde est\u00e1 la m\u00e1s pr\u00f3xima. En este avi\u00f3n no hay m\u00e1scaras por si hay una despresurizaci\u00f3n en cabina, ni chalecos salvavidas. No vamos a pasar por encima de ning\u00fan mar ni de lago, as\u00ed que, si esto se cae el chaleco no sirve para nada.<\/p>\n<p>Ya estamos dormidos y el avi\u00f3n no se mueve. Ha arrancado hace un rato, las h\u00e9lices giran, el avi\u00f3n da como saltos, pero no se mueve. Nos despertamos cuando la azafata viene a decirnos que hay que cambiar de avi\u00f3n, que a este le pasa algo.<\/p>\n<p>Bajamos otra vez al fr\u00edo y cogemos otro autob\u00fas que nos lleva de nuevo a la terminal. A ver qu\u00e9 pasa ahora porque hay otro vuelo a Urgench a las ocho y media, en diez minutos, porque entre unas cosas y otras ya son y veinte, pero ya va lleno. El de la compa\u00f1\u00eda nos dice que esperemos un poco que van a buscar otro avi\u00f3n. Al cuarto de hora ya tenemos otro avi\u00f3n, no se puede negar que son eficientes y que tienen aviones de sobra.<\/p>\n<p>De nuevo nos sentamos en la salida de emergencia y el avi\u00f3n vuelve a hacer todo el protocolo, saltos incluidos. Nos da la impresi\u00f3n de que el piloto se ha vuelto a dejar el freno de mano puesto y va a quemar otro motor. Por cierto, que ahora las azafatas no han dicho ni lo de las salidas de emergencia, pensar\u00e1n que nos acordamos de lo de antes.<\/p>\n<p>Por fin se mueve y despegamos. Con el paso del carrito de la comida nos despertamos, aunque ni falta que hac\u00eda: un pan con pasas y un paquete de pasas secas (como si fueran frutos secos). Poco antes de llegar al destino un ruido de \u00abintentar\u00bb bajar el tren de aterrizaje me despierta. El ruido no para y se queda un pitido bastante molesto. Unas turbulencias mueven el avi\u00f3n. No se ve a las azafatas por ning\u00fan lado y empiezo a pensar que est\u00e1n en la parte de atr\u00e1s del avi\u00f3n con la cabeza sobre las rodillas preparadas para un aterrizaje bien complicado. El que est\u00e1 delante de nosotros no tiene ning\u00fan miedo. Durante el vuelo se ha bebido una botella entera de vodka, que ha compartido con los de al lado y a nosotros tambi\u00e9n nos ha ofrecido, y est\u00e1 hablando por el m\u00f3vil tranquilamente. S\u00ed, mientras volamos va hablando por el m\u00f3vil y no es el \u00fanico, el de detr\u00e1s tambi\u00e9n lo hace. Como las instrucciones de seguridad han sido bastante r\u00e1pidas y en un ingl\u00e9s poco comprensible no sabemos si ni siquiera han dicho que hab\u00eda que apagar los tel\u00e9fonos.<\/p>\n<p>El golpe contra el suelo es evidente que es con las ruedas. Es evidente que el tren de aterrizaje se despleg\u00f3. Sara se ha despertado con el golpe y est\u00e1 un poco descolocada. Nos ponen una escalerilla para salir del avi\u00f3n y antes de darnos cuenta estamos saliendo del aeropuerto. El problema es que los Symbios no vienen con nosotros, pero no se puede ir a ning\u00fan sitio m\u00e1s que a la puerta de hierro de salida. O\u00edmos que uno nos pregunta si queremos taxi, buena se\u00f1al, pero estamos preocupados por las mochilas. El hombre se da cuenta y nos se\u00f1ala que el equipaje se coge entrando al aeropuerto por la puerta de llegadas. Nosotros hemos salido por una lateral.<\/p>\n<p>La puerta est\u00e1 cerrada y no abren hasta que no hayan bajado todas las maletas. Por suerte al montar en el segundo avi\u00f3n vimos como sub\u00edan a los Symbios as\u00ed que han volado con nosotros. De hecho dentro del avi\u00f3n porque \u00e9ste no tiene ni bodega.<\/p>\n<p>Al rato abren y ya con las mochilas volvemos a la calle donde est\u00e1 nuestro proyecto de taxista.<\/p>\n<p>Cuando le decimos que queremos ir a Ayaz Kala nos dice que no. Parece querer decir que es imposible llegar, nos dice el nombre de otro sitio y hace un gesto como de andar, como si desde all\u00ed se llegar\u00e1 andando a Ayaz Kala. No entendemos lo que nos est\u00e1 contando, Ayaz Kala est\u00e1 en mitad del desierto y no hay ninguna ciudad (ni nada) lo bastante cerca como para ir andando. Tampoco hay manera de que \u00e9l nos entienda a nosotros. Nos dice que le sigamos a la entrada de salidas del aeropuerto que all\u00ed hablan ingl\u00e9s.<\/p>\n<p>Hablar\u00e1n ingl\u00e9s, pero es que aqu\u00ed no hay nadie. Nuestro gozo en un pozo. No sabemos si vamos a poder llegar a Ayaz Kala. No hay m\u00e1s taxistas a los que preguntar as\u00ed que la cosa se complica.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Domingo 27\/02\/2011 (1) A las cinco menos cuarto ha venido Mirzo a decirnos que ya estaba la \u00abmachine\u00bb en la puerta. Hab\u00edamos quedado en que sal\u00edamos a las cinco y por eso nos despertaba quince minutos antes, pero alguien no se enter\u00f3 bien y ya est\u00e1 aqu\u00ed con el coche. 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