La enorme maqueta de la Roma Imperial

La Antigua Roma. Caput Mundi. La primera gran metrópoli de la humanidad –con una población que sería superada sólo a principios del siglo XIX por la de Londres–. Aquí la arquitectura, en particular la civil, llega a su máxima expresión. No sólo la belleza, como para los griegos, sino la utilidad y la practicidad de las construcciones son las reinas. Pero el resultado es sin duda bello. Prueba de ello son los vestigios de los muchos monumentos que han llegado hasta nuestros días y de los que todavía podemos disfrutar en la ciudad eterna.

Roma Maqueta Italo Gismondi

1 – Isla Tiberina; 2 – Teatro de Marcelo; 3 – Templo de Juno; 4 – Panteón de Agripa; 5 – Estadio de Domiciano; 6 – Teatro de Pompeyo

Reconstrucción de la Roma Antigua

Aún así, no es fácil hacerse una idea de como sería la capital del Imperio Romano en el periodo de su máximo esplendor. Para ello, nada mejor que contemplar su reconstrucción en esta enorme maqueta de Roma en la época de Constantino (siglo IV dC) expuesta en el Museo della Civiltà Romana de la capital italiana. Gracias a esta maqueta, podemos entender cómo estaba organizada la ciudad dentro de la muralla aureliana con su red viaria, sus puentes en el Tíber, sus templos, sus acueductos, sus edificios públicos –como las termas, los circos, los teatros, anfiteatros y los foros–, las residencias imperiales y señoriales, pero también los barrios densamente poblados como el de Suburra (el actual rione Monti).

Roma Maqueta Italo Gismondi Detalle

1 – Anfiteatro Flavio: Coliseo; 2 – Templo del divino Claudio; 3 – Escuela de gladiadores; 4 – Termas de Diocleciano; 5 – Termas de Tito; 6 – Templo de Venus; 7 – Foros Imperiales; 8 – Acueducto de Claudio

Entre los monumentos representados, destacan el foro romano y los foros imperiales, el Teatro de Marcelo, el Circo Máximo, el Templo de Júpiter Capitolino –dominando la colina capitolina–, los Templo de Venus y del Divino Claudio, las Termas de Diocleciano y, como no, el Anfiteatro Flavio: el Coliseo. Algunos todavía existentes –o por lo menos conservados en parte– y otros ya desaparecidos, todos estos monumentos eran sin duda majestuosos y dignos de la capital de un Imperio.

Roma Maqueta Italo Gismondi

1 – Templo de Júpiter Capitolino; 2 – Circo Máximo; 3 – Palacios Imperiales del Palatino; 4 – Termas de Caracala; 5 – Muralla Aureliana

Un mapa-maqueta con más de 80 años

La maqueta fue diseñada en escala 1:250 por el arquitecto Italo Gismondi en el 1933 para la Mostra Augustea della Romanità (Exposición augustea de lo romano), inaugurada por el mismísimo Mussolini, entonces al mando de Italia –el video de la inauguración es bastante curioso–. Entonces representaba sólo el centro monumental pero más adelante se fue ampliando hasta incluir toda el área urbana dentro la muralla aureliana exponiéndose en el museo actual, inaugurado en el 1955, ya en época democrática. Todavía hoy  se sigue retocando a la luz de nuevos descubrimientos.

En el Museo se puede contemplar también la reproducción a tamaño real del gran “libro” de las guerras de la Dacia, o sea la columna de Trajano, con sus 2.500 figuras esculpidas. Los calcos, expuestos en un pasillo del museo, hacen posible “leer” la historia en imágenes de las dos campañas militares del emperador en Dacia, cosa impensable observando la columna real, ya que mide 48 metros. Además, cuando se realizaron los calcos, en el siglo XIX, el estado de conservación de la columna era mucho mejor que el actual.

En el museo hay también otros calcos y reproducciones de gran valor, considerando que desafortunadamente muchas obras no se han conservado hasta hoy en día. En otras salas se documentan la historia, los usos y costumbres de la civilización romana en sus diferentes aspectos, desde la vida pública hasta la vida cotidiana del pueblo.

Dónde está la maqueta de la Roma Antigua

El edificio que acoge el Museo se encuentra en el barrio romano del EUR. Un barrio creado para la Exposición Universal de Roma de 1942 que no se llegó a celebrar. Un barrio, de estilo típico de la época fascista italiana que combina el clasicismo neo-romano con elementos del racionalismo funcionalista, un poco alejado del centro pero al que se llega fácilmente en metro (parada EUR Fermi).

Después de visitar los 12.000 m2 del museo, nada mejor que reponer energías con la deliciosa comida romana y por la noche descansar bien, por ejemplo en uno de los apartamentos turísticos que puedes encontrar en Oh-Rome, para volver a disfrutar al día siguiente de los monumentos de la capital italiana, ¡esta vez a tamaño real!.

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